Editorial Enero 2006 – por Marli Spieker

Mis abuelos emigraron de Portugal y España, llegaron a Brasil buscando libertad religiosa. Cuando escuché sus historias de opresión y la manera en que se los perseguía anhelé llevar las buenas noticias de Jesús a las personas de esos lugares donde ellos nacieron.

Escondidos detrás de los hermosos rostros y de la rica cultura histórica europea yace un escenario oscuro y doloroso de indignidad, materialismo, drogas y desilusión con las religiones tradicionales. Se estima que el 90% de los portugueses consulta mediums espiritistas y brujas (Operación Mundo)

Las
estadísticas confirman que la principal causa de muerte entre
las mujeres europeas del Sur es la violencia doméstica. En
Francia, donde las mujeres son altamente reconocidas por su belleza y
glamour, muere una mujer cada cinco días por la violencia de
su pareja. Y en Junio del 2005 fueron legalizadas en España
los matrimonios homosexuales. Hoy a pesar de una historia adornada
por paisajes con hermosas iglesias, muchos europeos no han oído
o no han comprendido las buenas nuevas del Evangelio.

Pero
todavía hay un remanente de creyentes que no se han rendido
ante esta predisposición mental de bancarrota espiritual.
Alabo a Dios por los intercesores del Proyecto Ana en más de
35 países europeos, que usan el calendario de oración
en más de 10 idiomas. En Albania, el Proyecto Ana se está
desarrollando de una manera milagrosa. Dios está uniendo a Su
pueblo en el Sur de Europa para ponerse en la brecha para tornar la
ola de religiones vacías, y para que la gente pueda recibir el
mejor regalo, un regalo de Libertad, esperanza y salvación que
solo se encuentra en Cristo.

Creo
firmemente que nuestras oraciones sinceras pueden quitar la oscuridad
y romper antiguas fortalezas. El deseo de Dios es darle a cada uno la
paz que anhela y que sólo Él puede dar. Oremos que hoy
Jesús pueda nacer en el corazón de las mujeres del Sur
de Europa.

¡Gracias
por tu compañerismo querida amiga!

Marlí
Spieker

Fundadora
Proyecto Ana

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