Parábola del rico y Lázaro

La varicela
17 septiembre 2012
18 de Setiembre
18 septiembre 2012

Qué bien nos hace compartir historias y palabras que nos animan y nos dan fuerzas para seguir adelante. Ahora quiero contarte acerca del SeñorJesús y desus interesantes enseñanzas que podemos aplicar a nuestro diario vivir. Quiero que sepas que Jesús fue una persona real, un hombre maravilloso pero también es Dios. Sabes que algunas veces Él habló acerca del dinero, o más bien qué pensamos acerca del dinero. Parece que Jesús no se interesaba demasiado por el dinero. Vivió como un predicador itinerante, sin un hogar establecido (Mateo 8:20) Aceptaba cualquier alimento que le ofrecían y siempre agradecía a Dios por ello. Algunos de sus amigos tenían dinero, otros no poseían nada. Pero Jesús a menudo habló con personas ricas y les advirtió: “Nadie puede servir a dos amos… no puedes servir a Dios y al dinero.”

Había un grupo de personas  llamadas Fariseos. Eran muy estrictos acerca de todas las reglas religiosas que ellos habían añadido a la Ley que Dios les había dado. Sinceramente creían que esa era la manera de agradar a Dios. Pero algunos de ellos realmente amaban al dinero y engañaban a la gente sencilla como a las viudas, para lograr más dinero (Marcos 12: 40) Jesús les dijo: “Ustedes se presentan delante de otros como buenas personas, pero Dios conoce vuestros corazones, porque lo que parece altamente valioso en la sociedad, es odioso a los ojos de Dios.” (Lucas 16: 13-15)

¡Qué fuertes suenan esas palabras! Supongo que no les habrán gustado para nada. Ellos pensaban que por el hecho de ser rica una persona, demostraba que Dios por alguna razón le había recompensado. ¿Qué piensas acerca de esa idea?

Pienso que a menudo las personas tienen esa idea. A veces escucho decir:  “¿Qué hice para merecer esto?”, cuando algo penoso le sucede a alguien. Supongo que ellos piensan que por ser buenas personas, nada malo tendrá que sucederle. Y están aquellas personas que si tienen algo bueno ahora, piensan que debe ser que fueron buenas personas en alguna vida anterior y que por eso están siendo recompensados.

Pero cuando observo a mi alrededor, veo que no es así. Conozco algunas buenas personas que sufren mucho y al contrario, personas malas que parecen disfrutar y pasarla bien.

Jesús les contó una historia a los fariseos, como lo hacía a menudo. Es una parábola, una historia con un significado especial. Suena como una fábula de ese tiempo. Las historias de Jesús a menudo te dejan la tarea de descubrir el significado por ti misma

 “Había una vez un hombre que era rico, se vestía de púrpura y de lino fino y hacía cada día banquetes con esplendidez. Y había también un hombre muy pobre llamado Lázaro echado a su puerta, lleno de llagas y deseaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico. Aún los perros venían y le lamían las llagas.

Aconteció que murió el pobre y fue llevado por los Ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Y en el Hades, estando en tormento, alzó sus ojos y vió de lejos a Abraham y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando veces dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mi y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Y Abraham dijo: “Hijo, acuérdate que durante tu vida recibiste tus bienes, y de igual manera, Lázaro, males. Pero, ahora él es consolado aquí y tú eres atormentado.

Además de todo esto, un gran abismo existe entre nosotros, para que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, ni de allá puedan cruzar para acá. Y él dijo: Entonces te ruego que lo envíes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos, de manera que les advierta a ellos, para que no vengan también a este lugar de tormento. Pero Abraham dijo: Tienen a Moisés y a los profetas en la Palabra de Dios. Que les escuchen a ellos. Entonces él dijo: No padre Abraham, no es suficiente, sino más bien si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.

Pero Abraham le dijo: “Si no escuchan lo que dice la Palabra de Dios a través de los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos.”

Muy impactante esta historia. Me pregunto ¿cómo se habrán sentido los fariseos?

Al principio se habrán sentido bien al imaginarse acerca del hombre rico, un hombre como ellos. Pero, luego llegó el día de la muerte como nos llegará a cada una de nosotras… y ¡qué sorpresa! El pobre fue a los cielos con lossantos y elrico a un lugar de tormento. Los maestros religiosos de la época esperaban lo opuesto, pero Jesús tiró por el piso sus creencias.

Dijimos anteriormente que las cosas a menudo no se presentan bien. En esta historia lo bueno y lo lindo apareció al final. La Biblia es muy clara en decir que Dios es justo y Él hace justicia, a veces la hará al final, aún si no lo podemos ver ahora. Así que, esta historia resalta el carácter de Dios.

Aquellos fariseos se esforzaban en guardar todas las reglas de su religión. Te preguntarás: ¿Acaso Jesús quería decir que las leyes no tenían sentido?

No, Jesús nunca criticó las leyes de Dios, porque ellas nos ayudan a vivir mejores vidas. ¿Pero, de qué cosas nos quiere enseñar y hablar la ley de Dios? Sabes? La ley de Dios trata en especial que debemos mostrar amor, ser amables y veraces y adorar al verdadero Dios. Si lees la Biblia, encontrarás que muchos profetas de Dios hablan de nuestro deber en ayudar a los pobres y nos dicen que Dios odia a los que explotan a los débiles y pobres. (Amós)

Permíteme explicar esta parábola. No se trata de un relato de cómo llegar al cielo. Tampoco nos quiere enseñar de lo que será la vida después de la muerte, no. Es una parábola que nos enseña cómo deberíamos vivir, qué cosas deben ocupar el primer lugar en nuestras vidas. Es una historia acerca de lo que Dios piensa que es importante.

Escuchamos acerca de un solo pecado que tenía este hombre, El amor al dinero. El amor al dinero era su gran tentación y eso le condujo al egoísmo, y a una vida lisensiosa. Él amaba al dinero, por tanto no le importaba en absoluto el pobre mendigo que se sentaba cada día a su puerta. Quizás apenas se daría cuenta que Lázaro estaba allí. Estaría muy ocupado en guardar sus ritos religiosos, pero el amor al dinero lo tenía muy apartado del verdadero Dios que se interesa mucho en los pobres. El corazón del rico, estaba lejos de Dios.

Y cuando se fue de esta vida, el rico, aún pensaba que era muy especial por tanto esperaba que Lázaro le cumpliera algunos favores como el de refrescar su sed o ir a advertir a sus hermanos que se cuidaran de ir al lugar de tormento. Pero, Abraham le contestó… “ellos tienen la Palabra de Dios y la voz de los profetas para saber cómo tienen que vivir la vida. (Miqueas 6:8)

Así es… si tengo la Palabra de Dios que me enseña debo ponerla en práctica, así de sencillo. No necesito pedir otras señales para saber qué espera Dios de mi y cómo realmente debo vivir cada día.

Este relato nos presenta un desafío, nos enseña cómo debemos vivir cada día. Es muy fácil amar el dinero y deleitarnos en qué cosas podemos adquirir para tener más. Es fácil amar nuestro propio confort y seguridad, aún si no somos ricos e ignorar las necesidades de otros. El dinero puede llegar a ser una clase de ídolo, algo que ocupa completamente nuestros pensamientos, puede llegar a ser lo que da significado a nuestras vidas… un significado que en cualquier momento se puede quebrar. No podemos comprar nuestras vidas y no es lo que Dios quiere para nosotros.

En la Biblia  (2ª. Corintios 8:9) encontramos estas significativas palabras acerca de una verdadera riqueza. Escucha: Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, por amor de nosotros, se hizo pobre para que con su pobreza, fuésemos enriquecidos.”

Amiga, Jesús dejó los cielos, un lugar maravilloso para venir a este mundo por amor a nosotras. Siendo rico, se hizo pobre. Hasta dónde estamos dispuestas nosotras en darnos por los que nos necesitan? Quizás en este momento debemos pedirle a Dios en oración de su amor divino para amar aún cuando a veces las personas son difíciles de amar.

Digamos: Querido Señor, te agradezco porque viniste a este mundo por amor a nosotros. Te agradezco porque quisiste morir por mi enla cruz. Damede tu amor para poder amar a los que te necesitan. Amén

1 Comment

  1. Anónimo dice:

    Muy bello.

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