Adoptados en la familia de Dios

El tema que nos ocupa hoy es el de la adopción. Katerine nos ha compartido cómo vivió junto a su familia  la adopción de dos hermanitos, una niña y un varón, sus alegrías y sus temores. Pocos meses antes que los niños fueran a vivir a su hogar, ella y su esposo encontraron unas palabras en La Biblia, la Palabra de Dios que fueron de ayuda. Esos versos se encuentran en la carta a los Efesios capítulo 2 versos 12 y 13 y allí habla acerca de las personas que habiendo estado sin esperanza y muy lejos, fueron  acercados por Jesucristo el Hijo de Dios.

Esos niños pequeños que ellos querían adoptar estaban lejos, separados por un océano. Katerine y el esposo los querían traer cerca de ellos, y amarlos. Ese fue un día feliz cuando finalmente lograron tenerlos junto a ellos.

De la misma manera, Dios quiere atraernos… si te encuentras sin esperanza y lejos… a su hogar. Quizás piensas que Él no se interesa por ti por lo cual te sientes triste y sin esperanza para tu futuro, o quizás estás enferma y desanimada o sola y sintiendo que nadie te quiere.

Al hablar de la adopción, algo maravilloso es saber que no importa de donde vengas, has sido escogida especialmente y amada por tus nuevos padres. De la misma manera, no importando lo lejos que estemos- Dios se interesa en nosotras. Nos ha escogido para que estemos en Su familia aún antes que lo supiéramos.

Aunque estemos en lo peor, quiere que lleguemos hasta Él. A Joo-Ling y a Jung-Eup le llevó meses aprender a confiar en sus padres para poder llegar a ellos y contarles sus tristezas y temores, pero así es la familia. Ellos pasaron por toda clase de problemas para adoptarlos, para que aprendieran que había una familia que los amaba… personas que querían cuidarlos frente a cualquier cosa que les sucediera.

Katerine nos ha contado que cuando los seis hijos estaban en la casa, todos alrededor de la mesa para comer, o participar de algún juego o cuando los ponía en cama por la noche se sentía muy feliz. Le gustaba tenerlos a todos en casa. Le dio mucho trabajo cocinar, limpiar, lavar la ropa- pero cada momento era de valor. Aún hoy los disfruta cuando todos van a su casa.

Dios es ese Padre bondadoso, quiere que todos Sus hijos estén cerca suyo en Su familia. Nos ama cuando le contamos cómo nos sentimos… cuando le compartimos nuestros tiempos difíciles… y nuestros tiempos felices.

En la Biblia, la Palabra de Dios leemos la verdadera historia de un hombre que estaba muriendo. Jesús había sido clavado en una cruz de madera y  este hombre estaba sobre otra cruz al lado. Él dijo a Jesús: “Señor, acuérdate de mi cuando vengas en tu reino.”

Jesús le respondió: “Hoy, estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:40-43)

Ese día Jesús el Unigénito Hijo de Dios, dio su vida por todos nosotros. Él murió de modo que pudiéramos ser perdonados de  nuestros pecados y viviéramos en Su familia por siempre.

Así como lo hizo el hombre de nuestra historia, nosotras también podemos pedirle a Jesús que nos lleve al Paraíso con Él. Es Su hogar y puede ser el  nuestro. Cuando pedimos perdón a Jesús por nuestros pecados, Él nos promete un lugar en los Cielos- o el Paraíso – para nosotros.

Cuando la familia de Katerine adoptó los dos nuevos hijos, se preguntaban si realmente los amarían. Esa pregunta se les respondió tan pronto como los vieron. No podían creer cuánto llegaron a amar a esos niños.

Amiga, Dios está esperando para derramar Su amor sobre tu vida. Quiere darte esperanza. Quiere que formes parte de su gran familia. Es el mejor Padre adoptivo, es el Padre perfecto.

Oremos juntas:

Nuestro Padre Celestial, tú nos amas tanto, aunque hemos estado tan lejos de ti. Has demostrado Tu gran amor enviando a tu Hijo Jesús a morir en la cruz por nuestros pecados y darnos vida en tu familia por siempre. Gracias por hacernos parte de tu familia. Ayúdanos a confiar  en ti en todo momento y permitir que nos cuides. Oramos en el Nombre de Jesús… Amén.

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