
Cambiada por Dios
6 noviembre 2026
Por amor a otros
6 noviembre 2026
La Navidad casi está aquí- a menudo llamado el tiempo más hermoso del año cuando se llena de luces, ornamentos, canciones, sonrisas, sabrosas comidas, regalos y amorosos corazones. En realidad, es una hermosa estación con recuerdos de un evento
especial – La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. La Salvación no se encuentra en nadie más. Nada más cerca que el privilegio de pertenecer a Jesús. Él es
nuestra paz, nuestra justicia, nuestro Salvador y mejor Amigo. ¡Qué regalo!
Pero, hay un segundo regalo notable : el privilegio de participar con el Padre en sus obras. ¡Estamos invitadas a unirnos a Él- No sólo para recibir de Él, sino también realizar la tarea a su lado! Y aquél presente, como el Primero, viene de un simple “Sí.”
“Porque somos hechura suya creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Ef. 2:10)
Me maravillo al pensar que Dios ha preparado las buenas obras para caminar en ellas. Nuestra parte simplemente es estar atentas a lo que Él está diciendo y tener el valor de seguir.
Me gusta pensar acerca de la múltiple gracia de Dios y de qué forma única trabaja a través de nuestras vidas cada día, no sólo en los momentos grandes y dramáticos. Es
maravilloso darse cuenta que sus trabajos se mueven en las cosas pequeñas, insignificantes del diario vivir. Y cuán hermoso es que un simple sí a algo que parece pequeño, puede conducirnos a resultados enormes.
A través de la historia, las vidas, naciones, familias y circunstancias han sido transformadas gracias a las personas que dijeron sí a Dios. Piénsalo:
Abraham dijo sí al llamado de Dios y llegó a ser el padre de una gran nación a través de cuyo linaje todas las naciones de la tierra fueron bendecidas.
Moisés dijo sí y el pueblo de Dios esclavizado fue libre de Egipto.
Josué dijo sí y llegó a ser el conquistador de la Tierra Prometida.
Samuel dijo sí y guio a Israel a través de una era de transición y ungió al primer rey. David dijo sí y es conocido como un hombre conforme al corazón de Dios. Los profetas dijeron sí y ellos fueron contados entre los hombres de fe.
María dijo sí y tuvo el privilegio de hacer nacer a Jesús nuestro Salvador.
Los discípulos dijeron sí, y ellos cambiaron el mundo.
Y los sí de muchos hombres y mujeres de Dios continúan iluminando una revolución. No porque ellos sean excepcionales o especialmente dotados, sino porque ellos mismos
estuvieron accesibles a Dios. No porque dijeron sí a grandes tareas, sino porque dijeron sí al llamado del Señor como dijo María: “Soy la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.”
Sabemos que decir sí a Dios no nos exime de los desafíos de la vida, pero nos da el gozo de ser parte de sus planes. Mientras nos preparamos para finalizar este año y pisamos en uno nuevo, esta es mi oración por cada una de nosotras; que podamos rendir nuestros planes, nuestra libre voluntad y nuestras agendas a Él, confiando que lo que sea que Él ha preparado para nosotras que hagamos, es mucho mejor que cualquier cosa que podamos planear por nosotras mismas. Diciendo sí al llamado de Jesús siempre es digno esta Navidad, este Nuevo Año y a través de todo el año.
Gracias por decir sí para caminar con nosotras llevando esperanza a las mujeres alrededor del mundo y por las generaciones.
Susie Pek – Directora Global

