Vitamina C

María observaba a su hijo retorciéndose y dándose vueltas toda la noche. Estaba muy oscuro en la choza donde vivían y María se sentía triste. Su esposo dormía cerca de ella y podía percibir el ritmo de su respiración ya que ella permanecía despierta. Hacía como cuatros meses que su hijo había caído en un pozo. Sufría de una manera terrible debilidad y no tenía energías para ayudar durante el día en las tareas y por las noches descansaba muy poco. María deseaba saber si esa falta de energía se debía a una herida que se produjo al caer al pozo. Tenía un corte grande en su pierna que había vendado pero sanaba muy lentamente. Algunos en la villa creían que David tenía una maldición, un espíritu que le hacia pasar mal.

Pasando las semanas llegó al lugar un servicio médico que montó una policlínica móvil para atender a quienes lo necesitaran. María y David asistieron temprano en la mañana pero era tal la fila de personas que llegaron a ser atendidos recién en la tarde de ese día.
Él médico moviendo la cabeza dijo a la madre que hacia tiempo no veía un caso así.
La mamá se preocupó más aún pero el doctor le dijo que se tranquilizara porque esa enfermedad tenía cura. Se debía a la falta de vitamina c.
Debido a la falta de esta vitamina su cuerpo desarrollo una enfermedad llamada escorbuto. Ese era el motivo por el cual la herida en la pierna demoraba en sanar. Es uno de los efectos de esa enfermedad.
Tenía otros síntomas como encías blandas y esponjosas, dolor en las piernas, hemorragias o sangrados bajo la piel, extrema debilidad,…
Eso parecería muy delicado; ¡pero el medico le dijo que no se preocupara!!!

Hay casos de personas con esta enfermedad que fallecen repentinamente. Pero David había sobrevivido y tenía fuerzas suficientes para salir adelante. El doctor le dijo que si tomaba mucha vitamina C cada día por siete días podría estar fuerte otra vez muy pronto.
Imagínate la alegría que sentiría su mamá.
Ella se apresuró a preguntarle al médico cual debía ser el tratamiento a seguir.
El le dijo: “Usted debe darle a su hijo mucha fruta cítrica como ser, naranjas, limones, limas, tangerinas y uvas. Y también vegetales que contengan vitamina C, entre ellos; tomate, brócoli, ajíes o morrones rojos y verdes, lechuga y otros vegetales en crudo.
También tiene otros frutos que puede darle como los mangos, papaya, melones, frutillas y otros frutos del bosque que también son buenos”.
También le aconsejó tomar té o agua preparada con hierbas que contienen vitamina C.

Él le dijo: “Si él tomara té de hierbas como la alfalfa, hierba de pollo, páprika, perejil, menta, eso también le ayudaría a mejorar”
Este tratamiento sería solo por una semana, pero el doctor aconsejó que continuara siempre dándole vitamina C para evitar que la enfermedad del escorbuto regresara a su cuerpo.

¡Cuan importante es la vitamina C para nuestros cuerpos para evitar tan terrible mal! Pero pueden surgir otros problemas si te falta la vitamina C. Por ejemplo te resfrías fácilmente. Las encías sangran cuando nos cepillamos los dientes y aún corremos el riesgo de perder la dentadura. Pueden venirnos dolores en nuestras coyunturas o uniones de huesos, faltarnos energía, o hacernos moretones fácilmente.

La vitamina C es muy importante para toda nuestra salud. Así como la vitamina E la C es antioxidante. Eso significa que estas vitaminas lucharán contra cualquier sustancia venenosa o peligrosa en nuestros cuerpos. Sin estos antioxidantes estaríamos enfermas todo el tiempo porque no tendríamos qué defienda nuestros cuerpos de los gérmenes.
Muchos doctores opinan que teniendo suficiente vitamina c ayuda a prevenir ciertas clases de cáncer tales como: el del pecho, el de colón, el de esófago, laringe, pulmones, boca y estomago por nombrar algunos.

La vitamina C también construye nuestro sistema inmune que nos defiende de las enfermedades y nos mantiene con salud.
Los médicos aconsejan a las mujeres embarazadas a alimentarse con alimentos que contengan suficiente vitamina c, pero les advierten que demasiada cantidad de esta vitamina puede causar que el bebé sea dependiente de ella.
Al nacer y no tener más esa gran dosis de vitamina C que le proveía la madre puede llegar a sufrir ciertas complicaciones.

Nuestros cuerpos no producen naturalmente esta vitamina y no es fácilmente almacenada tampoco.
De hecho cada vez que orinamos eliminamos gran cantidad de vitamina C de nuestros cuerpos. Por eso es importante ingerirla a menudo.
Si consumimos suficiente vitamina C seremos más sanos y fuertes en nuestro sistema inmune.

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