Caídas y Restauración

La Osteoporosis
3 enero 2017
Niños que visitan a sus madres en prisión…
4 enero 2017

¡Mira bien donde pisas! Las caídas pueden provocarnos roturas de huesos y otras heridas.

Pero ahora queremos advertirte acerca de otra clase de caídas… nos referimos a aquellas cuando hacemos equivocaciones, cosas mal hechas o cuando fallamos en algo.

¿Te ha sucedido en tener miedo de fallar? A veces ni quieres intentar hacer algo por temor al fracaso.
Hay personas así porque piensan que no son lo suficientemente capaces en lograr cosas buenas en la vida.

La Biblia nos habla que Dios tiene planes para nuestras vidas. (Jeremías 29:11) Que esos planes son para hacernos prosperar y no para dañarnos. Dios nos invita a confiar en Él para lograr cosas buenas. Pero cuántas veces nuestros temores nos frenan y no logramos avanzar. Hoy, Jesús nos invita venir a Él, a tener fe y creer.
Quizás pienses que no eres suficientemente buena para seguir a Jesús y eso te impide a tener fe en Él. La Biblia nos enseña que es imposible para todo ser humano ser lo suficientemente bueno para llegar a ser como Dios porque Él es completamente santo y no nos podemos comparar. Su Palabra nos dice que todos hemos pecado, hemos hecho y pensado cosas incorrectas. (Romanos 3:23). Pero Jesús fue perfectamente Santo y cuando murió en la cruz realmente estaba muriendo por nuestros pecados y no por los de Él. Dios quiere perdonarnos y ser nuestro amigo. Nuestros pecados nos separan de Él por eso cuando ponemos nuestra fe en lo que Jesús hizo en la cruz por nosotras, Él perdona nuestros errores y fracasos. La Biblia dice que “La sangre de Cristo, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado, si confesamos nuestros pecados- Él es fiel y justo para perdonarnos…”

Esta es una preciosa promesa de parte de Dios para nosotras. Sabemos que no somos perfectas y que nos vamos a equivocar y vamos a caer, pero Dios nos tiende la mano y nos levanta. Así como sucede con un pequeño niño que está aprendiendo a caminar, cuántas veces se cae, ¿verdad? Pero lo intenta nuevamente y continúa su marcha.

La vida cristiana es eso… un aprendizaje de cada día. Cuando eres un nuevo creyente en Jesús, puede ser que pienses que sabes poco de Él y de Su palabra y cometes equivocaciones a menudo. Lleva su tiempo cambiar, abandonar lo malo y vivir una nueva vida, porque es más fácil hacer lo que estábamos acostumbrados hacer.

Así como un bebé que ha comenzado a dar sus primeros pasos, cuántas veces vuelve a gatear porque le resulta más fácil que luchar mantenerse erguido.
Dios no nos rechaza, promete perdonarnos, tomarnos de la mano y darnos un nuevo comienzo. Cada vez puedes volver a Él y pedirle que te perdone, te sostenga con Su mano y te haga más fuerte para no caer otra vez.

Aún aquellas personas que hace tiempo estamos siguiendo a Jesús, podemos caer en malos pensamientos o actitudes y necesitamos volvernos arrepentidos a Dios y pedirle perdón y compasión por nuestra condición.
Satanás, el enemigo de Dios, quiere vernos caídas y destruidas, por tanto no debemos complacerlo en esto sino acercarnos a Dios y tomarnos fuerte de Él para poder vencer el mal y al malo. Debemos cuidarnos a nosotras y a otras personas también. Así como hacemos con una persona que vemos caída en la calle ayudándole a levantarse; de igual modo entre los que creemos en Dios, debemos ayudarnos unos a otros si nos vemos caídos.

La `Palabra de Dios nos advierte: (1ª. Cor. 10: 12) “El que piensa estar firme, mire que no caiga.”
¿Cómo podemos protegernos de las caídas morales y espirituales? ¿Cómo podemos construir una vida fuerte que agrade a Dios?

Así como necesitamos alimentos con calcio para fortalecer nuestros huesos, del mismo modo necesitamos alimentar nuestros corazones y mentes sobre las verdades que encontramos en la Biblia, la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios es algo así como un escaneo para los huesos… cuando la leemos y la meditamos nos muestra dónde están nuestros puntos débiles y qué podemos hacer acerca de ese mal. La Biblia nos dice que “Dios no nos dejará ser probados más de lo que podamos soportar y dará junto con la prueba la salida para que podamos soportar.” (1ª Cor. 10: 13)

Hemos aprendido también que necesitamos regularmente hacer ejercicios que nos ayudarán a estar fuertes. De la misma manera necesitamos ejercitar nuestros músculos espirituales, poniendo en práctica la Palabra de Dios cada día hasta que sus caminos y sus verdades lleguen a ser hábitos en nosotras. Hábitos buenos.

El Apóstol Pedro, uno de los seguidores más cercanos de Jesús, tuvo sus caídas y Jesús necesitó corregirle. Cuando Jesús fue arrestado y llevado para ser crucificado Pedro lo negó tres veces por el temor que sintió en ese momento frente a los enemigos de Jesús. Pero luego se arrepintió y lloró amargamente. Cuando Jesús resucitó de los muertos y se encontró con sus discípulos tuvo una conversación especial y privada con Pedro. Le preguntó tres veces si Pedro le amaba y Pedro tuvo la oportunidad de decirle que sí. Jesús le demostró que lo había perdonado y le confió una tarea que Pedro debía hacer para el Señor. Llegó a ser un gran misionero y predicador y escribió algunas partes de la Biblia que nosotros podemos leer. Jesús no se dio por vencido con Pedro y no lo hará contigo tampoco cuando cometas alguna equivocación porque te ama mucho. (Juan 21: 15-19)
Puedo decirte que yo también he fallado en la vida y como Pedro me he sentido mal delante de Dios. Pero Él nos promete en Su Palabra que “si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.”
Amiga, si has pecado, si has cometido cosas malas en tu vida, sinceramente confiésalo a Jesús y Él te perdonará y limpiará tu conciencia para que te sientas libre del mal.
Puedes orar y decirle a Dios… “Señor, perdóname por haber caído y ayúdame a no hacerlo más. Atráeme muy cerca de ti y protégeme de la maldad.” Amén

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.