Infección de oídos – Escuchando a Dios
26 julio 2018Infección de oído
27 julio 2018“Quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído, sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla”. – Santiago 1:25
Tengo una amiga cuya madre ha estado luchando con su capacidad para escuchar. Al principio no se dieron cuenta, pero en el correr de los días ella preguntaba una y otra vez que le repitiéramos las cosas. La familia se preocupó por su bienestar. Pensaban que si no podía oír bien no podría cuidarse de un modo apropiado. Cosas tales como los ruidos en el tráfico o llamados de advertencia. Finalmente después de mucha discusión mi amiga llevó a su mamá al doctor para un chequeo. ¿Y sabes qué encontró el doctor? Que había un tremendo tapón de cera en sus oídos. Antes que nada hubo que quitarle la cera para luego poder chequear su capacidad auditiva. Luego de esa limpieza y para sorpresa de todos, la anciana pudo escuchar completamente bien. Sus oídos no estaban dañados, sólo bloqueados con tanta cera que le impedía oír aún las voces de sus seres más cercanos y queridos.
Permíteme que te pregunte: “¿Cómo está tu audición?”A menudo cuando nos vamos poniendo mayores nuestra capacidad auditiva se va entorpeciendo y no oímos todo claramente. La Palabra de Dios habla acerca de nuestros oídos. Nos advierte que nuestra audición no es muy buena. Sin embargo la Biblia no está hablando acerca de la capacidad de escuchar voces o palabras. Dice que nuestros oídos llegan a ser torpes para la verdad. Salmo 135:17 dice: “Ellos tienen oídos pero no oyen”. Y Hebreos 5:11 dice: “Ustedes llegaron a ser tardos para oír”. ¿Por tanto, qué es eso que no oímos? Se trata de las palabras de verdad de Dios de cómo vivir. Seamos honestas. La mayoría de nosotras podría ser que estamos bien cómodas con el pecado y el hacer lo erróneo en nuestras vidas. ¿Cuántas veces no queremos cambiar nuestros hábitos? ¿Cuántas veces no queremos dejar de hacer algo que está mal? Pero cuando permitimos que nuestros oídos se pongan torpes y perezosos para la verdad, estamos perdiendo de disfrutar de algunas maravillosas promesas. Escucha lo que el profeta Ezequías (37:4 y 6) escribió: “Escuchen la Palabra del Señor, oh huesos secos, Yo hago entrar espíritu en ustedes y vivirán. Dios puede cubrirlos con piel y puede hacer que vivan y sepan que Yo Soy el Señor”. Como ves su promesa es hacernos nuevas personas.
¿Alguna vez te has sentido muerta por dentro? ¿Te has sentido seca? ¡La maternidad puede exprimir nuestras fuerzas! ¡Una pobre salud o el abuso pueden devorar nuestros cuerpos! ¡La pobreza nos deja hambrientas y débiles! A veces nuestras luchas gritan tan fuerte que no podemos oír la verdad. Cuando no podemos oír la verdad, llegamos a estar secas e inútiles por dentro. ¡Cuando escuchamos y obedecemos la Palabra de Dios llegamos a tener vida otra vez! Quiero que conozcas unas muy buenas noticias. Jesús dijo: “De cierto, de cierto les digo, que el que oye mi Palabra y cree al que me envió tiene vida eterna. Esa persona no viene a condenación sino que ha pasado de muerte a vida» (Juan 5:24).
Cuánta libertad podríamos experimentar en la vida si no tuviéramos el juicio o condenación de nuestros amigos, familiares y lo más importante, de Dios. Podemos ser libres. Libres de condenación y muerte si creemos que Jesús, el Hijo de Dios, murió por nosotras y ahora vive en los cielos. La Biblia nos dice en Gálatas 5:13: “Ustedes hermanos, fueron llamados a la libertad. Sólo que no usen la libertad para hacer cosas malas”. ¿Has escuchado alguna vez a la libertad llamándote? Jesús dijo: “Conocerán la verdad y la verdad los hará libres… Si el Hijo de Dios les hace libres, serán verdaderamente libres” (Juan 8: 32- 36). Esto no significa que vamos a ser perfectas. No quiere decir que nunca más pecaremos. Pero significa que cuando pecamos, podemos pedirle a Dios perdón y también fortaleza para vivir más justa y honradamente.
La libertad nos está llamando, ¿puedes oírla? Escucha lo que dice la Palabra de Dios:
“Cada uno de nosotros seamos prontos para oír, lentos para hablar y lentos para la ira. Porque la ira de las personas no lleva a cabo la justicia de Dios. Por lo tanto desechando toda suciedad y la maldad que sobreabunda, reciban con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar sus almas. Pero sean hacedores de la Palabra y no tan solamente oidores, engañándose a ustedes mismos. Porque cuando alguno sólo es oidor de la Palabra y no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que mira su cara natural en un espejo. Se mira a sí mismo y se marcha y enseguida olvida cómo era. Pero el que presta atención a la perfecta ley de la libertad y que persevera en ella, sin ser oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1: 19 al 25).
Puedes tener paz y felicidad en tu corazón, a pesar de tus circunstancias. Jesús dijo: (Juan 10: 10b.) “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia”. La libertad te está llamando, mi amiga. ¿Puedes oírla? Jesús quiere hacernos mujeres libres. Recíbele en tu vida y deja que Él te libre de toda atadura que no te permite disfrutar y vivir en paz. No sólo te sentirás realizada aquí sino continuarás disfrutando de Su presencia por toda la eternidad.
Digamos juntas: Gracias Dios por abrir nuestros oídos espirituales y permitirnos conocerte al leer tu Palabra la Biblia. Gracias por alumbrar nuestra mente y entendimiento para que comprendiéramos tu verdad y seamos mujeres libres. Queremos ser personas útiles en tu reino y servirte con amor mientras estemos sobre esta tierra. Amén

