Haciendo la voluntad de Dios

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Hablaremos acerca de agradar a nuestro Dios, viviendo y cumpliendo su voluntad para nuestras vidas.

La Biblia nos enseña que Dios nos ha dado la capacidad de proponer y elegir, una capacidad que se conoce como nuestra voluntad. La Biblia se refiere a la voluntad como el deseo, la intención o propósito de hacer algo. La voluntad puede usarse para bien o para mal, porque no siempre permitimos a Dios controlar nuestra voluntad.

Hay una diferencia en capacidad e intención cuando nos referimos a voluntad Divina y a voluntad humana. Nuestra capacidad de llevar a cabo nuestra propia voluntad es limitada. Nuestra intención puede variar y puede corromperse, sin embargo la capacidad de Dios para llevar a cabo su voluntad es ilimitada. Él es Todopoderoso Dios y no tiene límites en su sabiduría y poder.

Como dijimos podemos usar nuestra voluntad para bien o para mal. Como humanos y limitados que somos erramos al tomar decisiones y llevar a cabo nuestras intenciones. Te habrás preguntado, ¿Por qué nos equivocamos tantas veces? Cometemos tonterías o torpezas. A veces podemos volvernos, retroceder dar un paso atrás. Otras veces ya hemos errado el camino y sufrimos por no elegir correctamente.

¿Sabías que hay voces que hablan a nuestra mente y pensamientos y si no estamos atentas podemos equivocarnos y escoger mal? Nombremos esas voces que nos llegan de diferentes maneras.

  1. Está la voz de Dios
  2. Está la voz de nuestras intenciones o sentimientos.
  3. Está la voz de este mundo o sociedad en que vivimos.
  4. Y está la voz de Satanás el enemigo de Dios y de la humanidad.

Como dijimos, si no estamos atentas o preparadas, alertas a estas posibilidades, podemos confundir la voz que nos llega y escoger de manera incorrecta, debido a que no sabemos diferenciar de donde proviene esa voz que nos habla.

La Biblia nos dice que debemos pensar con la mente de Cristo porque Él es Dios, es perfecto y sabio y no se equivoca. Para poder pensar con la mente de Cristo debemos recibirlo en nuestra vida y permitir que dirija nuestro caminar diario, nuestras relaciones y nuestras amistades; también nuestras decisiones cualquieras sean. Debemos dejarnos guiar por Él.

Dios no desea confundir a nadie. El Señor trae luz a nuestro sendero, claridad a nuestra mente y entendimiento para saber tomar decisiones maduras. La Biblia nos enseña que Dios es un Dios de paz y no de confusión.

Dios también usa a personas para que nos ayuden a reafirmar si algo es de Dios o no. Personas maduras, espirituales, de experiencia en la vida cristiana que pueden ayudarnos a aclarar ideas y pensamientos si son los correctos o no. Cuando pedimos un consejo seamos cuidadosas a quién se lo pedimos. Oremos para que Dios nos guíe a la persona correcta.

Otra fuente para conocer la voluntad de Dios es Su Palabra la Biblia. Tenemos que ser obedientes a la Palabra de Dios. Debes saber que las emociones nos traicionan y a veces podemos pensar que eso es lo correcto pero las emociones cambian, en cambio la Palabra de Dios permanece para siempre y es justa. Por eso debes leer y estudiar la Biblia. Así como los mapas nos guían y nos ubican por donde debemos ir para llegar a cierto lugar, igualmente la Palabra de Dios es como una lámpara que alumbra nuestro camino. Así lo dice el Salmo 119:105

“Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino.”

Cada día debemos leer y meditar en una porción de la Palabra de Dios. Hacerla parte de nuestra vida. La Biblia y el Espíritu Santo siempre se apoyan para ayudarnos a entender qué quiere Dios de nuestra vida.

¿Quieres vivir en la voluntad de Dios para tu vida? Debes tener en cuenta de estar bien sintonizada con Dios. ¿Cómo lo logras? Estudiando la Palabra y Orando al Señor cada día. Haciendo lo que llamamos un tiempo devocional diario, para ir descubriendo qué quiere Dios con mi vida.

Qué importante es también ser hacedores de Su Palabra. Lo expresa muy bien la Biblia:

“Pero sean hacedores de la Palabra y no tan solamente oidores, engañándose a ustedes mismos.»
Santiago 1: 22-25

A medida que vamos creciendo en el conocimiento de Dios y de Su Palabra nos vamos pareciendo más a Él. Eso nos lleva a ser mujeres más maduras y cabales pudiendo disfrutar de Su paz en nuestra mente y ser capaces de ayudar a aquellos que lo necesitan. De ese modo nos vamos despojando de lo terrenal e innecesario para vestirnos de virtudes hermosas que agraden a Dios y nos hagan mujeres útiles.

Pídele a Dios en oración que te ayude a crecer a la semejanza de Cristo y ayudar así a otras mujeres que también lo necesitan. Permite que Dios trabaje en tu personalidad y vayas dejando aquellas cosas que no le agradan a Él. Deseamos que el Señor te bendiga mucho en todas tus cosas.

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