Sonidos Navideños

Sonidos de campanas, villancicos

Que dulcemente llegan al oído;

Susurros de papel y de regalos

Y el crepitar de hogares encendidos.

Son los murmullos que en Navidad se escuchan

Entre risas de grandes y pequeños,

Pero aún más allá de esos murmullos,

Yo escucho otros sonidos navideños.

Oigo los pasos de Aquel Rey que un día

Dejó su trono y a este mundo vino.

Le oigo decir, “Soy la verdad, la vida,

El único camino”.

He venido para que tengáis vida

Y para que la tengáis en abundancia.

Le escucho andar entre las multitudes,

Multiplicando panes y esperanza.

Le oigo decir: “Yo soy la luz del mundo;

Venid a Mí los tristes y agobiados

Y os haré descansar”, oigo que dice

Mi salvador amado.

Le oigo decir: “¡No temas!”, y le escucho

Reprender el mar y apaciguar el viento.

Es el Hijo de Dios, el Rey de reyes,

El carpintero de humilde nacimiento.

Le oigo llegar a mí muy suavemente;

Entrar en mi corazón ensombrecido,

Y llenarlo de luz, le oigo que dice:

“A salvarte he venido”

Le oigo romper una a una las cadenas

Que al pecado y a la muerte me amarraban.

Le oigo colmar de gozo y esperanza

Aquella copa que vacía estaba.

Sonidos navideños, villancicos

Y campanas llegan a mi oído;

Más mi corazón en libertar solo oye,

“A salvarte he venido”

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