Amigas por siempre

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«Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos».
Juan 15:13

 

¿Has tenido alguna buena amiga? ¿Aquella a la cual puedes decir “mi mejor amiga” o “mi amiga de siempre”? Yo sí, he tenido una buena y gran amiga y quiero decirte algo acerca de ella. La recordé porque estuve mirando una colección de tarjetas que mis amigas me enviaron para mis cumpleaños. Entre ellas encontré una que simplemente decía: “Para mi amiga de siempre”. Pensé que éramos dos de las pocas afortunadas que sabíamos que seríamos amigas de por vida. Rápidamente las lágrimas asomaron a mis ojos porque esa “amiga por siempre” ya no está más conmigo. Hace unos años falleció de un cáncer. Lloré en ese momento porque yo sabía que no la volvería a ver más. Siempre compartíamos nuestras alegrías y nuestras tristezas como hermanas en el Señor. Fue una amiga muy especial y la llevo en el recuerdo con mucho cariño. Pero tengo una bendita esperanza que la volveré a ver nuevamente en los cielos. Y entonces permaneceremos “amigas por siempre” por la eternidad.

¿Quién es una verdadera amiga? Una vez leí que una amiga es “alguien a quien puedes volcarle todos los contenidos de tu corazón… sabiendo que manos amables los tomarán y los cernirán… guardarán lo que es digno de guardar… y con un soplo de bondad… soplará lejos el resto”. ¿No te parece un hermoso pensamiento? Solo lo mejor será salvado y querido. Creo que eso es lo que Dios hace cuando confesamos nuestros pecados a Él. Él perdona y olvida todo, porque nos ama y somos su tesoro para ser querido.

Algunas veces una amistad se daña o se echa a perder por un acto de aspereza, siendo insensible a los sentimientos de una persona o simplemente por un mal entendido o una torpeza del momento. ¿Te ha pasado de perder a una amiga por un mal entendido? Recuerdo algo que me pasó hace años con una amiga que se le ocurrió pensar que yo había hablado mal de ella. No era cierto en absoluto, pero ella se sintió tan herida que no quería ni hablar de eso. No supe qué hacer con la situación, así que oré a Jesús pidiéndole que me ayudara a poner en claro el problema. Pocos días después me enteré de que mi amiga había tenido un ataque al corazón y estaba en el hospital. Cuando volvió al hogar pensé que debía alcanzarle comida ya que no podía hacerla ella misma porque debía guardar cama para recuperarse. Fui a su cocina y dejé un pote lleno de sopa con vegetales y luego me acerqué a la puerta de su dormitorio. Mi amiga estaba llorando. Me dijo que sentía mucho haberme evitado y me pidió perdón. Pensó que iba a morir y no quería que quedara ningún sentimiento enfermizo entre nosotras. Solo puse mis brazos alrededor de su cuello y lloramos juntas mientras el poder sanador de Jesús restauraba nuestra amistad. El perdón es una poderosa herramienta para reparar relaciones dañadas. Si estás luchando para perdonar a alguien, podrías orar y pedir a Dios que te ayude a perdonar, como Él nos perdona a nosotras.

Pero algo que todas debemos saber es que el mejor amigo que jamás podremos tener es Jesús. Quiero leer de la Biblia lo que el Señor Jesucristo dijo a sus seguidores, la noche antes de ser crucificado. El dijo: “Este es mi mandamiento que os améis los unos a los otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no les llamaré más siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor. Pero les he llamado amigos, porque les he dado a conocer todas las cosas que oí de mi Padre” (Juan 15: 12-15).

Como puedes ver, Jesús es un verdadero amigo para nosotras; Él dio su vida por nosotras y nos dijo que Dios nos ama y quiere perdonarnos cuando confesamos nuestros pecados y ponemos nuestra confianza en Jesús. Y algo más, prometió estar con nosotras siempre como el mejor amigo de nuestras vidas.

Quizás te estás sintiendo muy sola y triste hoy. Me ha pasado alguna vez; pero comprobé que Jesús es el único “Amigo” que realmente necesitamos. Así lo expresa una conocida canción que escribió Joseph Scriven en 1855. Dice así:

¡Oh, qué amigo nos es Cristo! Él llevó nuestro dolor
y nos manda que llevemos todo a Dios en oración.
¿Vives débil y cargada de cuidados y temor? 
A Jesús refugio eterno, dile todo en oración.
¿Te desprecian tus amigos? Cuéntaselo en oración.
En sus brazos de amor tierno, paz tendrá tu corazón.
Jesucristo es nuestro amigo, de esto pruebas nos mostró,
pues sufrió el cruel castigo que el culpable mereció.
El castigo de su pueblo en su muerte Él sufrió.
Cristo es un amigo eterno; ¡Solo en Él confío yo!

 

Preciosas palabras las de esta canción hablando del amor de Jesús por cada una de nosotras. Realmente el amor de Jesús es un amor puesto en acción. Mientras estuvo sobre la tierra vivió haciendo muchos bienes por las personas y al final dio su vida en la cruz por amor a nosotras. Deseamos que Jesús sea tu amigo también. Entrégale tu vida a Él y disfruta de su amistad y puro amor. ¡Que sea tu amigo por siempre, hasta la eternidad!

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