«Labra tu la madera, oh Cristo»

Labra tú la madera tosca de nuestra vida
Con las divinas manos de tu crucifixión,
Deja en todos nosotros tu imagen esculpida
En la ruda corteza de nuestro corazón.

Moldea tú las alas de nuestro pensamiento
Con tu sabiduría de espléndido escultor,
Hasta que nuestro espíritu destile el sentimiento
De tu adorable dicha y tu bendito amor.

Forja en todos los hombres la estrella milagrosa
De la fe, la esperanza y de la caridad
Y haz que brille en nosotros tu luz maravillosa
Haciendo de la escoria barro de santidad.

Estamos en tus manos, OH artista inigualable,
A tu palabra todo se puede transformar…
¡Que cada ser refleje tu huella inolvidable
Y cada vida muerta tenga su despertar!

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