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Las mujeres desde nuestro nacimiento y hasta el final de nuestros días sobre la tierra pasamos por etapas bien diferentes y en cada una de ellas se nos presentan oportunidades de vida con características especiales que si las sabemos aprovechar podrían resultar en momentos felices y fructíferos. La etapa de ser niña, si tenemos un buen hogar, suele ser una hermosa época donde mientras jugamos y estudiamos también soñamos con nuestros próximos años. La adolescencia a pesar de ser más complicada también tiene sus encantos y etapa de crecer, desarrollarnos y llegar a la juventud rodeada de amigos. Y llega la juventud, divino tesoro que como la arena entre los dedos se nos desliza y desaparece. Pero es una importante etapa en que soñamos con alguien que nos ame y nos lleve a realizarnos como novia, esposa y madre. Como puedes ver, son etapas de la vida. Seguramente no todas vivimos lo mismo.
Hoy hablaremos de ese tiempo en que nos transformamos en suegras. ¿Eres una suegra? ¿Cómo lo estás viviendo? ¿Te llevas bien con tu nuera o con tu yerno? ¿Estás disfrutando de esta etapa? Deseamos que así sea.
Como dijimos la vida está formada por etapas. Cada etapa tiene su ritmo, su tiempo, pero debemos tomar conciencia que todo pasa muy rápido. A veces no nos damos cuenta de cuán fugaz es la vida. Hay unas palabras en el Salmo 90 de la Biblia que me llevan a reflexionar sobre la brevedad de cada etapa y dicen así:
“Señor, enséñame a contar de tal modo mis días, que traiga al corazón sabiduría.”
Qué pedido tan especial encontramos en este Salmo de la Biblia: Sabiduría para el corazón. Y es que cada etapa de la vida tiene sus cosas, sus bellezas y sus dificultades; sus alegrías y sus dolores y verdaderamente se necesita tener sabiduría para vivir de la mejor manera y sacar provecho de cada etapa para bien.
Lo primero y más importante que una mujer debe tener para ser una buena suegra es tener a Jesús en su vida. Como lo expresa el Evangelio de Mateo. “Más buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá como añadidura.» Dios en el centro del hogar y de nuestra vida y todo lo demás se ordena a su alrededor, porque el principio de la sabiduría es el temor de Dios.
¿Qué idea viene a tu mente cuando escuchas decir suegra y nuera? ¿Te haces la imagen de dos personas que son enemigas o ves a dos personas que tienen una buena relación entre ellas? ¿Por qué a veces las suegras tienen mala fama? Las nueras y las suegras por lo general son de dos diferentes generaciones y a menudo hacen las cosas de diferentes maneras; podría ser por eso.
Una suegra dijo acerca de su nuera: “La amaré ahora porque ella es la esposa de mi hijo. Algún día la amaré por quien es ella misma, como espero lo haga un día conmigo. Mientras tanto estamos tratando de lograrlo.”
Parece ser un sabio consejo. Podría ser que no siempre estemos de acuerdo en las cosas que hacen o dicen nuestros familiares, pero en el caso de suegra y nuera, como tenemos una misma meta por delante en amar al mismo ser querido, decidimos caminar juntas y entendernos o aceptarnos como somos.
Tenemos que aprender a cuidar y controlar lo que decimos, porque la crítica destruye y las palabras positivas construyen. Hay un proverbio que dice:
“Los labios prudentes son joya preciosa.”
Proverbios 20:15
Un antiguo dicho, gracioso pero muy cierto dice: “Cazas más moscas con la miel que con el vinagre” Una dulce actitud siempre es mejor que una agria. Nunca tendrías que pedir perdón si no dices cosas hirientes. Por otra parte, el amor sincero y las palabras amables siempre son apreciadas. En toda relación estrecha es normal que surja algún conflicto; aún si se tratara de una buena relación. Por eso si alguna vez tienes problemas con tu suegra o con tu nuera, no estés compartiendo sus faltas con otras personas. Eso solamente causará más enojo y no serás bien vista por los demás. Las personas no pensarán bien de esa relación. Haz tu parte y confía que las cosas van a estar mejor en un futuro cercano.
Lamentablemente al mirar a nuestro alrededor, descubrimos que la relación entre suegra y nuera a menudo deja mucho que desear. Historias no gratas se cuentan acerca de relaciones tirantes, faltas de respeto y aún con odio. Hay familias que viven en guerra continua a veces por cosas simples del diario vivir. Por un lado suegras que no aceptan como sus nueras limpian sus casas, o la manera que cocinan o cuidan de sus hijos; por otro lado nueras que ridiculizan y faltan el respeto o simplemente ignoran a sus suegras. El problema reside en que las madres muchas veces no saben o no dan libertad a sus hijos para que se vayan y comiencen su vida a su manera con la persona a quien aman. Y por otro lado la nuera no reconoce que ese hombre que es su esposo, no deja de ser hijo y necesita saber si su madre está bien o necesita algún cuidado. Más bien piensa que su esposo no le es leal a ella. Es necesario comprender que el amor de madre es diferente al amor de un esposo hacia su esposa; cada manera de amar es necesaria en su justa medida y lugar si permitimos que así sea.
Si ya eres suegra o llegarás a serlo, respeta a tu yerno o a tu nuera y permíteles que trabajen en su relación como pareja sin tú interferencia. Yo soy suegra así que lo sé por experiencia propia. Mis cuatro hijos aún me aman como su madre y yo me siento muy feliz cuando les veo amar a sus propias esposas y esposo y a sus familias. Eso significa que me freno a mí misma de interferir en sus propios asuntos como familia, pero a su vez estoy accesible si me necesitan para ayudar de la mejor manera posible si me lo piden.
Alguien dijo lo siguiente: “En el corazón de una madre siempre hay lugar para uno más.” La mejor y más práctica manera de demostrarlo con amor es siendo una buena suegra o una buena nuera. Una chica que se preparaba para casarse decidió ser una buena nuera en agradecimiento a su suegra que había criado a quien es ahora su maravilloso esposo. Qué hermosa experiencia de vida, decidió amar a su suegra por amor a su querido esposo con quien vive aún después de muchos años de casados.
No olvidemos que nuestra suegra será la abuela de nuestros hijos. Eso es algo maravilloso y una gran dicha la de tener el privilegio de ser abuela y vivir para conocer a nuestros nietos. Etapas de la vida que Dios nos da la alegría de vivir. No las malogremos con malas actitudes.
Él puede llenar nuestra vida de amor y paz para nuestro bien y para que tengamos qué dar a quienes lo necesitan.

