Dando nuestras mentes a Dios

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Si ustedes me preguntan a mi “Que es la vida”, yo les diría: “La vida es un regalo… ¡lástima que es tan corta!”.
El otro día mi esposo y yo celebramos nuestros 38 años de casados. 38 años que se fueron como un sueño. Nos gusta recordar nuestros años juntos en algunos momentos. Las alegrías y las tristezas. Los recuerdos…ellos son los tesoros más preciosos. La mente humana es fascinante ¿no es así? Es un regalo que Dios nos dio. Nuestra habilidad para pensar, para recordar lugares rápidamente, sentimientos y hechos que han sucedido hace años, analizar y planear para el futuro, es lo que nos hace diferentes a los animales. Esto es semejanza a Dios y Su imagen en nosotros.

Bien, cuando Dios creó a Adán y Eva, la Biblia nos dice que El les dio una gran sabiduría. ¿Puedes imaginarlos poniéndoles nombre a las plantas y a todos los animales?… ¡Ellos fueron personas muy inteligentes!

A Eva, Dios le dio un regalo extra, el regalo de la influencia. Y cada mujer que ha nacido después de ella ha recibido también este precioso don de la influencia. Nosotras las mujeres fuimos elegidas por Dios para ser las primeras en moldear la raza humana. Para lograr esta tarea, El dio a las mujeres esta cualidad extra. Piénsalo un momento…cada ser humano pasa sus primeros más importantes cinco años de su vida bajo la influencia de una mujer. Pascal dijo “La mano que mece la cuna es la que dirige los destinos del mundo”. Nosotras las mujeres tenemos una tremenda responsabilidad y es la de dejar una marca positiva y buena en aquellos que pasan por nuestras manos, especialmente nuestros hijos.

Ahora, la influencia es algo neutral. No es buena ni mala. La manera en que la usamos es lo que hace la diferencia. Puede ser una buena o una mala influencia. ¿No es este un pensamiento espeluznante? Yo quisiera saber que clase de influencia estamos teniendo nosotras en las personas que nos rodean. Miremos un poco la historia del ser humano ahora…

Como tu sabes…cuando Satanás vino al jardín del Edén, el fue derecho a la mente de Eva. El cuestionó el carácter de Dios. Sembró la semilla de la duda en la mente de la mujer, porque el sabía que el próximo paso de ella sería convencer a su esposo para que coma del fruto prohibido. Eva usó el poder de la influencia muy exitosamente, porque Adán también comió del fruto. Voluntaria y deliberadamente aquella desobediencia a Dios causó que el pecado entrara en el mundo. En Génesis 3:15, leemos que Dios dijo a Satanás “De ahora en adelante pondré enemistad entre ti y la mujer y entre la descendencia tuya y la de ella”
Desde aquel trágico día, ha habido una guerra furiosa entre la mujer y el enemigo de nuestras almas. Por siglos, los sufrimientos de las mujeres por todo el mundo han sido asombrosos. Hoy, el 82% de los refugiados en el mundo son mujeres y niños. Las mujeres no solo sufren para tener a sus bebés, sino para criarlos, para sobrevivir, para proteger sus hogares y familias. Algunas son segregadas en sus propios hogares, mientras otros son vendidos como esclavos. En algunas partes se mata a las niñas al nacer, mientras que se celebra el nacimiento de los varones… ¿Puedes ver al enemigo detrás?

El blanco principal de Satanás es la mente de las mujeres. La Biblia dice, sin embargo, que el poder de Satanás sobre nuestras almas está roto porque el pecado ha sido completamente pagado por la sangre de Jesucristo. Cuando nosotras luchamos contra sus asaltos tenemos que hacerlo con las armas correctas. La Biblia dice que hay una batalla espiritual entre nuestras almas y mentes. Nuestra responsabilidad es pararla con la ayuda de Dios. Mi querida amiga, cada momento tu mente se llena con pensamientos de enojo, venganza, celos, amargura, odio…cuando tu no puedes quitar de tu mente las preocupaciones y temores…hay una cosa poderosa que puedes hacer. Tu puedes tomar control diciendo en voz alta: “Yo me rehúso a permanecer en esta clase de pensamiento”. Luego puedes orar. Pídele a Dios que te libre, que llene tu mente con su presencia; El lo hará, porque El lo prometió en Su Palabra; “Y me buscarás y me hallarás, cuando me busques con todo tu corazón”. Lee tu Biblia, empapa tu mente con la Palabra de Dios. Pasa tiempo en la presencia de Dios. El apóstol Pablo dijo que “Debemos llevar cada pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo”. Cualquier pensamiento que venga a tu mente debes evaluarlo, para ver si es agradable a Dios y si está de acuerdo con la Palabra de Dios. Así que, la próxima vez que estés sola y te vengan pensamientos malos acerca de ti mismo o acerca de tu vecino, o de tu suegra, o de cualquier persona que está equivocada en relación a ti y te trae mucho enojo y fastidio, rápidamente lleva esos pensamientos a Dios en oración.

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