Orando por las Mujeres Refugiadas

Las personas en Turquía, Líbano y Jordania, donde los que buscan asilo se espera que tengan un aumento de casi un millón en 2015, alcanzando 4.7 millones para Diciembre.
22 diciembre 2015
Editorial Noviembre 2015
22 diciembre 2015

Muchas veces, Dios responde a nuestras oraciones de las maneras que nunca esperamos. Por años, miles de intercesoras de Proyecto Ana oraron para que las mujeres aisladas en el mundo Árabe, Asia Central y África del Norte, tuvieran la oportunidad, de escuchar del amor de Dios por ellas. Millones de estas una vez aisladas mujeres están ahora dejando sus comunidades y países y están buscando seguridad y esperanza en Europa. No más aisladas, muchas finalmente escucharán acerca del Dios cristiano que las ama y las invita a recibir el regalo de la Salvación a través de Jesucristo, Su Hijo.
Alrededor del mundo hay más de 60 millones de refugiados y personas desplazadas internamente que han sido forzadas a reubicarse debido a la guerra, persecución, hambre o desastres naturales. Mientras viajan para escapar- y aún dentro de los campos para los refugiados- son vulnerables a enfermedades, violación, esclavitud, hambre y muerte. Están con miedo y traumatizadas y necesitan amigas cristianas que les puedan ofrecer esperanza.
No sólo estos millones de refugiados sufren físicamente, sino traumas psicológicos las obsesionan por años. La mayoría de ellas han dejado a sus padres ancianos detrás, viendo morir a sus seres queridos de horribles muertes o siendo brutalmente golpeadas y violadas. Ahora deben aprender nuevos idiomas, leyes y costumbres. La mayoría no son bienvenidas en sus nuevos países. Su presencia causará enormes cambios culturales en sus nuevas comunidades, con el resultado que muchos les teman y les odien. Radio Trans Mundial desea hablar esperanza a los refugiados que han dejado todo con la esperanza de una nueva vida. En sociedad con iglesias y ministerios de refugios y equipándolos con aparatos de radio que tienen contenidos dirigidos a temas de la vida de estos buscadores de asilo, podemos compartir las buenas nuevas de Jesucristo en su propios idiomas y de una manera que es culturalmente apropiado y relevante. “Cuando un extranjero viva contigo en tu tierra, no lo oprimas.” Levítico 19: 33

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