El cuidado de ti misma

Hoy queremos hablar acerca del cuidado de nosotras mismas. ¿Realmente, importa que invirtamos un tiempo cada día en cuidarnos a nosotras mismas, cuando hay otros que exigen nuestra atención?

Sabes que, mientras Jesús, el Hijo de Dios vivió sobre la tierra como un ser humano, dijo algo importante en cuanto a este tema. Él dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia” (Juan 10:10) ¿Sabías eso? Jesús quiere que tú y yo tengamos vida abundante. Pero esta vida no será posible a menos que cuidemos de nosotras cada día.

 

Estas palabras tienen sentido… No esperemos vivir una vida abundante si no nos cuidamos a nosotras mismas. Cuando dedicas un momento para cuidarte bien, estarás más capacitada para hacer las cosas que necesitas hacer…. como cuidar de tu familia y de otras personas.

 

Te preguntarás cómo funciona eso… Alguien dijo que somos como las calderas, suena hasta algo cómico pero veamos qué quiere decir…

La caldera tiene un agujero arriba por donde se le coloca el agua. Luego hervimos el agua para hacer té o tomar mate. Quizás no todas las oyentes sepan tomar mate, pero, estoy segura que todas hemos tomado té alguna vez. Puedes hacerlo mientras nos escuchas.

 

¿Sabes? A mi también me gusta tomar té. Por tanto pondremos la caldera con agua sobre el fuego mientras hablamos. Las calderas pueden ser diferentes unas de las otras, pero, hay una cosa que las hace iguales… todas tienen un pico por donde vertemos el agua caliente para hacer el té o el mate. ¿Qué pasaría si la caldera no tuviera agua en su interior? ¿Podríamos verterla en una taza para disfrutar el té? De ninguna manera.

A menos que fuera una caldera mágica, pero sólo la encontraríamos en los cuentos de hadas. De la única manera que podríamos verter agua en la taza sería si la caldera contiene agua en su interior.

 

Una caldera se usa para calentar agua para luego llenar la taza para tomar lo que deseamos.  ¿Por qué nos parecemos a la caldera?  Porque hacemos algo como eso…  Todos necesitamos ser llenos para luego poder vaciarnos o darnos hacia la vida de otras personas…. Así como lo hacemos con las tazas para luego tomar nuestro té

La verdad es que todas necesitamos el agua para nuestro cuerpo físico, de modo que podamos estar fuertes. De la misma manera necesitamos tener satisfechas nuestras emociones y nuestros sentimientos si queremos ser capaces de darnos a otros. Necesitamos la fuerza emocional para mantenernos fluyendo y cuidar de otros.

¿Te parece que eso tiene sentido?

 

Creo que tiene sentido, si nadie cuida de nosotras, se nos agotan las fuerzas. Nos vaciamos y no podemos cuidar de otros. Pero, en la medida que nos cuidamos a nosotras mismas y permitimos que otros nos cuiden, podemos continuar cuidando a los que necesitan ayuda.

¿Qué cosas influyen para que quedemos agotadas y sin fuerza?

 

¡El estrés! Probablemente sea lo más grande. Cuando estamos estresadas, nuestro cuerpo produce químicos que nos ayudan a estar ágiles y alertas de modo que podamos tratar con el estrés. Cuanto más tiempo estemos estresadas, más tiempo estos químicos estarán  bombeando por todos nuestros cuerpos. Y si esto se prolonga por mucho tiempo, nuestros cuerpos quedarán muy cansados que ni podremos pensar claramente. Cuando esto sucede, puedes sentirte aislada y entorpecida. Puedes sentirte exhausta de tantos sentimientos y de fuertes emociones. Esos químicos pueden también dañar nuestros cuerpos si están bombardeando y actuando por demasiado tiempo. Eventualmente nos enfermarán.

Lo que quiero decir es que si el estrés dura poco, puede ayudarnos a hacer cosas por un corto tiempo, pero si se prolonga terminará enfermándonos.

Puedes ver entonces que cuidándote a ti misma, puedes ayudar a cuidar mejor a otros.

Veamos cómo podemos cuidarnos.

 

Algo importante es lo que comemos. Debemos alimentarnos lo más sano posible y mantener la higiene de nuestros cuerpos. Un baño reparador con agua caliente cada día luego de hacer ejercicios o nuestro trabajo y dormir lo suficiente.

 

Estas cosas que hemos mencionado son maneras físicas de cuidarnos y me parece bien tenerlas en cuenta.

Pero, hay maneras en que podemos cuidar nuestras emociones y nuestra salud mental también.

¡Y qué importante es hacerlo! Quizás resulte extraño lo que voy a decirte y es que, necesitamos conocernos a nosotras mismas…  debemos saber qué cosas nos estresan o nos enojan y cuales nos hacen sentir bien, felices y relajadas.

 

Necesitamos notar, darnos cuenta cómo nos estamos sintiendo y pensando…para saber manejar lo que entra en nosotras.

Detente por un momento y pon atención de cómo te sientes ahora. ¿Te sientes feliz, tranquila, excitada, enojada, ansiosa o de alguna otra manera?

¿Qué es lo que te hace sentir de esa manera? Si es muy difícil pensar acerca de eso, sólo relájate, respira profundo… y piensa en algo bueno. Nota como se siente tu cuerpo. ¿Estás distendida o hay alguna parte  que está tensa?

 

Espero que este tiempo leyendo este artículo te haga sentir bien. Realmente a nosotras nos gusta hacerlo y nos hace sentir bien sabiendo que en algún lugar alguna amiga nos está acompañando en este momento.

 

Debo reconocer que a veces me siento triste, pero no sé el por qué. ¿Te ha pasado a ti sentirte triste y no darte cuenta porque te sucede?

Nuestros sentimientos son importantes. Nos permiten saber cómo estamos. Creo que es mejor lograr saber cómo están nuestros sentimientos que ignorarlos o esconderlos. De ese modo podemos trabajar con nuestros sentimientos y animarnos a nosotras mismas.

 

Eso es muy interesante. Tengo una amiga que tiene alguna situación bien difícil. Ella me ha dicho que se habla a si misma cuando está triste y se dice: “Tú estás bien… Tú estás bien.” Y eso le hace sentirse mejor. La mantiene funcionando y siguiendo en su andar diario.

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