Nacimiento de Jesús
24 diciembre 201025 de Diciembre
25 diciembre 2010Sonidos de campanas, villancicos
Que dulcemente llegan al oído;
Susurros de papel y de regalos
Y el crepitar de hogares encendidos.
Son los murmullos que en Navidad se escuchan
Entre risas de grandes y pequeños,
Pero aún más allá de esos murmullos,
Yo escucho otros sonidos navideños.
Oigo los pasos de Aquel Rey que un día
Dejó su trono y a este mundo vino.
Le oigo decir, “Soy la verdad, la vida,
El único camino”.
He venido para que tengáis vida
Y para que la tengáis en abundancia.
Le escucho andar entre las multitudes,
Multiplicando panes y esperanza.
Le oigo decir: “Yo soy la luz del mundo;
Venid a Mí los tristes y agobiados
Y os haré descansar”, oigo que dice
Mi salvador amado.
Le oigo decir: “¡No temas!”, y le escucho
Reprender el mar y apaciguar el viento.
Es el Hijo de Dios, el Rey de reyes,
El carpintero de humilde nacimiento.
Le oigo llegar a mí muy suavemente;
Entrar en mi corazón ensombrecido,
Y llenarlo de luz, le oigo que dice:
“A salvarte he venido”
Le oigo romper una a una las cadenas
Que al pecado y a la muerte me amarraban.
Le oigo colmar de gozo y esperanza
Aquella copa que vacía estaba.
Sonidos navideños, villancicos
Y campanas llegan a mi oído;
Más mi corazón en libertar solo oye,
“A salvarte he venido”

