El enojo de Jonás

Manejando los berrinches de los niños
28 enero 2013
29 de Enero
29 enero 2013

En las Lecciones para el Alma estuvimos hablando acerca de los berrinches temperamentales de los niños. Pero, ¿sabes una cosa? ¡Los adultos también tenemos berrinches algunas veces! Puede ser que no nos tiremos al piso, ni demos patadas ni nos pongamos azules… ¡espero que no! Pero… a veces perdemos el control.

Cuando un adulto pierde el control puede llegar a ser cruel y violento y eso realmente asusta a cualquiera. La historia bíblica de hoy se refiere a un hombre que perdió el control de su temperamento – con Dios. Seguramente ya sabes algo de la interesante aventura de este hombre.

Jonás era un profeta. Dios le dijo que fuera a una gran ciudad de nombre Nínive y les dijera que dejaran de ser malos y crueles. Nínive estaba lejos de la nación de Israel  donde vivía Jonás. Él no quiso llevar el mensaje de Dios a los ninivitas, no los quería, así que decidió irse en un barco en una dirección contraria.

En medio del mar se levantó una fuerte tormenta, y luego de buscar un culpable, decidieron arrojar a Jonás al mar de modo que los demás pudieran salvarse.

Un gran pez tragó a Jonás y lo vomitó fuera del mar sobrela playa. Jonásdecidió entonces obedecer a Dios  e ir a Nínive y dar el mensaje de Dios al pueblo.

Escucha lo que dice la Biblia:

“Jonás obedeció al Señor y fue a Nínive. La ciudad y sus alrededores eran tan grandes que le tomó tres días caminar todo alrededor. Durante el primer día de recorrido, Jonás estuvo proclamando y diciendo: “¡De aquí a cuarenta días Nínive será destruida!” Pero los hombres de Nínive creyeron el mensaje de Dios y proclamaron ayuno y se vistieron de ropas ásperas en señal de que estaban arrepentidos.  Cuandoel rey oyólo que estaba sucediendo, se levantó de su trono, se despojó de su manto y se cubrió de cilicio y se sentó sobre cenizas. E hizo proclamar y anunciar en Nínive por mandato del rey y de sus grandes: Que las personas y los animales, bueyes y ovejas, no coman cosa alguna! ¡Que no se les de alimento, ni beban agua. Además que se cubrieran de cilicio, hombres y animales y que invocaran a Dios en oración con todas sus fuerzas y que se arrepintiera cada uno de su mal camino y de la violencia que había en sus manos.El rey dijo: “Quién sabe si Dios desiste y cambia de parecer y tenga misericordia de nosotros y no seamos destruidos”

Cuando Dios vio que el pueblo dejó de hacer lo malo, tuvo compasión de ellos y no los destruyó como lo tenía planeado.” (Jonás 3:3-10)

Pensarás que Jonás estaría contento de haber hecho lo que Dios le había pedido que hiciera y que la gente había escuchado lo que les dijo y que se habían arrepentido de las cosas malas y perversas que hacían.

El pueblo mostró su arrepentimiento demostrándolo de una manera tradicional como era costumbre de entonces vistiéndose ropas ásperas y sentándose en el polvo. Ayunaron- dejando de comer y de beber. Pero hubo algo más importante: dejaron de hacer lo malo y oraron a Dios.

Cuando Dios vio que realmente estaban arrepentidos y que cambiaron sus conductas, los perdonó. Tampoco destruyó su ciudad y los trató con misericordia y bondad.

Pero, ¿sabes una cosa? ¡Jonás no estaba feliz… sino muy enojado y airado. Lo que demostraba con su conducta más bien era que tenía un berrinche.

Así fue, no le gustó la manera en que Dios mostró su amor a una ciudad extranjera. Escucha lo que dijo mientras oraba a Dios: “Porque sabía que Tú eres un Dios clemente y compasivo, lento para la ira y grande en misericordia y que desistes de hacer el mal. Ahora, oh Dios, por favor, quítamela vida. Porquemejor sería mi muerte que mi vida.”

Dios no le permitió irse con esa actitud egoísta, sino que le dijo: “¿Qué derecho tienes de enojarte tanto?”

Pero Jonás continuó con su berrinche. Dejó la ciudad y se hizo un refugio para protegerse del sol con una enramada y se sentó a su sombra para ver qué le sucedería a la ciudad. ¡Realmente no estaba de buen humor, sino muy rebelde!

Dios quiso enseñar a Jonás una importante lección. Escucha cómo lo hizo.

“Mientras Jonás estaba allí sentado y enojado, Dios hizo crecer una planta muy rápidamente para que hiciese sombra sobre Jonás para protegerle de una insolación. Jonás se alegró muchísimo por esa sombra. Pero Dios dispuso también, al amanecer del siguiente día, un gusano que atacó la planta y ésta se secó. Y aconteció que al salir el sol hirió la cabeza de Jonás de modo que se desmayaba y anhelaba morirse y dijo: ¡Mejor sería mi muerte que la vida! Entonces Dios dijo a Jonás

¿Te parece bien enojarte por lo de la planta de ricino? Él respondió:

¡Me parece bien enojarme hasta la muerte! Entonces Dios le dijo:

Tú te preocupas por la planta, por la cual  no trabajaste ni la cuidaste, que en una noche creció y en una noche pereció. ¿Y no he de preocuparme yo por Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de 120.000 personas que no distinguen su mano derecha de su mano izquierda y muchos animales? (Jonás 4)

Ellos son más importantes que la planta y no crees queel Diosde la tierra debe cuidarles a ellos también?

Jonás había sido muy egoísta con su actitud. Podría ser que a veces nosotras también seamos egoístas como él. No queremos que le sucedan cosas buenas a ciertas personas y más bien quisiéramos que Dios los castigara. Puede ser que no te guste o no aceptes que alguien que hizo mal diga que lo siente y sea perdonado.

Dios quiere que todas las personas del mundo se vuelvan de sus malas conductas y le pidan perdón. Y Dios promete perdonar a aquellos que se arrepienten sinceramente y les da una nueva oportunidad.  Amiga, Dios te ama y quiere darte cosas buenas. Si tienes que perdonar a alguien –hazlo, así como Dios quiere hacerlo contigo. Busca la fortaleza y la ayuda de Dios para cada situación que debas enfrentar.

l>Las mamás deben aprender a controlarse ellas mismas a veces. Tiene su recompensa al final. Pero… qué si haces todas las cosas bien y aún el hijo tiene muchos berrinches?

 

Debes recordar que todos los niños tienen sus enojos. No lo hacen deliberadamente para enojar a su mamá. Ellos también se sienten frustrados por no lograr las cosas. El berrinche puede llegar a ser un mal hábito. Le llevará tiempo cambiar. Mientras el niño va creciendo debes ir enseñándole, cómo pedir las cosas, cómo usar las palabras de modo que tenga mejores maneras de pedir lo que necesita o expresar sus sentimientos.

La enseñanza más eficaz es con el ejemplo. Como mamá debes tener control sobre tus emociones cuando te sientes frustrada o enojada. Debes tener dominio propio y eso es como domar un potro salvaje. No grites, no uses lenguaje inadecuado. Respira profundo y toma dominio sobre tus emociones. Habla con calma pero segura de lo que quieres lograr.

Amiga, recuerda que no hay madre ni padre perfecto. No existe esa persona. Todos cometemos errores. Lo más importante es hacer saber a tu hijo que aún así tú eres la que mandas pero que también lo amas mucho y deseas lo mejor para él o ella.

La Biblia tiene un buen consejo para los padres y para los hijos. Dice así: “Hijos obedezcan a sus padres. Padres no provoquen a ira a sus hijos.” Que Dios te ayude a ser una madre sabia.

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