Dios es nuestro consuelo

La importancia de un toque físico significativo
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En el articulo «La importancia de un toque físico significativo» comenzamos hablando acerca de un importante tema como lo es el toque físico significativo que necesitan recibir nuestros niños de parte de su mamá y de su papá. Hemos destacado el gran amor de Jesús hacia los niños cuando estando sobre la tierra en una ocasión les tomó en brazos y acariciando sus cabezas, pronunció palabras de bendición para cada uno de los que fueron traídos a Él por sus madres. Dichosos los niños que tienen un papá y una mamá que los llevan a Jesús para que los bendiga. Si tienes niños en tu casa o familia háblales de Jesús y de su amor.

Realmente es una bendición tener una familia que cree en Dios. Nosotras las mujeres también necesitamos que Jesús nos bendiga. Que deposite su mano bondadosa sobre nuestra vida y como lo hizo con los niños, nos bendiga a cada una. Recuerdo a una mujer que conocí; pequeña de estatura, ojos marrones y cabellos enrulados. Aunque era pequeña en su físico, tenía mucha energía y se movía rápidamente pues siempre había muchas tareas y responsabilidades para llevar a cabo. Pero un día la vi muy quieta, fuera de lo común de lo que era su personalidad inquieta. Su rostro denotaba mucha rabia y enojo. Sus ojos oscuros estaban llenos de lágrimas; sólo deseaba dormirse y no despertar nunca más. Ese día se sentía muy sola aunque realmente no estaba sola, sino agobiada por todo lo que las personas demandaban de ella. Más bien se preguntaba… “¿Cómo será eso de estar sola conmigo misma?”

Su esposo era un hombre frío e indiferente, no le demostraba cariño. Apenas hablaba con ella y cuando lo hacía era para recriminarla por algo que no hizo bien, con palabras ásperas y crueles. Sus hijos, imitando al padre, habían caído en la misma costumbre de hablar de esa manera descuidada hacia su madre que tanto los quería. Ninguna palabra de agradecimiento ni de elogio para la mamá. Llegó a tal punto que se sintió cansada de hacer las cosas que los demás esperaban que ella hiciera como si fuera toda su obligación. Estaba cansada de tratar de hacer felices a quienes amaba y a esta altura de su vida comenzó a sentirse muy agobiada y enferma tratando de complacer a cada uno. En una palabra; estaba llegando a la desesperación.

¿Sabes tú lo que significa estar desesperada? ¿Lo has experimentado alguna vez? Estar desesperada significa no tener esperanza, no ver una salida para su condición, significa miseria, dolor, pena y desánimo. Es tener tu corazón tan pesado de tristeza que tienes la sensación de no poder dar ni siquiera un paso más en la vida. ¿Te ha pasado alguna vez? Quizás tienes un esposo que no es amable contigo o tu familia te trata mal. Quizás sufres por alguna enfermedad o alguna carencia y lo sufres muy sola.

Te pregunto; ¿Qué haces cuando la vida te desilusiona? ¿A dónde te diriges? ¿Te encierras para no ver a nadie? Nuestra amiga María, tomó una sabia decisión ese día. Salió a caminar. Quedarse en la casa la haría sentir una prisionera. Experimentó una sensación especial mientras el viento acariciaba su cansado cuerpo y los rayos del sol iluminaban su entristecido corazón. Después de caminar un tiempo se encontró con una amiga que no veía hacía mucho tiempo. ¡Qué sorpresa! Se saludaron y conversaron por largo rato. Como a las mujeres nos gusta hablar eso es lo que hicieron, se sentaron, hablaron y se contaron muchas cosas. María no pudo callar más lo que estaba viviendo y abrió su corazón a su amiga y le contó acerca de sus heridas, rechazos y desilusiones.

Es lo mejor que pudo hacer, compartir su pesada carga con la amiga que hacía tanto no veía. Esta mujer le dijo que podía comprenderla porque ella también había sufrido mucho. Le dijo: “Yo sé lo que es estar desilusionada.” He experimentado soledad y hambre en mi vida y he estado desesperada; puedo comprenderte.” “Pero mi vida en un momento cambió totalmente y ya no soy una mujer desesperada.” ¡Estoy segura que Dios puso a esta amiga en su camino!

Su amiga le contó que tiempo atrás conoció a alguien a quien la Biblia llama “Varón de dolores” Su nombre es Jesús y Él transformó su vida- y ahora es una mujer feliz. Le contó cómo la Biblia en Isaías 53:3 habla de Él: “Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento, fue despreciado y no lo estimamos.” Estas palabras de la Biblia nos enseñan que hay alguien que nos comprende, es Jesús, porque Él sufrió también y mucho. Puede comprender nuestros dolores y sufrimientos porque Jesús, el Hijo de Dios vino a la tierra y sufrió el desprecio muriendo en una cruz por nosotras.

María se preguntó por qué Jesús quiso venir a esta tierra siendo que tiene un lugar maravilloso donde vivir, y su amiga tuvo la oportunidad de explicarle y animarla a poner su confianza en Jesucristo. Le enseñó lo que dice en 2ª Corintios 5:21. “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en Él recibiéramos la justicia de Dios.” Es decir- Jesús murió por nosotras, por nuestros pecados, por nuestra desesperanza y desesperación. Y Jesús puede librarnos de todo eso porque Él es Dios y todopoderoso. Jesús murió en la cruz para librarnos de toda atadura espiritual, pero Él resucitó como dice la Biblia en Lucas 24:(46-47) “Cristo padecerá y resucitará al tercer día, y en su nombre se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados.” Estos versos nos hablan que la muerte de Jesús nos lava de todo pecado cuando llegamos a Él y le pedimos perdón por nuestros pecados, por habernos alejado de Dios y haber vivido a nuestra manera.

Otra razón por qué Jesús vino a la tierra fue para experimentar todo el dolor de esta vida, de modo que pudiera identificarse con nosotras. Él nos comprende cuando nos sentimos heridas y rechazadas porque Él fue herido y rechazado por los seres humanos y sabe bien de qué se trata.

Ese día María quiso experimentar lo que su amiga le estuvo diciendo. Juntas oraron y María pidió a Jesucristo que la ayudara a tener fe y confianza en Él a pesar que su familia no creía en Dios. Ella entendió que el Señor quería darle paz y fortaleza espiritual a su vida interior. Juntas repitieron lo que dice la Biblia en Filipenses 4: 6-7 y que quiero compartirlo contigo hoy. “No se inquieten por nada, más bien en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”

Estos versos de la Biblia no prometen que nuestras desilusiones o desánimos desaparecerán sino que nos prometen que Dios estará con nosotras a través de esos momentos de desesperación para consolarnos y llenar nuestros corazones de Su divina paz. María es una mujer que conoció a Jesús y aprendió aferrarse a Él en medio de sus días difíciles. Ahora no está sola enfrentando el rechazo de su esposo ni el descuido de sus hijos, el Espíritu Santo de Dios la consuela y le da fortaleza espiritual. Lo más hermoso que pudo haberle pasado es haber conocido a Jesucristo como Salvador por medio de esa amiga que Dios en su Providencia puso en su camino ese día. Gracias a Dios y gracias a la amiga que le compartió las verdades de la Biblia.

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