La importancia de un toque físico significativo

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Queremos hablar acerca de la necesidad con la cual hemos sido creados por Dios de recibir cariño a través de un contacto físico adecuado y respetuoso. De hecho los bebés disfrutan del abrazo y las caricias de sus padres porque ya ellos al formarse estuvieron dentro de su madre en un muy estrecho contacto físico. Tan pequeñitos e indefensos como son, necesitan ser amados a través de esa demostración física por medio del abrazo y las caricias. El mismo Jesús mientras estuvo sobre la tierra demostró su amor por los niños tocando sus cabezas y acariciándolos. Dice el evangelio que le llevaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orara por ellos, pero los discípulos creyendo que serían una molestia reprendieron a quienes los llevaban. Pero Jesús pidió a sus discípulos que no impidieran a los niños llegar a Él y colocando las manos sobre ellos los bendijo. Preciosa demostración de cariño hacia los niños al tener ese contacto físico cálido y respetuoso.

Es tan importante que los niños sepan que alguien les ama y se interesa por ellos y que ellos puedan confiar que no serán dañados. Lamentablemente hay muchas personas perversas y de mentes torcidas que tocan a los niños con maldad para alimentar sus propias malas intenciones. De esas personas debemos cuidarnos y estar alertas si tienes niños. Pero debemos saber que un contacto físico sano es beneficioso para el niño. Ellos necesitan ese toque cálido y físico.

Mi amiga Alicia me contó que cuando fue una niña y adolescente no experimentó el ser amada y aceptada por sus padres. Nació y creció en un hogar muy estricto; una familia tradicional donde le daban preferencia a los hijos varones. Alicia sufrió mucho por la falta de demostración de cariño por parte de los padres. Como era la hija mayor tenía muchas responsabilidades a su cargo, la de cuidar a los hermanos era una de ellas. Un día se dijo: “Cuando tenga a mi propia familia, no haré los mismos errores con mis hijos.” Quería que mis hijos se sintieran amados y aceptados y confiaran en mí.” Pero a menudo me encontraba haciendo las mismas cosas que había dicho que no haría.” Tuve que aprender a hacer las cosas correctamente.” Tuve que superar los malos hábitos que quedaron impresos en mi vida desde la niñez.” Qué importante es la manera que tratamos a nuestros niños y adolescentes para que se sientan amados y aceptados por nosotros.

Quiero que mires lo que le sucedió a Judith. Ella fue una madre soltera. Su novio la dejó cuando supo que estaba embarazada. Ambos eran muy jóvenes en ese momento y él se asustó al enterarse del embarazo de su novia. Pero Judith decidió mantener su embarazo, así que ella tuvo que criar sola a su hijo porque no tenía ninguna ayuda de su familia tampoco. Como dije, ella era muy jovencita y al principio pareció ser divertido tener un bebé, como si estuviera jugando a ser mamá; pero pasando los días comenzó a sentirse frustrada. Se llenó de resentimiento por causa del niño y ni aún deseaba tomarlo en sus brazos. El bebé llegó a ser una carga para ella. ¿Sería por la manera en que los padres la criaron a ella? Quizás se sentía culpable por lo que había hecho en el pasado. O quizás porque el bebé se parecía a su papá y los recuerdos de su relación le resultaban muy dolorosos.

Cuando el niño fue creciendo comenzó a tener algunos problemas de conducta que su mamá no pudo manejar. Judith buscó ayuda profesional y pudo descubrir qué cosa le causaban sus problemas. Se debió porque ella había dejado de demostrarle amor y tomarlo en sus brazos. Así que la mamá tomó una sabia decisión. Decidió cambiar su actitud y su conducta hacia el niño. Comenzó a abrazarlo cada día. No fue fácil al principio porque cada vez que ella extendía sus brazos para abrazarlo el niño lloraba y trataba de escapar de su mamá. Judith aprendió a ser paciente y comprensiva. No culpó al hijo por sus reacciones negativas. Continuó abrazándolo y sosteniéndolo a pesar de las maneras en que él respondía. Después de un tiempo su hijo aprendió a relajarse en los brazos de la mamá. La tensión en su cuerpo fue aflojándose y fue permitiendo que la mamá lo abrazara y lo besara. Abrazándolo y tocándolo de esta manera amorosa el niño fue sanando su corazón herido. ¡Esa fue la medicina que necesitaba! ¡Besos y abrazos!

Pasando los días, algo maravilloso sucedió. Fue un momento en que el niño corrió a los brazos de su madre y le dio un fuerte abrazo por primera vez. Esta expresión espontánea de verdadero amor y aceptación era todo lo que el niño necesitaba. La pared que les dividía fue quitada. El toque amoroso de esta madre quitó totalmente los años de rechazo. ¡Eso fue algo maravilloso! No fue fácil tener a este hijito estando sola para criarlo, pero tuvo un final feliz. Hijo y madre aprendieron a expresarse su amor. Nuestros hijos son como pequeñas semillas que plantamos en nuestros campos. Necesitan ser regadas diariamente para que se desarrollen de una manera sana. Los niños necesitan nuestro amor y aceptación para crecer seguros. También necesitan el aire fresco del amor que les demostramos por medio de nuestros abrazos, caricias y estando muy cerca de ellos.

¿Recuerdas lo que hizo Jesús con los niños de su época? Los tomó en sus brazos, les puso las manos sobre sus cabezas y los bendijo. Qué hermosa expresión de amor de Jesús hacia los pequeños, los acarició y tocó con tanto amor. Hagamos nosotras lo mismo con nuestros hijos mostrándoles amor y aceptación con un significativo toque físico que les muestre cuánto les apreciamos y agradecemos a Dios por haberles traído a la vida. Y si por alguna razón no tienes hijos ni nietos cerca, de seguro tendrás muchos niños a tu alrededor que necesitan experimentar el amor de alguien. Busca la manera de ayudar a algún niño o adolescente que lo esté necesitando. Diles que Jesús les ama y quiere bendecir sus vidas como lo hizo con los niños cuando estuvo físicamente sobre la tierra. Ahora tus manos y mis manos son las manos de Jesús; déjate usar por el Señor. Bendice con ellas a alguien que lo esté necesitando. Acaricia con amor a tus hijos si aún los tienes a tu lado. Que nunca se olviden de ese toque significativo de tierno afecto.

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