Diferentes maneras de expresar el enojo

El consejero familiar nos dijo: “Pedro fue mi primer paciente hoy. Le pregunté: ‘¿Qué me quieres contar?’ Y él estalló en lágrimas. Fue triste para mí, ver a un hombre de 40 años, llorando como un niño. Fue difícil comprender sus palabras entre los sollozos, “He malogrado mi vida., me dijo…  Mi esposa y mis hijos me han abandonado. No sé cómo arreglar esto, por favor, dígame algo.”

 

Pedro no es su verdadero nombre. Ni te diremos todos los detalles de su situación porque queremos proteger su privacidad. Pedro amaba a su esposa y a sus hijos. Su familia significaba mucho para él. Pero… un día su esposa le dijo: “Ya es suficiente, no quiero vivir más contigo. Tus enojos han hecho que vivamos en un infierno.”

 

Qué fuertes estas palabras que debió escuchar Pedro. ¿Qué era lo que estaba tan mal que ya no quiso soportarlo más? ¿Realmente… era para tanto?

 

Pedro tenía un muy mal genio. A menudo golpeaba a su esposa y a sus hijos en un ataque de rabia. También les decía cosas crueles cuando estaba enojado. Ya no podían soportar más sus agresiones.

El consejero familiar nos dijo que habló mucho con él acerca de sus rabietas y cómo afectaban a su familia. Pero, ¿Sabes amiga?… Este consejero familiar nos habló también de otro de sus pacientes que luchaba con sus enojos…

 

A éste vamos a llamarlo- Santiago. Santiago y su esposa atendían su propio negocio, por tanto debían trabajar juntos. Santiago dice que su esposa a menudo es descuidada con su trabajo y por eso, hay veces que tiene un alto costo de dinero para ellos. Esto lo enoja mucho. Pero Santiago expresa su enfado de una manera muy diferente… él no le grita ni le pega a su esposa, pero va almacenando esos sentimientos en su interior… y los tiene bien guardados allí dentro suyo.

 

Es fácil saber si alguien está enojado si te grita cosas… como en el caso de Pedro, aunque por cierto no es nada agradable. El enojo de Santiago sin embargo está escondido… disimulado… no lo manifiesta. Todo aparenta ser normal… A veces aún es amable y cariñoso con su esposa. Sus padres le enseñaron que estar enojado, es malo… así que vive cada día, escondiendo su enojo, guardándolo bien dentro suyo.

 

Si los comparáramos, diríamos que vivir con Santiago sería más fácil que con Pedro. Realmente no es nada lindo que te griten y te golpeen, ¿No te parece?

 

Pero quizás te ha tocado vivir con alguien que esconde sus sentimientos como en el caso de Santiago… y eso puede ser difícil también.

 

¿Y sabes porqué? Cuando te enojas por algo, y lo escondes o disimulas a la larga te sientes amargada y resentida. Te pones indiferente, distante y fría y comienzas a decir palabras desagradables- puede ser acerca de algo completamente diferente a lo que primero te hizo enojar. A veces los sentimientos explotan, como un dique demasiado lleno y el enojo se derrama, A veces golpea a otra persona…  y no a la que te ha hecho enojar primero. A veces este enojo escondido produce enfermedades. Sabes que Santiago estuvo sufriendo de una úlcera estomacal y presión sanguínea alta.

 

Así que el enojo puede expresarse en dos diferentes maneras.

Una persona puede explotar en ira- gritar y pegar a otros o puede esconder su enojo y cerrarse. No dice nada y todo parece ser normal a su alrededor. Pero debes saber que estas dos reacciones pueden causar mucho daño a nuestra salud y a nuestras relaciones. Ambas pueden conducirnos a acciones y pensamientos erróneos.

 

¿Quizás quieras saber si enojarse siempre es malo? Por lo general asociamos el enojo con una emoción mala. Pero si consideramos algunos de los más importantes cambios en nuestra sociedad, vamos a ver que comenzaron  cuando alguien sintió enojo por algo que no estaba funcionando bien. El enojo fue su fuerza impulsora… le llevó a hacer algo frente a una situación. El enojo es una emoción poderosa que a menudo se expresa de maneras destructivas. Pero, cuando el enojo es usado apropiadamente, puede movernos a la acción para cambiar las cosas. Puede producir grandes líderes.

 

Podemos hablar un poco cómo podemos tratar con nuestro propio enojo.

Si tienes problemas con el enojo, debes pensar qué hay detrás de ese enojo. Puedes hacerte algunas preguntas como por ejemplo:

¿Tengo necesidades no satisfechas?

¿Espero demasiado de esta persona?

¿Me siento amenazada de alguna manera?

¿Me siento insultada y usada por otros?

¿Significa que me quisieron lastimar?

 

A veces cuando estoy enojada, pienso que es porque algo me recuerda de otros momentos cuando de pronto no fui tratada apropiadamente. Puede ser también cuando suceden muchas pequeñas cosas juntas y al mismo tiempo y me desbordan.

 

Eso puede suceder, así que una buena pregunta podría ser. ¿Estoy realmente enojada por esto o hay algo más?

Un próximo paso es aprender a expresar tus sentimientos en un lugar seguro… por ejemplo con una buena amiga o un familiar de confianza. Esto puede ayudarte a ver las cosas más claramente y puedes entonces atacar el problema y no ala persona. Hastadonde sea posible, habla acerca de tus sentimientos clara y cortésmente.

 

Por ejemplo si tu jefe te da demasiado trabajo, deberías decirle que encuentras que es demasiado para el tiempo que dispones. Eso funcionaría mejor que decirle… “¡Usted es un inconciente!”

Pero hablemos un poco más del comportamiento de Pedro.

 

Una persona como Pedro probablemente no sería capaz de detenerse y pensar de esa manera. Necesita practicar maneras de estar y actuar con calma. ¿Eres como Pedro? Que repentinamente se enciende y luego siente haberlo hecho?

La primera cosa es: – practicar una nueva manera de actuar cuando tu cuerpo se despierta o se alborota.

Debes practicar diciéndote a ti misma: “Detente… respira.” Puede ser que cuentes mientras inspiras y expiras el aire lentamente.

Creo que en el caso de Pedro necesitaría practicar eso muchas veces cuando NO ESTÁ enojado para adquirir un hábito nuevo.

 

Eso es cierto y parece divertido si lo practicas mientras respiras porque todos simplemente respiramos, sin pensarlo.

Otra idea es que trates de dejar o alejarte de la situación cuando te das cuenta que tu enojo va en aumento. Esto te dará tiempo para tomar control de ti misma. Dile a la otra persona que ya volverás pronto para hablar del asunto entre manos. Luego haz algo para apartar tus pensamientos del tema por un poco de tiempo. Podría ser por ejemplo que vas al baño y te lavas la cara con agua fría. Quizás la tienes roja por el calor del enojo. Puedes escoger salir de tu casa y dar una corta caminata para gastar un poco de esa energía extra que te vino por estar enojada. Tómate unos pocos minutos para que tu cuerpo se estabilice y tus pensamientos retornen a la calma antes de hacer o decir algo. Cuando te calmes seguramente serás capaz de pensar más claramente. Luego retorna a la situación y trátala razonablemente.

 

Diremos algo acerca de la mejor manera en que podemos tratar con una persona que está enojada. Qué hacer y que no hacer. Especialmente si es violenta o le gusta tomar bebidas alcohólicas.

 

Como bien dijiste; depende del caso. Si es alguien que tiene la intensión de golpearte, debes pensar primero en tu propia seguridad y nunca discutas con una persona alcoholizada.

Sería una pérdida de tiempo, ¿no te parece?

 

Yo creo que sí; además no le contestes mal, las cosas se pondrían peor. Es importante tomar sus sentimientos en serio. Escucha qué tiene para decir y demuéstrale que comprendes su asunto. Puede ser que debajo de esas palabras de enojo hay sentimientos heridos y de temor. No te defiendas a ti misma con palabras hasta tanto la persona se explique lo suficiente como para que entonces escuche lo que tú tengas para decir.

Más tarde, quizás puedas decirle que su enojo está dañando su relación. Si la persona admite que tiene problemas con el enojo, podrás sugerirle que hable con un consejero o un profesional en salud mental o alguien en quien confía y sabe que podrá escucharle y aconsejarle sabiamente para ayudarle a comprender el problema y hacer los cambios necesarios

Entonces frente a estos dos casos bien diferentes de enfrentar el enojo podemos decir que Santiago debe aprender a expresar su enojo más honestamente y no guardarlo en su interior. Por otro lado Pedro debe aprender a controlar sus explosiones  y rabietas y hablar con calma y razonando las situaciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.