Tesoros en el Cielo

Seguridad para los niños
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En el artículo «Seguridad para los niños» hemos hablado acerca de mantener seguros a nuestros niños pequeños. Si ellos aprenden a ser obedientes, eso les ayudará ahora y en el futuro. Cuando pensamos acerca de nuestro futuro, ¿nos sentimos seguras? ¿Cómo haces para estar segura? Quizás ahorras lo que más puedas o inviertes en un seguro de vida. Quizás pones todo tu esfuerzo en educar bien a tus hijos y esperas que luego ellos te cuiden cuando seas mayor. O esperas que el estado te dé una pensión cuando seas anciana. Está bien  planificar para el futuro, pero tenemos que saber que hay otras cosas que necesitamos preparar para nuestro futuro. Para comprenderlo mejor te vamos a relatar una parábola, es decir una historia con significado espiritual. Es una que Jesús contó mientras vivió en la tierra (Lucas 12: 13-21).

Jesús estaba enseñando a una multitud de hombres y mujeres, acerca de Dios y cómo ser sus seguidores. Las personas estaban comenzando a tratarle como un «rabí» o maestro religioso, alguien que pudiera resolverles sus situaciones legales difíciles. Así que un hombre de la multitud le pidió a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo». «Hombre», replicó Jesús, «¿quién me nombró juez o árbitro entre ustedes?». Luego Jesús dijo: «¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona  no depende de la abundancia de sus bienes».

¡Es muy interesante! A Jesús no le importaba darle la propiedad a uno u otro. Es triste saber cómo las familias a menudo  se dividen  por discusiones por herencias familiares. Pero Jesús estaba señalando a un asunto más profundo, los pensamientos del hombre acerca de hacerse rico. Creo que a todas nos interesa eso. Jesús no  estaba diciendo que era un error tener las cosas que necesitas, sino que nos está advirtiendo acerca de ser codiciosos. La codicia  significa perseguir lo que no tienes  y realmente no lo necesitas. Una persona codiciosa piensa que tener cosas  es lo que realmente interesa en la vida. Eso es lo que las promociones comerciales  quieren que pensemos. Quieren hacernos pensar que realmente eso es lo que necesitamos y nos hará felices si lo compramos y lo obtenemos.

Nos dice la Biblia que Jesús continuó diciendo: «El terreno de un hombre rico, le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: ¿Qué voy a hacer? No tengo donde almacenar mi cosecha” Por fin dijo: Ya sé lo que voy a hacer; derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, Ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida. Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado? Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios«.

Esa es la historia que Jesús contó. Un hombre rico que quería guardar todas sus riquezas para sí mismo pero a la vista de Dios era pobre. Iba a morir como a todos nos pasará, y su dinero no le serviría para nada luego. ¿Qué piensas que Jesús quiso decir con la frase “rico delante de Dios” o “rico ante los ojos de Dios”? Seguramente se refería  a hacer algo con “amontonar dinero  para sí mismo y no hacer las cosas como para Dios. Dios es el único que da generosamente; pero si apretamos lo que Él nos ha dado, sin compartirlo con los que lo necesitan, no estamos siguiendo a Dios Y así llegamos a ser egoístas en nuestros corazones, suspicaces y codiciosas y con corazón  duro. ¡Podemos ser ricos y aún así estar ansiosos por tener más!

Por tanto Jesús los desafió diciendo: «Así que no se afanen por lo que han de comer y beber; dejen de atormentarse. El mundo sin Dios anda tras todas estas cosas, pero el Padre sabe que ustedes las necesitan. Ustedes por el contrario, busquen el Reino de Dios  y estas cosas les serán añadidas.  No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre  darles el reino. Acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no hay ladrón  que aceche ni polilla que destruya. Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí estará también su corazón«.

Jesús sabía decir las cosas de manera muy colorida. ¿Piensas que Él quería que diéramos todo lo que tenemos y pasemos hambre? No. No era eso lo que Él quería decir. Jesús se refería al egoísmo y a la codicia y cómo todo eso puede apartarnos de seguir a Dios. Nos está pidiendo que confiemos en Dios y estemos en paz ¿Nos preocuparemos si sabemos que el Creador del Universo  nos ama  y sabe de qué cosas tenemos necesidad? La preocupación es un desgaste de energía, pero confiar en Dios nos da la verdadera esperanza, la paz y el gozo que tanto necesitamos.

El Señor quiere que seamos generosas con lo que tenemos. Todo lo que tenemos proviene de Su mano generosa y así debemos ser nosotras y compartir con el que necesita. Nada podremos llevarnos cuando partamos de esta tierra porque la vida eterna no se compra con dinero. A los ojos de Dios, si tenemos un corazón generoso, eso es mejor que una bolsa llena de dinero. Cuando ponemos nuestra confianza en Jesús, podemos sentirnos verdaderamente ricas  y verdaderamente seguras para ahora y por la eternidad. Eso es lo que realmente importa. Esperamos y deseamos que tú, mi amiga, tengas esta esperanza y confianza en Dios. Entrégale toda tu vida y pensamientos al Señor.

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