Editorial Febrero 2011

Querida amiga:

Mi corazón está lleno de gratitud a ti por unirte a nosotras en el trabajo más grande que un ser humano puede hacer – ¡orar! Dios te recompensará por eso. Especialmente deseo agradecer a nuestros nuevos intercesores. Podamos todos perseverar con expectante fe sabiendo que nuestras voces, pasión y fe en Dios resonarán en los cielos. Nuestras palabras serán interpretadas por el Espíritu Santo (Romanos 8:26-27) y nuestros pedidos serán defendidos por nuestro divino abogado, Cristo Jesús (1aJuan 2:1). Nuestras peticiones tocarán el corazón de Dios y ayudarán en la liberación de las mujeres alrededor del mundo (Isaías 59:1). Sólo imagínate, miles de intercesores en más de 100 naciones orando al unísono, usando el calendario de oración de Proyecto Ana en una poderosa ola de oración haciendo un círculo alrededor del globo. Cuando las oraciones cesan en el occidente, un ejército de guerreros en el este comienzan su mañana, levantándose justo donde otros terminaron. Me recuerda de los vigilantes o guardias de Isaías 62: 6,7, “…todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que se acuerdan del Señor, no reposen ni le den tregua…” Me maravilla que realmente quiere que no le demos descanso. Él se deleita en bendecir la obra de nuestras manos. Por todo el mundo, los equipos de Proyecto Ana están cosechando los resultados de nuestras oraciones; los resultados de las mujeres rescatadas de la oscuridad y de la muerte, para luz y vida! ¡Esta es la ESPERANZA que esparcimos alrededor del mundo! ¡Vale la pena!

Permitamos “que Dios no descanse” y oremos por grandes milagros en Ucrania y Rusia donde el 90% de los matrimonios terminan en divorcio y cada segundo hijo es criado por un padrastro. Ore por el fin de tráfico humano, pobreza, alcoholismo, violencia doméstica y falta de esperanza. Ore para que los gobernantes y la Iglesia se levanten con coraje y ánimo sacrificial para restaurar la moral y el carácter espiritual de estas naciones. Ore por los Programas Mujeres de Esperanza como también por los grupos de oración para que continúen multiplicándose como un catalizador de cambio, salvación y sanidad para millones de preciosas mujeres rusas y ucranianas. Nosotros sabemos que aún una fe como la semilla de una mostaza puede mover montañas.

Recuerda: “¡La oración es el trabajo más grande!”

Marli Spieker

Directora/Fundadora Ministerio Global

Proyecto Ana

Radio Trans Mundial

Project Hannah

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