Dios nos ayuda a escoger lo mejor

Viviendo como una persona integral
18 septiembre 2020
Enseñando el respeto
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En el artículo «Viviendo como una persona integral» hemos tratado acerca de nuestra salud total, es decir cuerpo, alma, y espíritu, y vimos que una depende de la otra o una influye sobre la otra. Lo que somos ahora lo hemos obtenido a lo largo del tiempo. Si tenemos problemas de salud en nuestro físico, seguramente nos hemos alimentado incorrectamente por mucho tiempo y eso ha dejado secuelas en nuestra salud física. Si tenemos un concepto bueno, apropiado de nuestra persona, será porque a lo largo de nuestro desarrollo y crecimiento hemos experimentado buenas influencias en nuestros primeros años por quienes nos criaron y cuidaron. Si tenemos un concepto pobre e inadecuado de nosotras, será porque ciertas necesidades emocionales, mentales, importantes, no fueron satisfechas cuando éramos niñas y esa condición se ha mantenido o ha empeorado en nuestro desarrollo y crecimiento hasta ahora, y no es fácil deshacernos de eso. Los especialistas en el estudio de la conducta humana opinan que los primeros años de vida de una persona son la base para toda su vida futura.

Si tienes bebés y niños en tu hogar pon mucha atención a cómo los estás criando. Atiende su dieta alimenticia para que su cuerpo se desarrolle fuerte y sano. Llévalos al doctor para que tome control de su salud y desarrollo. Pero muy importante es el cuidado que debes tener de su desarrollo emocional y espiritual. Cuida de satisfacer las necesidades emocionales de tu niño dándole mucho amor. Cada experiencia que viva tu niño lo va a registrar en su memoria y lo irá almacenando en su mente. Por ejemplo, si el niño sufre abuso sexual o verbal por parte de un familiar o desconocido, su mente quedará marcada por ese terrible hecho para siempre. Si un niño se asusta en la oscuridad por algún ruido extraño, seguramente de allí en más tendrá miedo a la oscuridad y te pedirá que dejes la luz prendida por la noche o querrá dormir contigo.

Quizás tú misma tengas cosas que contar de tu niñez y adolescencia, cosas que te pasaron y nunca hubieras escogido para tu vida, experiencias que te han dejado marcada y pesan mucho sobre tu existencia. Si hoy estás leyendo esto, es que Dios quiere ayudarte a que escojas hacer un cambio grande en tu vida por algo mucho mejor. Quiero que sepas que Dios te ama y tiene un plan especial para tu vida. Dios es la única fuente confiable del verdadero amor porque Él es amor (1ª Juan 4:8). El Señor demostró ese amor por nosotros de una manera muy gráfica por medio de la muerte de Cristo en la cruz del Calvario. Así lo dice la Biblia: “Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Amiga, quiero que sepas que Dios es ese Padre perfecto que quiere demostrarnos su amor y espera que te acerques a Él aceptando a Jesucristo como tu Salvador personal. Si le entregas tu vida a Dios por medio de Jesucristo, todo comenzará a cambiar y llegarás a ser una nueva persona. Vivirás una nueva vida; podrás dejar atrás las cosas que en el pasado te marcaron negativamente porque Dios es Todopoderoso. El Rey David escribió el Salmo 103 contando cómo su vida había cambiado. Escucha sus palabras acerca de lo que Dios puede hacer en tu vida:

Dios perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias, Él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión; Él colma de bienes tu vida y te rejuvenece como a las águilas” (Salmo 103:3-5)

¡Maravilloso! ¿No? Habla con Dios por medio de la oración, cuéntale tus cosas, tus anhelos, tus necesidades. Él te escuchará y te responderá. Quizás tengas tus dudas y te preguntes: “¿Por qué Dios escuchará mis oraciones? No soy nadie especial, no sé qué decirle, qué palabras usar». Es cierto, Dios oye y responde nuestras oraciones, no porque lo merezcamos, sino porque oramos en el nombre de Jesús. Cada vez que oramos terminamos diciéndole a Dios “en el Nombre de Jesús, amén». Orar en el Nombre de Jesús no significa usar un grupo de palabras mágicas, sino ponernos bajo Su voluntad. Jesús mismo enseñó a sus discípulos a orar diciéndoles: “Mi Padre les dará lo que ustedes le pidan en mi nombre» (Juan 15:16). Demostramos así que creemos y confiamos en Él. Jesús nos da la autoridad para hacerlo, y Dios el Padre se agrada de esa manera de orar (Juan 14:13). En Juan 14:13 leemos lo que Jesús enseñó a sus amigos en cuanto a la manera de orar: “Cualquiera cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo lo haré; así será glorificado el Padre, en el Hijo”. Y ya verás que cuando Dios responda a tus oraciones hechas en el Nombre de Jesús vas a querer dar gloria a Dios y a Su Hijo Jesucristo.

¿Y que te parece si hacemos una oración a Dios ahora mismo?

Nuestro Padre Dios:
Nos acercamos a Ti por medio de la oración. Gracias por permitirnos hablar contigo, decirte nuestras cosas, expresarte nuestras necesidades, sabiendo que nos amas y deseas que seamos felices. Ayúdanos a estar sanas en nuestros cuerpos, en nuestras mentes y en nuestros espíritus. Te alabamos y te agradecemos porque eres un Dios compasivo y lleno de amor. Muchas gracias porque nos escuchas y respondes porque te lo pedimos en el nombre de Jesús.
Amén

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