Editorial Enero 2014

Querida amiga:
¡Gracias por orar y pelear las batallas del Señor conmigo! ¡Dios te recompensará! ¡Es bueno saber que
pertenecemos a Uno que rompe los poderes de la oscuridad con Su maravillosa luz! Oremos este mes por las
mujeres y niñas en el Sudeste de Asia quienes están en gran necesidad de la esperanza en Dios.
Recuerdo, caminando por los parques del centro de la ciudad de Singapur una tarde de domingo, vi a miles de
hermosas jóvenes – mayormente Filipinas- reunidas en pequeños grupos disfrutando de su tiempo libre. ¡Eran
niñeras y empleadas domésticas- alrededor de 35.000 de ellas! Trabajaban duro para sostener a sus familias
al regresar al hogar. Recuerdo cómo les gustaba recibir los CDs de los programas Mujeres de Esperanza en
Tagalog que les distribuíamos. La vida no era fácil, pero ellas estaban agradecidas por un trabajo bueno pago.
Aunque muchas niñas y mujeres en el sureste de Asia no tienen tanta suerte. Recuerdo vívidamente un grupo
de hermosas niñas adolescentes indonesias con velo que conocí en el aeropuerto en Manila. Estaban yendo
a “trabajar” en un país de Oriente Medio. A pesar de la barrera del idioma, riéndose como pequeñas niñas,
me permitieron tomarles una foto. Cuando vieron mi pasaporte brasilero, ¡se quedaron estáticas! Su líder
me mostró sus tickets de viaje… y la foto del hombre para quien iban a “trabajar” Algunas de esas niñas
adolescentes tenían temor y tristeza en sus ojos- seguramente aquel viaje no era su elección.
Nos abrazamos, y corrí a tomar mi avión. Todo de repente se apoderó de mí: ¡Todos los tickets eran sólo de
ida! Mi mente se aceleró. ¿Alguna vez regresarán a su hogar? ¿Qué clase de “trabajo” harán? ¡Con lágrimas oré
por la misericordia de Dios sobre esas niñas inocentes, que pronto serían pisoteadas como las flores sobre el
piso, víctimas de explotación en una cultura que las discrimina simplemente por haber nacido mujer!
Quince años han pasado. Hoy muchas mujeres del sureste asiático, continúan aún sufriendo una falta de
dignidad, de recursos, y de respeto. Es por eso que Proyecto Ana proclama en cada manera posible cuan
maravillosamente preciosas son las mujeres para Dios. Es por eso que continuamos transmitiendo Mujeres
de Esperanza en 10 idiomas en el Sureste de Asia. Hay Buenas Noticias para las afligidas, liberación a las
cautivas, y libertad para las prisioneras a través de la fe en Jesucristo. Y es por eso que nunca debemos darnos
por vencidas en orar. ¡Dios actuará a su favor!
¡Gracias!
Marli Spieker
Directora/Fundadora
Ministerio Global – Proyecto Ana.
Respuestas de oyentes del Sureste de Asia
Indonesia:
Soy de Ngadum, Java Central. He escuchado el programa Mujeres de Esperanza desde 2004. Escucho el
programa por medio de CDs que me envía Radio Trans Mundial Indonesia a través de mi iglesia. Me gusta
el programa porque me da una visión espiritual para mí personalmente. Día a día siento que crezco en mi
vida espiritual, especialmente en el trato con mi familia. Gracias por las lecciones de cómo educar a los hijos
y cómo manejar mis problemas. A través de los programas también aprendo mucho como ser un modelo
para mis hijos.
Soy un ama de casa con un hijo pequeño. Nací en Kendal, Java Central, hace 29 años. Soy una fiel oyente
de Mujeres de Esperanza. Este programa me da mucha guía para tratar con la salud y la palabra de Dios. El
programa también me anima a ser una hacedora de la Palabra de Dios en la sociedad. Me doy cuenta que
ser una hacedora de la Palabra de Dios no es fácil. Hay muchos desafíos que debo enfrentar, aún cuando
las personas me odian. Pero no me doy por vencida. Deseo que Dios continúe usándome para ser una
bendición a otros. Me gusta escuchar Mujeres de Esperanza porque siempre da nuevas lecciones. Quiero
bendecir a otros con mis palabras, actitudes y conducta.
Tailandia:
Escucho su programa en el sitio de internet de Radio Trans Mundial Tailandia. Su programa es muy
interesante con muy buen mensaje. Quiero saber más acerca de Jesús. Por favor mándeme una radio para mí.
Quiero escuchar diariamente el programa de radio.
Estuve enferma hace 10 años y desde entonces mi brazo izquierdo no me funciona. Me sentí tan
desesperada. Ustedes me vinieron a visitar y oraron por mí y fui muy animada. Ahora mi brazo se mueve un
poco. Estoy feliz y oro al Señor que me ayude. Gracias por venir a visitarme y orar por mí. Espero puedan
venir otra vez.
Vietnam:
Con el programa Mujeres de Esperanza, mi familia ha llegado a estar más cerca, tratando saber acerca de la
vida de unos y otros y amarnos más unos a otros. Mi esposo dejó de fumar y comenzó a tratar mejor a la
familia. Ahora es un buen padre, ayudándome mucho en el cuidado de los niños. En el pasado los vecinos
lo odiaban. Ahora lo respetan. Viendo todos los cambios estoy muy feliz. Por lo tanto, cada sábado siempre
voy a mi jardín a buscar algunas hojas verdes de té o patatas dulces para darle a mis hermanas que vienen
a mi casa a escuchar el programa Mujeres de Esperanza. Doy gracias a Dios que Él ha traído un enorme
número de no creyentes a Él.
Hemos hecho lo mejor de nosotras para traer a muchas oyentes de vuelta a Dios. Había 8 mujeres en el
grupo, ahora tenemos 43. No contamos a las jóvenes. Reuniéndonos en un grupo grande en una casa ha
puesto en preocupación al señor Ly con el comité local. Pensamos que este programa es muy útil para
nosotros en construir estrechos lazos que pueda ayudarnos y animarnos unos a otros. Gracias al programa
Mujeres de Esperanza, están cambiando en maneras positivas, evitando hacer cosas malas y manteniendo
buena y adecuada salud. También aprendieron a orar unos por otros en todo. Gracias a Dios por todo lo que
Él hace por nosotros y gracias por su programa.

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