«Como tú, perfecta»

¡Oh aguijón del alma
que no cesas de herirme,
que no dejas de hablarme!

Que me condenas,
que me reprochas
y en inquietudes y angustias
sumida el alma dejas.

Con cincel filoso
te adentras a marcarme,
las faltas que cometo,
por los males que escondo
por dentro…

Todo afuera parece
genial tu creación:

los montes que se yerguen,
los ríos sonoros,
el silbo de los vientos,
las preñadas viñas,
el rosal en flor,
el trino de avecilla
y, ¡en los espíritus, dolor!…

¡Aquieta mis ansias;
hazme más buena,
como tú, perfecta…
mis angustias trueca
por más paz, más amor,
más calma!…

Quiero ver tu presencia,
conocer tu figura;
quiero gustar la vida
de amores pura…

Limpia mi corazón,
Aunque por dentro hieras
con espada y con clavos
y a la sien con espinas.

¡Levanta mi mirada
de su visión terrena;
que mis angustias
sólo se curan
con tu presencia,
con tu hermosura!

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