Levantándote para ser diferente

Había una pequeña villa donde las mujeres acostumbraban barrer el piso con unas escobas cortas hechas de ramas de arbustos fuertes, unidas en un manojo. Tenían que inclinarse para poder barrer y a menudo luego les dolían las espaldas. Era una costumbre que heredaron de sus madres y de sus abuelas que siempre barrían con esa clase de escobas cortas.

Un día llegó a la villa una familia de otro lugar y se establecieron allí. La señora de esa familia recién llegada fue al mercado y compró una escoba porque quería limpiar su casa, pero después de estar barriendo un tiempo, sintió que le dolía la espalda al tener que barrer agachada. Así que, consiguió un palo fuerte y largo y firmemente ató la escoba al palo y siguió barriendo sin tener que inclinarse. Barrer de esa manera le resultó mucho mejor.

No comentó nada con las mujeres de la villa, pero ellas observaban lo que esta mujer recién llegada había hecho. Al principio todas se rieron de la ocurrencia: nunca habían visto una escoba larga. Pero primero una, luego otra, fueron a visitar a la señora y probaron qué tal se barría con la escoba larga. Notaron que era mejor para sus espaldas. Consiguieron palos, los ataron a sus escobas cortas y comenzaron a usarlas dentro de sus casas. No lo hacían afuera por temor que sus vecinas se rieran de ellas. Pero luego, una de las mujeres decidió que no le importaba lo que dirían las otras y salió a barrer fuera de la casa.

Pronto todas las mujeres de la villa tenían escobas largas y sus espaldas no les dolían tanto como antes. El fabricante comenzó a vender escobas largas. La mujer recién llegada sonreía para sí misma; no les dijo ni una palabra pero estaba contenta porque les mostró una mejor manera de barrer.

Esta historia me hace sonreír a mí también, porque por lo general hacemos las mismas cosas que nuestras familias o nuestras comunidades, por costumbre. A menudo pensamos que las otras culturas hacen cosas que son erróneas y ni nos detenemos a pensar que podrían tener algo para enseñarnos, y algo de razón para hacerlo de esa manera. Sin embargo, si queremos progresar debemos estar dispuestas a probar algo diferente. Por ejemplo, intentar probar cómo preparan otras culturas sus alimentos. Y por cierto que tienen muchas y deliciosas maneras diferentes de preparar sus platos. ¡Cuánto perderíamos si no estuviéramos dispuestas y curiosas por probar otros sabores!

Cuando llegan los migrantes a nuestros países ellos traen consigo maneras diferentes de preparar alimentos y es así como nos permiten conocer otros sabores y preparaciones que al probarlos reconocemos que son deliciosos también.

Es difícil hacer cambios en la manera que siempre hicimos las cosas. ¿Sabías que hay países que aún hoy creen que no es importante mandar a las niñas a estudiar? Gracias a Dios que algunos padres de familias se están dando cuenta de que sus hijas son tan inteligentes como los hijos varones, y han comenzado a preocuparse por que las niñas también tengan la oportunidad de aprender y prepararse para enfrentar mejor la vida, para ser mejores madres en el futuro, para ser mejores trabajadoras y esposas. Pero aunque no lo creas, aún hay personas que piensan que sus niñas no necesitan educarse, y que no vale la pena gastar dinero o tiempo en sus estudios. Si vivieras en un lugar así, ¿qué harías por tu hija para que pudiera estudiar? ¿Tendrías una buena razón para no mandarla a estudiar?

Pienso que habrá sido muy difícil para algunas familias cambiar sus costumbres y maneras de pensar y permitir a sus niñas concurrir a la escuela para aprender. Habrán tenido que ser muy valientes para ser diferentes dentro de sus comunidades. Será por eso que conocemos a tantas mujeres que con sacrificio y con empeño han estudiado y logrado cosas buenas para sus vidas.

Gracias a Dios por todas las niñas que han podido y pueden estudiar. Y gracias a su preparación ahora son maestras, profesoras, científicas, doctoras y madres que aman y luchan por sus hijas para que también logren cosas buenas para sus vidas y la sociedad donde viven. Si por alguna razón eres una mujer que no pudiste estudiar y tienes una hija, dale todo tu apoyo para que logre lo mejor con su vida desde el punto de vista académico o profesional. Confía en Dios y pídele sabiduría para que te ayude a criar a tus hijos animándoles a obtener los mejores logros en la vida. Dales palabras de ánimo y todo tu amor para que se superen a pesar de tener quizás pocos recursos económicos. Dios te va a ayudar en tu misión de ser madre.

Hay algunas costumbres que se implantan en sociedades y se repiten por años haciendo que las personas crean que así debe ser y que eso es lo mejor, pero no lo es. Y así como eso no es bueno pero alguien lo comenzó a hacer y fue imitado por otros sin pensar, así debe levantarse algún valiente para mostrar que se puede hacer algo mejor, algo diferente, y eso requiere coraje. Tú puedes ser esa persona valiente que se proponga lograr el cambio y con valor ir contra esa costumbre que no es la mejor. Asegúrate de que sea un buen cambio porque no queremos hacer cambios tan solo por ser diferentes sino para lograr algo que sea mejor

Debes saber que la Biblia nos anima a ser diferentes a las costumbres que se implantan en la sociedad. Dios nos dice: «No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta«. También dice: «No se dejen vencer por el mal, al contrario, venzan al mal con el bien«.

Espero que seas una mujer valiente para intentarlo y lograrlo. No te conformes ni te amoldes a costumbres que no son buenas. ¡Vence al mal con el bien!

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