Editorial Junio 2015

31 de Mayo
31 mayo 2015
Las mujeres árabes
1 junio 2015

Querida amiga:
Desde el 7 de enero del 2012, la transmisión de Mujeres de Esperanza de Proyecto Ana ha estado saliendo al aire para los 22 países que componen el mundo árabe, haciendo posible para las mujeres que viven en oscuridad espiritual y aisladas, que escuchen que son amadas y altamente valoradas por Dios. ¡Ellas son tan valoradas que Él dio a Su único Hijo, Jesús, para que muriera por ellas! Y las oyentes están respondiendo: “Su programa es como una fuente en el desierto para las mujeres sedientas en nuestra región árabe.” Realmente, para más de 200 millones de mujeres y niñas sufriendo restricciones religiosas y leyes discriminatorias de género que tratan con justicia criminal, economía, educación y cuidados de salud, Cristo es su única esperanza de paz.
Estamos invitadas a dar un paso en su predicamento con la cosa más poderosa que podemos hacer por ellas- orar. En cualquier tiempo y en cualquier lugar podemos orar. Y orar debemos- especialmente en este tiempo de gran persecución en el mundo árabe. Nunca olvidaré el día cuando, en medio de una conferencia de Proyecto Ana, una de las damas estaba al celular con su hermana que vive en Siria. Su hermana estaba llamando desde debajo de su cama donde estaba escondida con sus hijas desde más temprano ese día. Hombres armados estaban irrumpiendo en hogares cristianos para secuestrar y lastimar a las mujeres y niñas. Inútil de decir que detuvimos todo y comenzamos a orar por aquella querida joven madre. A veces sentimos que nuestras oraciones son sólo una gota en el océano de la tragedia. Pero la verdad es esta: En el plan de Dios, esa gota es más poderosa, que las potentes olas de odio, violencia y segregación que estas mujeres experimentan. ¡Por favor únete a nosotras en oración por las mujeres cristianas árabes para que ellas no necesiten esconderse bajo sus camas otra vez!
Gracias por creer que tus oraciones hacen la diferencia. Sí que la hacen. La fidelidad de Dios puede alcanzar y cambiar los corazones más duros, aún los corazones de los criminales.
Los hombres también están respondiendo a nuestros programas. “Aunque soy un hombre, me encuentro esperando este programa para mujeres cada sábado- y aprendiendo de él y disfrutando cada episodio.” Así que, mi amiga, oremos por hombres honestos y bien intencionados que desean proteger a las mujeres pero que también a menudo están enceguecidas por costumbres que alimentan a la mala naturaleza humana.
Pueda la verdad de Dios continuar libertando a estos hombres.
Orando y creyendo lo imposible contigo,
Marli Spieker
Fundadora- Directora Ministerio Global
Proyecto Ana

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