¿Eres una buena trabajadora?

Hay un refrán que dice “el trabajo es salud”, y en son de broma nosotras añadimos “pues entonces que trabajen los enfermos”. Lo cierto es que algunas personas odian tener que trabajar. Pero quiero decirte que Dios nos ha dado trabajo para que tengamos qué hacer. Y si Dios nos da algo para hacer, realmente debe ser bueno porque Él es bueno. Dios nunca pretendió que el trabajo fuera humillante, sino una bendición que diera significado a nuestras vidas.

Hoy queremos formular y tratar de responder la siguiente pregunta: ¿Eres una buena trabajadora? ¿Alguna vez te han preguntado: «¿Trabajas?»? «¡Por supuesto que trabajo!», sería tu respuesta. Las mujeres siempre tenemos algo que hacer, ya sea en nuestros hogares haciendo infinidad de cosas o fuera de casa en algún lugar. Por tanto cuando conozco a una mujer por primera vez más bien le pregunto: «Además de trabajar en tu casa, ¿tienes otro trabajo?». Hay un dicho bien conocido: “El trabajo de una mujer nunca se acaba”. ¿Te parece cierto este dicho? Especialmente si tienen a su cargo la tarea de su casa. Siempre hay algo más para hacer. Casi siempre la mujer que trabaja fuera de casa o tiene un trabajo pago, sigue trabajando al llegar al hogar. Así que todas sabemos lo que significa “trabajar”.

¿Cuál es tu actitud al trabajo que haces en tu hogar? Es muy fácil pensar que nadie aprecia todo lo que hacemos, ni el tiempo ni el esfuerzo que lleva lograrlo. Si te sientes que no eres apreciada o estás fastidiada con tu trabajo en el hogar, quizás puedas encontrar maneras de disfrutar las tareas que tienes que hacer. Si es posible escuchar música mientras trabajas, eso puede ayudar a que el trabajo parezca más fácil. Aun puedes cantar junto con la música. ¡¡Es muy difícil estar enojada o airada mientras estás cantando!! Puedes hacer una lista de cosas que tienes para hacer en el día y disfruta pasando una raya sobre las que ya has finalizado. Quizás puedas recompensarte a ti misma con una actividad de descanso que realmente disfrutas al terminar esas tareas. Todas necesitamos algo de descanso en nuestra ocupación.

¿Piensas que tu trabajo en el hogar tiene algún valor? ¿No tiene valor cuando haces de tu hogar un lugar seguro y confortable, limpio y hermoso para tu familia? Eres tú la que crea el ambiente donde tus hijos crecen; lo haces saludable y feliz para ellos. Es donde ellos aprenden acerca de la vida, el hogar y cómo son los padres buenos. ¡Hay una gran dignidad en armar un ambiente de hogar! Si tienes una actitud positiva hacia tus tareas en el hogar, tu familia lo notará y quizás aun te muestren algún aprecio por lo que haces por ellos.

En la Biblia, Palabra de Dios, hay un verso que nos dice cómo deberíamos trabajar. Dice así: “Y todo lo que hagas, hacedlo de buen ánimo como para el Señor y no para las personas” (Colosenses 3:23) . Podrías también orar a Dios mientras trabajas y pídele que te ayude a disfrutar de las tareas que debes hacer cada día.

Pensemos ahora por unos minutos acerca del trabajo que muchas de nosotras hacemos fuera de nuestras casas. Podrías estar haciendo pesados trabajos en el campo o en el jardín. Podrías estar trabajando en una tienda, en una fábrica o en una oficina. Donde sea que trabajes y para quienes lo hagas, los principios son los mismos. Deberíamos trabajar con ganas y alegremente en cualquier cosa que estemos haciendo.

Las personas se hacen muchas preguntas acerca del trabajo: ¿Qué debería hacer con mi vida? ¿Cuál es el significado de trabajo? ¿Por qué tengo que trabajar? ¿Mi trabajo llena el sentido de lo que es valioso en la vida? En tu cultura o en tu situación puede que no tengas elección acerca de lo que haces, porque tienes que trabajar para proveer alimento y vestido para tu familia. O puede ser que estés en una situación donde puedes escoger sí o no trabajar fuera de casa y aun qué clase de trabajo escoges hacer. No importa cuál sea nuestra situación de trabajo, hay algunos principios básicos que se aplican a todas nosotras en nuestro trabajo. Hay cuatro preguntas que todas podemos hacernos para saber si tenemos buenos principios del trabajo:

  1. ¿Soy una trabajadora responsable? Me refiero a si trabajo fuerte en mi tarea y hago lo mejor que puedo. ¿Soy responsable por la manera en la que trabajo y cómo resultan las cosas? ¿O culpo a otros por las cosas mal hechas?
  2. ¿Me relaciono bien con mis compañeros de trabajo? Quiero decir: ¿Soy una buena comunicadora y soy sensible y comprensiva con aquellos con quienes trabajo? ¿Soy cortés y tengo buenos modos? ¿Estoy dispuesta a ayudar a otros donde sea necesario? ¿Estoy preparada para aprender buenos hábitos de trabajo de otros buenos trabajadores?
  3. ¿Muestro iniciativa en mi trabajo? ¿Trato de trabajar de la mejor y más eficiente manera para hacer mi trabajo? ¿Tengo una buena actitud y pongo mi esfuerzo para hacer mi trabajo? ¿O solo hago lo mínimo como para mantener el trabajo más o menos realizado, sin pensar acerca de cómo puedo dar el mejor servicio a mi jefe y a las personas con las cuales trabajo?
  4. ¿Soy digna de confianza? ¿Soy honesta, segura y realmente digna de confianza? ¿Llego a tiempo? ¿Trabajo bien aun cuando mi jefe no me está mirando o cuando no está? Ser una persona de confianza es una de las más importantes cualidades que el empleador busca en un empleado. ¿Nos describe esto a ti y a mí? Espero que sí.

Dios dice en Su Palabra la Biblia: “Es bueno para las personas disfrutar de su trabajo, en todo lo que hacen bajo el sol, durante los contados días de la vida que Dios les da. Y también es una buena cosa disfrutar de su trabajo y aceptar su porción en la vida, eso es realmente un regalo de Dios. Las personas que hacen esto raramente miran con pena al pasado, porque Dios les ha dado razones para disfrutar” (Eclesiastés 5: 18-20). Por todo lo que hemos dicho le pedimos a Dios que te ayude y te bendiga mientras haces el trabajo que Dios te ha dado para hacer. En la Biblia, hablando acerca del trabajo dice así: “No hay cosa mejor para el ser humano sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo” (Eclesiastés 2:24). El trabajo no es un castigo sino una bendición de Dios. Cuando el mundo fue creado, Dios pidió al hombre que cultivara y cuidara del huerto y lo mantuviera como un jardín hermoso donde pasar sus días.

 

Si tienes un trabajo dale gracias a Dios por él. Si conoces a alguien que le falta trabajo, recuérdale en oración delante de Dios para que le provea un trabajo donde pueda desarrollar sus capacidades y ganar el dinero para cubrir sus necesidades diarias.

 

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