Dios con nosotros

A través de nuestro programa Mujeres de Esperanza siempre queremos darte palabras de ánimo. ¿Por qué? ¡Porque tenemos un Dios que ha hecho y hace grandes cosas por nosotras! Y para estos días navideños queremos contarte acerca del maravilloso regalo que Él tiene para ti y para mí; algo, que puede llenar nuestras más profundas necesidades.

Como hemos estado hablando, durante la temporada navideña nos gusta hacer regalos que marquen la diferencia en la vida de alguien a quien amamos.
Aunque tenemos que reconocer que a veces nuestros regalos son inadecuados y no despiertan ningún interés en quien los recibe. Quizás no fueron dados con tanto amor como para que la otra persona los apreciara.

La Biblia nos enseña que Dios nos amó tanto, que nos hizo un regalo maravilloso.
Hace muchos años unos pastores trabajaban en los campos cuidando sus rebaños de ovejas. Una noche, algo maravilloso sucedió. Apareció un ángel en los cielos. Esto les asustó al principio, pero el ángel les dijo: “No tengan temor, les traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo. Hoy en la ciudad de David ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Hallarán al niño envuelto en pañales; acostado en un pesebre. Y de pronto una multitud de ángeles apareció cantando y alabando a Dios”.

Después que los ángeles se fueron los pastores se dijeron unos a otros: “Pasemos hasta Belén y veamos esto que ha sucedido y que el Señor nos ha manifestado” (Lucas 2:15).
Más tarde encontraron a María a José y al bebito, acostado en un pesebre.
Los pastores al verlo, les dijeron lo que los ángeles le habían dicho acerca del niño. Otros que oyeron esto también quisieron ver al niño y quedaban maravillados.

¡Algunos le han traído regalos y qué regalos más extraños para un bebé!: aceites caros, oro e incienso. ¿Qué podría hacer un bebé con estos regalos? ¿No hubiera sido mejor algo de ropa, quizás pañales o biberones? ¿No hubiera preferido que lo alzaran en brazos y lo rodearan con mucho amor?
La Biblia nos dice que María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Pasando los años Jesús, el Hijo Cristo creció y llegó a ser Dios-hombre entre nosotros.
Siendo adulto trabajó como carpintero en Nazareth pero a la edad de 30 años dejó la carpintería y se dedicó a enseñar sobre el Reino de los Cielos, a hacer milagros, a sanar enfermos, y a dar libertad a los oprimidos de corazón.
Multitudes lo seguían; los pobres, los hambrientos, los enfermos y los decepcionados de la vida.

Los pastores que habían escuchado el Canto de los ángeles anunciando la venida de Jesús tantos años atrás, ahora sabían que Él no vino para recibir regalos sino para darlos. Jesús –El Cristo- el Hijo de Dios vino para darnos vida y vida en abundancia.
A todos los que le recibieron y le reciben hoy día y creen en su nombre les da el regalo de ser hijos de Dios y gozar de su paz y amor.

Debes saber amiga que Jesús vino por ti también para traerte la paz interior, para ayudarte a llevar las duras y pesadas cargas de la vida.
¿Qué mejor regalo podrías recibir en esta navidad? Jesús dió su vida en la cruz humildemente y resucitó y salió de la tumba triunfalmente.
Es Poderoso Dios y puede socorrerte si sencillamente le entregas tu vida y le aceptas como tu Salvador.

¿Te gustaría recibir el precioso regalo de Dios para ti?
Acepta a Jesús en tu vida y confiésale tus pecados para que haga de ti una nueva persona.
Ora conmigo, juntas digamos:

Señor Jesús, quiero aceptar tu regalo de amor y perdón. Quiero que seas mi Salvador y el Señor de mi vida. Ayúdame a caminar tomada de tu mano poderosa para no caer; dame fuerzas y valor para continuar. Gracias Jesús. Amén.

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