Galardón

Para llegar al monte de la gloria

Es menester pasar por el Calvario

Es un sendero angosto, pedregoso

Alfombrado de espinos y de cardos.

 

No temas sus espinas poco agudas

Porque Aquel que te invita a transitarlo

Ha pasado por él, sus pies desnudos

Han aplastado el filo de los cardos

 

Es camino de luchas y de pruebas

Con frecuencia hay que hacerlo solitario

Pero asciende, asciende de continuo

Hasta que nacen alas y volamos.

 

En la cumbre del monte de la gloria

Se ciñe la corona sólo al bravo

Que se atreve a marchar por el camino

Que atraviesa la cumbre del Calvario.

 

Pero más codiciable que esa gema

Reservada al que llegue a su alto estrado

Será mirar el rostro del que quiso

Por mi y por ti llegar hasta el Calvario.

 

Mercedes de Riesgo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.