La lucha de Noemí para tener hijos

Me alegró saber que la historia de Betty tuvo un final feliz y un bebé saludable. No siempre sucede así. Para algunas de nosotras fue fácil quedar embarazadas y tener hijos. Pero muchas mujeres tienen problemas para lograr embarazarse y aún están aquellas que luego de quedar, al tiempo sufren un aborto espontáneo.

En un programa anterior hemos escuchado la historia de Noemí acerca de cosas que le habían sucedido en la vida y de las cuales sacó muchas enseñanzas. Como recordarás, Noemí trabajó en Nepal por años… Está casada y tiene tres varones, tres maravillosos hijos, pero también pasó tiempos muy difíciles.

Ella nos ha compartido cómo fue su aventura de llegar a ser madre…

Tenía 25 años cuando ella y su esposo Darren estaban trabajando enla India. Noscontó lo siguiente: “Un día, mientras cocinaba un poco de arroz, miré a mis brazos curvados en los codos. Traté de imaginarlos sosteniendo a un pequeñito bebé y repentinamente anhelé tener un hijo. Leí en alguna parte que las mujeres  pueden despertarse un día y repentinamente darse cuenta que sus brazos están vacíos. Eso fue lo que en verdad me sucedió a mí.”

Pero no quedó embarazada enseguida. No fue así y se dio cuenta que, como la mayoría de las mujeres, tenía poco control sobre esta parte de su vida. Derramó lágrimas y cada mes se sentía desilusionada

Pienso que la mayoría de nosotras sabemos cómo es eso de esperar por algo que realmente deseas. Es muy duro y muy fácil llegar a deprimirte porque el tiempo pasa y te parece que eso tan deseado nunca llegará.

Sí, eso nos contó Noemí. A ella le parecía ver mujeres embarazadas por todos lados y bebés. Eso le hacía recordar lo que ella no tenía.

Entonces, ¿qué pasó?

¡Pues nada! Comenzaron a pensar acerca de adoptar a  un niño. Luego el 27 de junio de 1994 estaban orando. Darren, su esposo estaba convencido que Dios le habló, Sintió como que Dios le decía que tendrían un hijo dentro de un año justamente y que le llamarían Daniel y que sería un hombre de oración.

Le preguntamos a Noemí cómo se sintió cuando Darren le dijo eso. Ella nos dijo: “No supe qué pensar. ¿Será pura imaginación de él? Yo estaba cansada de esperar y de desilusionarme una y otra vez. Una noche no podía dormir. Salí y me senté afuera. Había una luna llena y las estrellas brillaban, pero, sin embargo yo estaba triste. Derramé mi corazón delante de Dios en oración y lloré mucho. Fue pasando el tiempo y lentamente mis lágrimas cambiaron de la tristeza a una profunda paz. Entonces dije en mi corazón: “Suceda lo que suceda, yo sé que pertenezco a Dios” Sentí que toda confusión se había ido y vino la paz de Dios y decidí que esperaría…”

El 27 de junio de 1995, justo un año después Noemí dio a luz a su primer hijo. Exactamente un año después desde que Darren sintió que Dios le hablaba… el día exacto. Y le llamaron Esteban Daniel.

Qué respuesta fantástica a sus oraciones… exactamente un año. ¡Me admiro cómo Dios obra! Así que Noemí y Darren se transformaron en padres al fin y pudieron cuidar de su bebé. ¿Me gustaría saber si fue más fácil quedar embarazada de los otros hijos?

No, no fue más fácil. El día de Navidad del año 1996, Noemí y Darren supieron que ella estaba embarazada de su segundo hijo. Estaban tan felices. A fines de marzo se presentaron al médico para un chequeo de las 18 semanas.  Noemí nos dijo: “Nosotros fuimos tan felices para escuchar las buenas noticias de la marcha del embarazo. Nunca olvidaré la expresión en el rostro del doctor ese día. Nos miró y nos dijo: “Me temo que tengo muy malas noticias para ustedes. El bebé está muerto.” El doctor continuó explicando la causa de su muerte. Estuvieron en completo silencio, sólo teniéndose las manos con fuerza.  El doctor preguntó que preferían hacer y ellos decidieron volver a la casa esperar a que el bebé fuera expulsado normalmente, por lo cual le dieron una medicina para ayudar el proceso de expulsión. Eso no funcionó y Noemí debió ser operada. Ella dijo: “Recuerdo que me administraron un tranquilizante para que me durmiera y en aquel preciso momento las palabras de una canción vinieron a mi mente, Decían: “Fuerza para hoy, esperanza para mañana.” Sólo esas seis palabras una y otra vez se repetían en mi mente. Parecían llenar cada espacio en mi cerebro y en mi corazón.”

Nuestro Padre Dios siempre tiene una manera de animarnos y sostenernos en medio de las pruebas difíciles de la vida… ya sea con las palabras de una canción o de una amiga querida o promesas de la Biblia – Su preciosa Palabra. Son maneras de mostrarnos que nos ama y le interesamos.

Eso es bien cierto y en el caso de Noemí siempre estuvo muy cerca de ella. Le recordó de alguna manera que Él era su fortaleza; que la ayudaría durante ese día y seguiría junto a ella en los siguientes días.

Noemí nos contó cómo se sintió… “Me sentí vacía. Por días estuve soñando con ese bebé como que si lo tendría que encontrar dentro de mí, pero ya no había nada. Lloré mucho ese primer día en el Hospital. No había palabras,  me sentía muy triste. Por muchos días hablamos de lo que hubiera significado el bebé en nuestro hogar. Teníamos esperanzas y sueños para él.” Realmente sufrieron por esa pérdida.

Recibieron muchas cartas y palabras de consuelo durante esos días. Palabras que se cruzaban por su mente mientras iban atravesando cada día. Comenzaron a encontrar consuelo y gratitud por esa niña que perdieron. Fueron cobrando ánimo al leer la Biblia y cantar canciones y hacer cosas para Dios, lentamente, pero iban avanzando.

Y así debe ser porque la vida continúa. Me dijiste que ellos  querían volver a Nepal a continuar allí con su trabajo, cuando descubrieron que ella estaba embarazada de nuevo y entonces decidieron quedarse un tiempo más en Australia. ¿Qué pasó entonces?

¿Sabes qué pasó? Perdió el embarazo de ocho semanas. Y otra vez el trajín de idas y venidas al hospital., ver doctores, recibir inyecciones y el mismo sufrimiento de siempre porla pérdida. Muchastristezas, desilusiones y lágrimas  y quieres que te diga una cosa… esto sucedió tres veces más.

Esteban ya tenía unos cinco años cuando Noemí descubrió que estaba embarazada otra vez y esta era la séptima vez. ¿Lograría vivir este niño?

El 15 de septiembre,  nació el segundo hijo. Noemí dijo: “Estaba vivo y era perfecto. Era pequeño y rubio. Le llamamos Christopher. Estamos tan agradecidos y miramos a nuestros varones con corazones felices. Otra vez puedo doblar mis brazos para arrullarlo.”

– Dijiste que tu amiga tiene tres hijos. ¿Realmente, tuvo uno más?

Sí, así fue. Cuando Christopher tenía 9 meses Noemí quedó embarazada por octava vez. Los doctores trataron de descubrir cuales habrán sido los problemas de las pérdidas  anteriores.  Pero en la semana 37 notaron que el bebé dejó de crecer, por tanto le indujeron el parto y al otro día nació Jeremías. Los padres estaban tan agradecidos porque por tercera vez pudieron abrazar y acunar a sus hermosos bebés que tanto trabajo les dio tenerlos.

Pasando los años, Noemí comenzó a escribir todas las cosas que Dios le estuvo enseñando a través de todas estas pérdidas, desilusiones y lágrimas. Ella escribió acerca de Dios y de Su amor por ella. Él estaba en control de todo y ella aprendió a confiar en Él. Aprendió en este tiempo que no había nada que ella no podía enfrentar con la ayuda de Dios. Escribió que cada cosa que sucede en su vida es por dos razones: Darle más gloria a Dios y permitirle a ella ser más como el Señor.

Todas pasamos por tiempos difíciles. En algunos de ellos parece como que Dios está distante – Ausente. Nuestras oraciones parecen no llegar al cielo y nos preguntamos ¿Realmente, Dios, estás allí?  Durante otros momentos difíciles, estamos consientes de la presencia de Dios con nosotras, como si nos estuviera llevando en sus brazos de amor. Pero, Dios está allí todo el tiempo. Él se duele cuando nosotras sufrimos.

Noemí escribió: “A veces no entiendo los caminos de Dios y sus planes, pero, entiendo Su amor. Su amor es lo que me sostiene.”

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