Lidia se encuentra con Dios

La importancia del juego en el aprendizaje
23 junio 2021
Oramos por cristianos finlandeses…
24 junio 2021

En el artículo «La importancia del juego en el aprendizaje» hemos hablado acerca de los juegos en la vida de nuestros hijos y todo lo que ellos pueden aprender al participar juntos y de diferentes maneras a través del juego. Hemos visto que no solo los niños disfrutan y se benefician a través del juego, nosotros los adultos también somos beneficiados. Dios nos hizo con la capacidad de movernos y sabemos que nos hace mucho bien hacerlo. Hagámoslo antes que lleguen esos días malos en que no nos podamos mover.

Cuando Jesús estuvo sobre la tierra, la Biblia nos dice que Él hacía mucho ejercicio diariamente. Solía ir de un pueblo a otro y lo hacía caminando junto con sus amigos mientras llevaban el mensaje de Dios a todas las personas. Iban por todos lados divulgando las buenas noticias de salvación. Algunas veces estuvieron en problemas porque algunos no creían en ese mensaje de Dios, pero aún así siempre había alguien que creía en Jesús. Una de las partes más emocionantes de lo que ellos enseñaban era decir a la gente que Dios ama a todos por igual sin distinción de raza, color de la piel o si eran pobres o ricos, es decir el mensaje era para todas las personas del mundo y no sólo para el pueblo judío.

¿Recuerdas la historia de Saulo de Tarso al que luego se le llamó Pablo? Al principio él no quería a los cristianos. Pero Dios le mostró que Jesús era el Salvador prometido para todo el mundo, todos los pueblos y razas. Pablo fue apartado a predicar y enseñar de Jesús a los pueblos que no eran judíos y a los que llamaban gentiles. Pablo conoció entonces a una mujer muy especial de nombre Lidia (Hechos 16: 6-15). Nos dice la Biblia que Pablo y su amigo Silas habían estado viajando y predicando en Turquía. Había algunos grupos de cristianos que se formaron por allí y todo iba bien con ellos.

Pero una noche Pablo tuvo una visión; vio a un hombre de Macedonia, al norte de Grecia quien le rogaba: “Pasa a Macedonia y ayúdanos”. Cuando esa visión finalizó, Pablo estuvo seguro que Dios le estaba enviando a Macedonia; así que inmediatamente se alistaron y salieron en un bote. Llegaron a una importante ciudad llamada Filipos. Lucas estaba con él, fue quien escribió todo lo que estaba sucediendo. Los días sábados los judíos se juntaban para orar y adorar a Dios. Así que Pablo y sus amigos bajaron hasta la orilla del río. Ellos sabían que algún judío residente probablemente estaría reunido allí para orar a Dios. Me pregunto si por casualidad estarían buscando al hombre que Pablo vio en visión. ¡Podría ser, pero no lo encontraron! Nos dice la Biblia que solo estaban unas pocas mujeres allí, así que se sentaron y comenzaron a hablar con ellas.

Una de ellas se llamaba Lidia. Era una mujer de negocios que comercializaba telas finas de púrpura de la ciudad de Tiatira. Era una mujer temerosa de Dios. Ella no había nacido judía, pero había aprendido acerca del verdadero Dios que hizo los cielos y la tierra, por eso se reunía con las mujeres judías para orar. Cuando esas mujeres escucharon hablar a Pablo, Dios abrió el corazón de Lidia para que comprendiera y respondiera al mensaje de pablo acerca de Jesús. Seguramente Lidia compartió ese mensaje con su familia y todos los que estaban en su casa. La Biblia nos dice que todos fueron bautizados, como una señal de que habían llegado a ser seguidores de Jesús. Entonces Lidia dijo a Pablo: “Ya que aceptáis que yo soy fiel al Señor, entren en mi casa y quédense”. Así que ellos se quedaron allí con la familia de Lidia y comprobaron que era una fiel creyente y una fiel y buena amiga.

¿Qué te ha parecido la historia de Lidia? ¡A mí me ha resultado muy bonita!

Parece ser que Lidia era una mujer muy independiente, trabajadora y responsable por su familia. Habrá sido una mujer exitosa y buena administradora. Su casa sería cómoda y suficientemente grande como para cobijar huéspedes. No solo le interesaba ganar dinero, sino que en verdad ella quería conocer acerca de Dios. ¡Tenía un corazón abierto y sincero!

Leímos que a Lidia le agradaba reunirse con las mujeres judías para orar. Seguramente ellas le habrán explicado que hay un solo Dios, creador del cielo y de la tierra. Un Dios santo y todopoderoso. A Lidia le interesaba saber más acerca de ese Dios especial ya que ella pertenecía a una sociedad donde se adoraban ídolos. Seguramente esas mujeres le habían enseñado que Dios había prometido enviar a un Salvador. Ellas esperaban a una persona divina que rescataría al pueblo de Dios y que atraería los corazones de las personas hacia Dios. Muchos judíos estaban esperando y buscando ansiosamente a ese Salvador.

La historia Bíblica nos dice que Pablo y sus compañeros se sentaron y participaron con ellas. Pablo habrá aprovechado la ocasión para explicarles las verdades acerca de Dios. Lidia estaba muy atenta y con mucha necesidad en su corazón de conocer más del Señor. La Palabra de Dios en Jeremías 29:13 nos dice justamente eso: “Me buscaréis y me hallaréis porque me buscaréis con todo vuestro corazón.” Así estaba el corazón de Lidia, deseoso de conocer a Dios. Y ese era el mensaje que predicaba el Apóstol Pablo: “Jesús el Salvador prometido para todo el mundo.”

¿Me pregunto si tú has estado buscando la verdad acerca de Dios? ¿Tendrás un corazón como el de Lidia, abierto y deseoso de conocer a Dios? Amiga, si realmente estás buscando a Dios, quiero que sepas que Él te está buscando a ti. Todo lo que tienes que hacer es poner tu fe en Jesús y contarle de tu deseo en conocer a Dios, pedirle perdón por tus pecados y errores y cosas mal hechas o decisiones mal tomadas. Pídele que sea tu Maestro y Salvador. Medita en las palabras que Dios dijo por medio del profeta Jeremías en 29:13: “Me buscaréis y me hallaréis…”. No dejes de tomar esta importante decisión en tu vida ahora mismo. Hoy puedes encontrarte y conocer a Dios de una manera muy personal

Te invito a que hagamos una oración y digamos:

Dios y Señor:
Te busco en este día y quiero que seas mi Salvador. Te entrego mi vida y te pido me ayudes a vivir de tal manera que te agrade con mis hechos. Confío en ti, gracias por querer salvar mi vida por la eternidad.
Amén

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.