
Enseñando honestidad
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25 noviembre 2019Todos hemos pecado y estamos apartados de la gloria de Dios.
Romanos 3:23
Te sientes engañada cuando alguien te dice una mentira, te sientes engañada cuando alguien retiene importante información y no te la dice, eres engañada cuando alguien te conduce a creer algo que no es la verdad. Hoy en día vivimos en una sociedad con mucho engaño, críticas y mentiras. ¿Cómo podemos protegernos a nosotras y a nuestros niños de ser engañados?
Quiero recordarte una historia de la Biblia acerca de un hombre y una mujer que fueron engañados. Se les dijo una mentira y ellos la creyeron. Las consecuencias de ese engaño nos han alcanzado a través de la historia a ti y a mí.
En el principio, Dios creó un hermoso lugar y lo llenó de plantas, criaturas de mar, ganado y aves. Dios vio que todo lo que había hecho era bueno (Génesis 1: 21-22). Luego Dios hizo a un hombre y a una mujer. Ellos eran diferentes de las otras criaturas, porque la Biblia dice que Dios los hizo “a Su imagen” para que señorearan sobre el resto de la creación (Génesis 1: 26-27). Les dio un alma y un espíritu. Luego los bendijo y les dijo que fueran fructíferos y se multiplicaran y vivieran por siempre. Dios puso a este hombre, Adán, y a esta mujer, Eva, en un hermoso jardín, el Jardín del Edén (Génesis 2:8). Le dio a Adán una responsabilidad especial: cuidar del jardín (2:15). No tenían que trabajar para vivir ya que había mucha comida y agua para ellos. Dios solo quería disfrutar la compañía de sus únicos y especiales hijos. Él se paseaba y hablaba con ellos en el jardín, porque los amaba.
Dios dijo a Adán y a Eva que ellos podían comer del fruto de cada árbol en el jardín excepto de uno: El árbol “del conocimiento del bien y del mal”. Les advirtió que si comían del fruto de ese árbol de seguro que iban a morir (2:16-17). Dios los había hecho puros e inocentes y confió en ellos y les dio la libertad de escoger obedecerle o no. Satanás, quién sabía lo que Dios les había dicho acerca de este árbol especial, entró al cuerpo de una serpiente y se acercó a Eva. Le hizo una pregunta que parecía muy inocente: «¿De veras Dios os ha dicho: ‘No comáis de ningún árbol del jardín’?”. La mujer respondió a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Pero del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: ‘No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis’” (3: 1-3). Eva cometió un error al escuchar a un extraño que estaba determinado a engañarla. Comenzó a dudar de las palabras de Dios. Satanás no se dio por vencido; añadió otra mentira para hacer esta tentación más atractiva: «Ciertamente no morirán. Es que Dios sabe que el día que coman de él, sus ojos serán abiertos y serán como Dios, conociendo el bien y el mal» (3:5).
Me pregunto qué hubieras hecho tú en el lugar de Eva. El relato continúa diciendo: «La mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era atractivo a la vista y codiciable para alcanzar sabiduría» (3:6). ¿Qué le había dicho Dios? No tocarlo. ¡Ella olvidó todo lo que se le había dicho y creyó esa mentira! Así que comió del fruto. ¿Has visto qué fácil resultó engañar a Eva? ¿Y qué hizo luego? Le dio a su marido que estaba junto a ella, y el hombre vio todo lo que pasó y tomó del fruto y comió también sin argumentar nada.
¡Qué fácil fueron engañados los dos! Escogieron creer a aquella serpiente mentirosa más que a su creador, Dios. La siguiente frase es muy interesante: «Enseguida sus ojos fueron abiertos» (3:7). Antes de desobedecer no tenían vergüenza, sin embargo ahora, de pronto sintieron vergüenza de su desnudez. Y tristemente, cuando Dios se presentó para caminar con ellos en el jardín, ellos se escondieron, porque sabían que habían pecado contra Dios cuando le desobedecieron. A esto se le llama “la humanidad caída”, porque el hombre y la mujer se apartaron de Dios, y así toda la raza humana sufre porque está separada de Dios.
Satanás está presente en nuestro mundo hoy, del mismo modo que estuvo con Adán y Eva. Conoce nuestras debilidades humanas. Aún hoy trata de engañarnos susurrando a nuestra mente que hagamos cosas que sabemos que a Dios no le agradan. Satanás no se da por vencido, pero tú y yo podemos escoger escuchar a Dios en lo que nos dice en su palabra y obedecerle, o escuchar las mentiras de Satanás y dejar que nos engañe.
La Palabra de Dios nos dice «Todos hemos pecado y estamos apartados de la gloria de Dios» (Rom. 3:23). Dios nos creó y nos ama, pero no puede aceptar el pecado. Por tanto creó una manera para que podamos llegar ante su presencia: Dios envió a Su Hijo Jesucristo a esta tierra, quien murió en la cruz por nuestros pecados. Él te da la oportunidad de creer en Jesucristo como tu único Salvador si le aceptas y crees en Él con todo tu corazón.
Jesús es el único camino que nos permite llegar a Dios.
Acéptale y cree en Él.


7 Comments
M gusta aprender más de las palabras del señor Jesucristo Amén
Hola ,saquenme de esta duda, Jesús pago por nuestro pecado, pero todavía somos pecadores?
buenas gracias por esta lectura
yo he tratado de ser obediente pero siempre termino haciendo lo malo y lo peor es que me gano problemas en la calle y no aprendo, es ese maldito alcohol el que me hace eso he hecho oraciones de fe he ido a iglesias he estado en alcohólicos anónimos pero la verdad nada me ha servido solo le pido a Dios que me ayude se que es el único que me puede ayudar mil gracias
Una pregunta, ¿nosotros los humanos somos pecadores?
Hola Franciso, muchas gracias por tu mensaje. Como seres humanos todos somos pecadores, así lo dice la Biblia que es Palabra de Dios. Te invito a leer en el libro de Romanos capítulo 3, en el versículo 23 dice «..por cuanto todos pecaron…», hay muchos otros pasajes en la Biblia sobre el tema. La buena noticia es que Dios, por medio del sacrificio de Su Hijo Jesucristo en la cruz, nos perdona y da vida eterna, él nos hace justos y limpia nuestros pecados. Solo tenemos que dejarle entrar en nuestras vidas y buscar Su voluntad. Dios te bendiga
Hola Julio, gracias por escribirnos. Es como tú dices el único que puede hacer ese cambio en tu vida es Dios, no es la iglesia ni ninguna institución. Sí es necesario que asistas a esos lugares que van a ayudarte para seguir el buen rumbo en tu vida y no volver a los malos hábitos. Pero el único que puede ayudarte a salir de esa adicción es Dios, ponte metas cortas del día a día, busca alguna tarea en que puedas ayudar a otras personas, deja que Dios obre en tu vida. Estaremos orando por ti. Dios te bendiga
Hola Elvira, muchas gracias por tu mensaje. 1 Juan 1:9 dice «Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros». Es cierto que si entregamos nuestra vida a Cristo él nos libró de una vida de esclavitud al pecado, pero seguimos siendo seres humanos pecadores. Tenemos que depender de la gracia de Dios cada día, cuando llegamos a Cristo somos conscientes de lo que debemos hacer para obrar bien, con la ayuda del Espíritu Santo en nosotros podemos vencer la tentación cuando se presenta y tomar la decisión correcta para no pecar. Nuestra vida actual con Cristo no se caracteriza por el pecado de la manera en que se caracterizaba antes (Rom 14:23; 1 Jn 3:4,9). Pero aún pecamos. Solo cuando estemos en la presencia de Cristo seremos totalmente limpios cuando Él nos de un nuevo cuerpo que se despojará de todo lo terrenal.