El respeto por la mujer en la familia

¿Te gustan las historias de amor? Tenemos una muy especial para contarte hoy. Gracias por estar allí y ser parte de nuestro círculo de amigas.

Estoy segura que te va a gustar escuchar una historia acerca de una joven que vivió una maravillosa aventura y tuvo que hacer importantes elecciones y decisiones.

Habla también acerca de un fiel sirviente que confió en el Dios de su amo para que le ayudara con una tarea…  una que era bien inusual.

Creo que te va a gustar  pues esta historia está llena de sorpresas… pero antes vamos a disfrutar de un tema musical.

Escucha atentamente para descubrir a qué clase de amor se refiere y quién está demostrando ese amor. Espero que este relato nos diga algo a ti y a mí.

 

Esta historia es acerca de un hombre llamado Abraham que vivió hace miles de años. Quizás ya conoces su historia. Estaba  anciano y era muy rico. Dios prometió darle a Abraham muchos descendientes que serían una bendición para todas las familias de la tierra… El único  problema era que Abraham y su esposa Sara no tenían hijos.

Dios les llamó que salieran de su tierra. Habían seguido la dirección de Dios… y ahora vivían como nómadas, pastoreando sus ganados entre la gente de esa tierra que adoraba a muchos ídolos.

 

Siendo ya muy ancianos, Dios finalmente les dio el hijo que les había prometido al que llamaron Isaac.

 

Nuestro relato comienza 40 años más tarde… Sara había muerto y era tiempo de buscar una esposa para Isaac para continuar con las bendiciones que Dios había prometido a través de esta familia.. Era importante para Isaac casarse con la mujer adecuada. Abraham no quería escoger una joven de entre estos vecinos adoradores de ídolos. Y tampoco quería enviar a Isaac lejos de la tierra que Dios le había prometido. Así qué, ¿cómo iba a encontrar una esposa para Isaac? Descubrámoslo mientras escuchamos esta verdadera historia de la Biblia, la Palabra de Dios.  (Génesis 24)

 

Un día, Abraham llamó al sirviente que le tenía más confianza y le dijo: ¿Irías al país de donde vine y encontrarías una esposa para mi hijo? Por favor júramelo por el Señor Dios de los Cielos y de la tierra que no permitirás que mi hijo se case con una de estas mujeres de aquí. Te pido que vayas a la tierra de donde yo vine, a mis parientes y encuentra allí una esposa para mi hijo. Dios enviará a Su Ángel delante de ti, y tú traerás de allí una mujer para que sea la esposa de mi hijo.  Y si ella no quisiere venir contigo, serás libre de este juramento, solamente que no vuelvas allí a mi hijo.

 

El criado prometió solemnemente obedecer las instrucciones de Abraham. Entonces tomó diez camellos de los camellos de su señor, con regalos escogidos y comenzó su largo viaje.

 

El criado, finalmente, llegó al país de donde había salido Abraham y al atardecer salió fuera de la ciudad. Hizo arrodillar sus camellos junto a un pozo para darles agua.

 

El sirviente oró: “Oh Dios de mi Señor Abraham, dame, te ruego el tener hoy buen encuentro y haz misericordia con mi señor Abraham. Te ruego que cuando vengan las jóvenes a sacar agua del pozo y a la que yo dijere: baja tu cántaro para que yo beba, y ella respondiere: Bebe y también daré de beber a tus camellos, que sea esa la que tú escogiste para tu siervo Isaac; y en eso conoceré que has hecho misericordia con tu Señor.”

 

Mientras aún el sirviente oraba, una joven llamada Rebeca vino al pozo a sacar agua. Era muy hermosa, soltera y virgen.

Entonces el criado corrió hacia ella y le dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro… Por supuesto- dijo ella y bajó el cántaro rápidamente. Cuando él hubo terminado de beber, ella dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.”

Y ella se dio prisa y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua y sacó para todos sus camellos. El hombre estaba maravillado de ella, observando callado para saber si Dios había prosperado su viaje, o no.

Cuando los camellos acabaron de beber, sacó un pendiente de oro y dos grandes brazaletes y se los obsequió y preguntó: ¿De quién eres hija? Y ella respondió: Mi padre es hijo del hermano de Abraham. Entonces el sirviente se inclinó a tierra y adoró a Dios, agradeciéndole por responder a su oración y por guiarle a la mujer correcta.

 

El criado preguntó a la mujer si había lugar en la casa de su padre para pasar la noche.

Rebeca dijo: “Tenemos mucho lugar y también comida para tus camellos.”

 

Rebeca corrió y contó a su madre todo lo que le había sucedido. Su hermano se apresuró a dar la bienvenida al sirviente y le invitó a pasar y comer con ellos y quedarse a descansar durante la noche.

 

Cuando hubieron servido la comida, el sirviente dijo: “No comeré hasta que no les diga para qué vine a vosotros”

Por favor dínoslo- dijo el hermano de Rebeca. ¡El sirviente explicó cómo Dios le había  guiado hasta Rebeca y respondió a sus oraciones!

 

El hermano de la joven y el padre escucharon atentamente mientras el criado les contó su historia. Ambos estaban de acuerdo que ciertamente esto provenía de Dios. Ellos dijeron: “Aquí está Rebeca; tómala y vete… y permitamos que sea la esposa del hijo de tu amo, como Dios te ha dirigido.”

Cuando el sirviente escuchó eso, se inclinó a tierra y adoró a Dios. Luego le dio joyas y vestidos a Rebeca y a su madre y costosos regalos a su hermano. Entonces, él y sus hombres comieron y pasaron la noche allí. Luego de hacer una pausa te contaré lo que sucedió a la mañana siguiente…

 

El fiel sirviente hizo una ferviente, sincera y específica oración. ¿No te parece?

Y Dios respondió exactamente como el sirviente pidió. Y cuando descubrió que era la nieta del hermano de su amo, su corazón se llenó de gozo. Supo que Dios había honrado su oración y le guió a la mujer correcta.

Pero te gustará saber cómo se sintió Rebeca acerca de todo esto… y cómo se sintió su familia. Veamos lo que sucedió al otro día al despertar y hablar nuevamente sobre el tema…

 

Temprano por la mañana, el sirviente les habló de regresar y llevar con él a Rebeca. La madre y el hermano de Rebeca querían que ella permaneciera 10 días con ellos antes de partir; pero el sirviente estaba ansioso en retornar sin más demoras a su amo.

 

La familia entonces preguntó a Rebeca: ¿Irás tú con el criado de Abraham y sus hombres? A lo que ella respondió: “Sí, iré” Entonces la familia dejó ir a Rebeca junto a su nodriza y a sus doncellas. Se despidieron de ella y la bendijeron diciendo… “¡Hermana nuestra, sé madre de millares de millares y posean tus descendientes a sus enemigos!”

 

Después de un largo viaje…al fin llegaron al lugar donde Abraham e Isaac vivían. Isaac estaba en el campo paseándose al frescor de la tarde… y meditando. Alzando sus ojos a lo lejos, vio que los camellos se acercaban.

 

Rebeca también alzó la mirada y vio a Isaac. Preguntó al criado, “¿Quién es ese varón que viene por el campo hacia nosotros?

 

El criado respondió: “Ese es mi señor.”

 

Ella entonces tomó el velo y se cubrió.

Entonces el criado contó a Isaac todo lo que había hecho.

Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó y se consoló Isaac después de la muerte de su madre.

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