La homosexualidad

El regalo de la intimidad matrimonial
17 julio 2006
Permaneciendo pura
24 julio 2006

Queremos compartir la historia de una mujer que tuvo algunos desafíos que fueron muy difíciles de enfrentar. Hay algunas de ustedes que jamás tuvieron que enfrentar cosas así por tanto quizás ni puedan comprenderlas. Noemí fue la última de cinco hijos, nacida de padres que vivían en un país dividido por la guerra civil. Sus padres no eran tan jóvenes habiendo tenido ya cuatro hijos… todos varones. El sexo masculino predominaba en la familia. Sus tres hermanos más grandes: José, Pablo y Miguel eran bastante más grandes que ella y todos estaban sirviendo valientemente en la guerra.

Desgraciadamente José y Miguel murieron en la guerra pero Pablo de vez en cuando venía a la casa y pasaba algunos días con su familia antes de retornar al ejército.
Cada vez, él traía regalos a cada miembro de su familia, algunos eran bien exóticos que conseguía en el campo de batalla. Eran de gran significado y demostración de heroísmo para él.
Un día trajo para Noemí dos juegos de botones que extrajo de la chaqueta de un soldado enemigo muerto. De muchas maneras Noemí demostraba que le gustaría ser como sus hermanos grandes y salir a luchar por su país.

Cuando Pablo se iba, Noemí pasaba sus días en la escuela como cualquier niña de 10 años aprendiendo a leer, escribir y las matemáticas. Al llegar a su casa podía jugar con su hermano Esteban quién sólo tenía un año más que ella. Uno de los juegos preferidos de ambos era imitar la guerra tratando de derrotar al enemigo. En sus mentes el enemigo siempre debía ser derrotado. Aunque era divertido jugar con Esteban, Noemí era una niña solitaria.
No tenía amigas de su edad con quienes jugar. Deseaba que su madre la abrazara pero pasaba los días llorando por la muerte de sus dos hijos mayores. Su padre también era un hombre con mucho sufrimiento y a veces se enojaba con los más pequeños. Cuando los niños no hacían bien su tarea, él les pegaba o los encerraba en el granero y a veces ni les daba la cena.
La niña se imaginaba que un día su hermano enfrentaría a su padre pero tristemente nunca sucedió pues era grande y fuerte. Así que ella comenzó a odiar el hecho de ser una niña.
¿Qué clase de mujer llegó a ser? ¿Qué les sucede a las niñas como Noemí que han sido maltratadas y odian el hecho de ser mujer?

Una cosa es bien cierta, cualquiera que aprende a no aceptarse a si mismo, llega a ser una persona triste y enojada. Esta tristeza e ira guardada en su interior puede enfermar emocionalmente a una persona y afectarla en muchas diferentes maneras incluyendo sentimientos depresivos, ideas suicidas, lastimarse a si mismo, llegar a ser adicto al alcohol o a las drogas, y aún tener problemas de identidad o de género.
Hoy queremos hablar acerca de este último problema al que también se le conoce como homosexualismo.
También se le dice, ser gay.
Dicho de otra manera más simple, es cuando los hombres son sexual y emocionalmente atraídos a otros hombres y las mujeres de igual modo sienten atracción hacia otras mujeres. Es lo que llamamos atracción por el mismo sexo. Se dice que una persona es “heterosexual” cuando le atrae una persona del sexo opuesto.

Para entender mejor la homosexualidad miremos algunas de las causas:
*Es causada por el medio ambiente donde vive y se mueve la persona.
*Es una elección personal

El medio ambiente de una persona es constituido por su familia, por las experiencias de la escuela o la universidad y otros eventos muy importantes que han sucedido en sus vidas y les han marcado profundamente.

También conocemos la historia de una joven que era rechazada por una tía mayor.
Su mamá nunca se interesó en escucharla y más bien defendía a su tía.
Esta niña vivió con su sentimiento de rechazo tanto de la madre como de su tía y llegó a sentirse rechazada por todas las mujeres. Así que encontró que era más placentero jugar con varones. Cuando llegó la adolescencia comenzó a sentir que le atraían las niñas.
A los veinte años descubrió que otra joven estaba interesada en ella. Cansada de luchar con estos sentimientos decidió relacionarse sexualmente con esa otra joven viviendo como lesbianas.

Primeramente ella fue afectada por el ambiente familiar donde le tocó vivir, una tía fastidiosa, una madre indiferente, una amiga que no fue la indicada para ayudarla. Al no encontrar el apoyo y el amor de su madre descubrió que era más cómodo estar con varones adquiriendo sus modales y conductas.
En segundo lugar hizo una elección personal basada en sus sentimientos. Una vez que se involucró sexualmente con la otra mujer ya le fue más difícil liberarse de esos sentimientos.

De todos modos debemos recordar que esta es sólo una posible causa de homosexualismo. Hay muchas y diferentes circunstancias que llevan a una persona a una relación así. Cada persona vive una experiencia única.
Pero una cosa es cierta, la gente no nace de esta manera con estos sentimientos.
Dios creó a los hombres y a las mujeres. Las diferencias entre los hombres y las mujeres son buenas y útiles.
Dios nos hizo así para expresar nuestro amor y sexualidad dentro del matrimonio.

Dios llama a la homosexualidad un pecado.
Él se duele muy profundamente cuando la gente elige pecar porque eso les hace mal y su amor es grande y quiere protegernos. Es por eso que Dios nos da claras directrices para que vivamos bien.
La Biblia la palabra de Dios nos enseña claramente lo que Dios espera que sea la familia humana. Lo que espera del hombre, de la mujer y de los hijos ya sean niños o jóvenes.

Pero sucede que algunas personas tratan a los “gay” muy duramente y se burlan de ellos.
¿Cómo deberían ser tratados?
Es cierto que a los ojos de Dios la homosexualidad es un pecado pero debemos recordar que todos pecamos y hacemos cosas que no agradan a Dios.
Dios nos ha ofrecido a todos la esperanza de ser libres del pecado, cualquiera sea si creemos y confiamos en Jesucristo.
La Biblia nos enseña que Jesucristo sufrió y murió en una cruz. ¿Por qué lo hizo? Porque si creemos en Él, arrepentidos, la sangre de Jesucristo el Hijo de Dios nos limpia de todo pecado y nos hace personas nuevas.

Pero nos gustaría saber un poco más de lo que le sucedió a Noemí. Cuando tenía doce años y llegó a la pubertad, descubrió que le atraían las mujeres jóvenes. En ese tiempo ella tuvo una profesora que se dio cuenta de los modales rústicos de Noemí como si fuera un varón. La profesora era amable, cariñosa como una madre para sus hijos especialmente para quienes habían sufrido tanto a causa de la guerra.
Noemí se encariñó con su maestra y confiaba en ella.
Al final del año escolar, decidió que a ella le gustaría ser una maestra o profesora y eso es ahora.
También aprendió que no es malo ser mujer sino algo bueno. Que Dios fue quien la creó como es; una mujer.
Cuando aprendió a aceptarse a si misma, llegó a ser muy atractiva para los hombres jóvenes deseando algún día llegar a ser la esposa de alguno de ellos.
Cuando somos sinceras y buscamos a Dios de corazón los milagros de transformación ocurren. ¡Con Jesús hay esperanza!

En las lecciones para la vida hemos descubierto que hay muchas razones por las cuales una persona quiere tener un amante o pareja del mismo sexo. Queremos decirte que Dios es el diseñador de la intimidad sexual. Es su creación especial para que las personas la disfruten, por eso la Biblia nos habla claramente acerca de las relaciones y la intimidad sexual.
En las lecciones para el alma encontrarás un artículo acerca de la intimidad matrimonial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.