Enseñando honestidad

Hoy en día nuestros niños pasan muchas horas frente a la pantalla del televisor o jugando con el celular. Debemos aceptar que son grandes inventos, pero pueden llegar a ser muy adictivos para los pequeños y también para los no tan pequeños. Por medio de la tecnología podemos aprender diferentes cosas, pero debemos ser cuidadosas. ¿Realmente es todo bueno lo que ven nuestros niños? A veces podría causar más daño que beneficio en las vidas de nuestras familias, especialmente en nuestros niños y adolescentes. Cuanto más miran nuestros niños la tele o los celulares, más difícil es para ellos separar la vida real de lo que les hacen creer.

Los niños miran hoy en día toda clase de productos que se ofrecen por la pantalla, promociones, comerciales, y por supuesto son tentados a querer tener las cosas que allí ven. Lo sienten como una necesidad. Además, los avisos que se muestran en pantalla están muy bien elaborados por personas inteligentes que saben lo que el televidente quiere tener. Son promociones hechas de tal manera que tienen el poder de hacerles creer a los niños y jovencitos que ellos necesitan eso que ven. Por lo general tienen algo de verdad acerca del producto que están tratando vender; pero a menudo hay cosas que no son tan ciertas. Ese es el propósito de la televisión comercial: vender sus productos hasta donde puedan. Las empresas les confían sus productos para poderlos vender. De ese modo las promociones llegan a todas las ciudades y también a los que viven en el campo, no solo por la televisión sino también en avisos impresos, en diarios y revistas, en quioscos y por medio de la radio.

Como puedes ver, es muy difícil evitar que te lleguen estas cosas. Nuestras mentes están siendo bombardeadas y también las mentes de nuestros niños. Así que, ¿cómo podemos ayudar a nuestros niños y jovencitos a decidir qué es realmente es necesario y verdadero, y qué no? Lo cierto es que no es fácil; pero es posible ayudar a nuestros niños. Escuché a un niño de 10 años decir a su mamá: «¡Mami, todos mis amigos tienen celular! ¡Yo también necesito uno!». Después de ver las promociones de celulares en la tele día tras día, por supuesto que él deseaba tener uno. ¡Le convencieron de que aunque tenía 10 años, necesitaba un teléfono! El niño fue engañado a creer algo que no era cierto; realmente no necesitaba un celular pero él quería uno porque todos sus amigos tenían. Le hicieron creer una mentira.

Las madres deben ser cuidadosas con la manera en que reaccionan cuando los niños les dicen cosas como éstas y que sabemos que realmente no son ciertas. El niño que mencionamos creía que necesitaba un celular. Nuestros niños necesitan ayuda para aprender cómo resistir esta clase de tentaciones. Necesitan nuestra dirección para separar la verdad de la mentira. Eso les ayudará a hacer sabias y sensibles decisiones. Y algo más que deben saber las madres, es la importancia de no enojarse con el niño o el adolescente. Tienen que sentarse con su hijo, tomarse el tiempo para hablar y explicarle que los avisos comerciales a veces dicen cosas que no son ciertas del todo. También deben ayudarles a sus hijos a ser honestos y enseñarles a decir siempre la verdad.

Quiero contarte un incidente que me sucedió un día. Estaba en la cocina y escuché un fuerte ruido en la sala de la casa, donde estaban jugando mis sobrinos. Quise saber qué había pasado y qué había sido ese fuerte ruido como si algo se hubiera roto. Vi entonces en el piso un hermoso jarrón hecho pedazos. Los dos niños estaban de pie, muy cerca del jarrón con las cabezas bajas y las manos detrás de su espalda. Pregunté quién fue y a una los dos dijeron “yo no fui”. Sin siquiera pensarlo los dos me mintieron.

¿Sabes amiga? Todas decimos mentiras de manera rápida y natural. Nadie enseñó a mentir a estos niños. Quizás nadie te enseñó a mentir a ti, y sin embargo todas alguna vez mentimos de manera muy natural. ¿No te parece? Si te enojas y castigas a tus hijos sin enseñarles ni hacerles razonar, te tendrán miedo y  será más difícil que te digan la verdad la próxima vez que pase algo. Esto podrá quitarles la oportunidad para que aprendan a ser honestos. Es parte del proceso de crecimiento. Si descubres a tu niño mintiendo úsalo como una oportunidad para enseñarle a ser honesto. Una buena manera de enseñar a niños pequeños es usando historias y ejemplos. Explícales por qué es bueno ser honestos; diles que decir la verdad es siempre lo correcto y que hay que ser valientes y hacerlo. Es mejor apegarse a la verdad aun cuando no sea fácil hacerlo, aun cuando signifique que puedan ser castigados por algo.

Aquí te dejamos algunas ideas o maneras de ayudar a un niño a decir la verdad:

1) Déjales en claro a tus hijos que siempre esperas honestidad de ellos. Que sepan que su papá y su mamá esperan que siempre digan la verdad. Por otro lado, los hijos esperan que los padres también les digan la verdad. Los adultos necesitamos estar seguros de decir la verdad a nuestros niños, porque la mejor manera es enseñar es con el ejemplo. Cuando un niño o hijo dice mentiras acerca de algo, es bueno pensar por qué lo hace. Algunas posibles razones son:

  • Puede tener miedo a decir la verdad si ha hecho algo incorrecto.
  • Puede estar mintiendo para llamar la atención.
  • Puede estar mintiendo porque sus padres, maestros o amigos esperan demasiado de él, así que aparenta.
  • Puede querer protegerse para que no se rían ni le critiquen.
  • Puede haber caído en el hábito de la mentira.

2) Una vez que sabes por qué el niño miente, puedes hablarlo con él y quizás tratar el asunto que le lleva a mentir. Si tiene suficiente edad para comprender lo que quieres decir y puede pensar acerca del por qué lo hace, puedes llevarle a pensar cómo cambiar su conducta. Corrígele con amabilidad y firmeza. Dile que tendrá consecuencias por mentir; otras personas sabrán que no pueden confiar en su palabra. Explícale por qué necesitas castigarlo por ser deshonesto.

3) Si descubres a tu niño mintiendo, no lo llames mentiroso, porque es etiquetarlo. Es mejor hablar acerca de la conducta y no del niño. Dile que estás desilusionada porque dijo una mentira y explícale por qué no quieres que te mienta. Discute acerca de su conducta errónea y no de que es un niño malo. Hay una gran diferencia en eso: el niño no es malo, sino su conducta.

4) Si tu hijo se porta mal pero es honesto en decirlo, explícale que lo que hizo está mal pero que estás contenta de que no mintió acerca de lo ocurrido. Quizás la penitencia puede ser un poco menos dolorosa, porque él fue sincero y no mintió a su mamá. Si haces así, lo animas a ser honesto. Pero aún necesita aprender que le darás un castigo por lo que ha hecho mal. El niño aprenderá que se puede confiar en él si es honesto, aunque será castigado por su error; con esto esperas que pueda aprender a sentirse incómodo por haber hecho lo que no era correcto.

Como un padre cuidadoso es importante enseñar a tus hijos las consecuencias de la mentira. Si no lo aprenden ahora de pequeños, crecerán y llegarán a ser adultos deshonestos. Luego tendrán que enfrentar consecuencias más serias y aun terminar en la cárcel. No olvides que tienes que ser un ejemplo de conducta para ellos. Si descubres que tu niño tiene un serio problema en decir mentiras a medida que va creciendo, busca ayuda de un consejero o consejera. ¡Realmente tu hijo necesita ayuda!

 

Dios te bendiga y te haga un ejemplo de mujer honesta si tienes a tu cargo la vida de algún niño o niña.

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