La sanidad de un hombre cojo

Después de 33 años de haber estado físicamente aquí en la tierra, Jesús ascendió al cielo, a sus moradas celestiales. Pocas semanas después de haber resucitado de los muertos,  retornó a la presencia de Su Padre Dios. Un grupo pequeño de seguidores le vieron partir.  Estaban los apóstoles que por tres años le habían seguido y le habían visto cumplir con Su ministerio entrela gente. Eranhombres escogidos por Jesús y allí estuvieron junto a él aprendiendo acerca del Reino de los Cielos. La tarea de ellos era divulgar las buenas nuevas del Evangelio para que las personas se acercaran a Dios. Había muchas mujeres también que le seguían y le servían. Jesús había dicho a sus discípulos que Él debía irse para que el Espíritu Santo descendiera sobre ellos y les diera el poder para hablar el mensaje de Dios de una manera maravillosa. Se quedaron allí en Jerusalén esperandola promesa. Ellossabían que algo especial sucedería y sucedió.  Estaban reunidos en Jerusalén como Jesús les había pedido, juntos en oración y con mucha expectativa. De una manera especial Dios se manifestó entre ellos con la venida del Espíritu Santo. Querían conocer más del Señor y cumplir con la misión de extender el Reino de los Cielos sobrela tierra. Todoslos que estaban de visita en Jerusalén esos días supieron que algo muy especial estaba ocurriendo con los seguidores de Jesús. Hoy queremos compartir contigo algo de todo lo que sucedió y lo leeremos directamente del libro de Los Hechos de los Apóstoles capítulo 3.

“Pedro y Juan, dos discípulos de Jesús iban al templo a orar. Eran las tres dela tarde.  Ciertohombre,  cojo desde su nacimiento, era traído cada día a la puerta que se llama la hermosa para que pidiera limosna de los que entraban al templo. Éste, al ver a Pedro y a Juan, les rogó que le dieran algo de dinero. Entonces Pedro junto con Juan le miró fijamente y le dijo: ¡Míranos! Por supuesto, los miró esperando recibir algo de ellos. Pero, Pedro le dijo: – No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡Levántate y anda! Entonces Pedro le tomó por la mano derecha y le ayudó a levantarse. De inmediato fueron afirmados sus pies y sus tobillos y de un salto se puso de pie y empezó a caminar. Y entró con ellos en el templo, caminando, saltando y alabando a Dios. Todo el pueblo le vio caminando y alabando a Dios. Reconocían que él era el mismo que cada día estaba sentado a la puerta del templo mendigando y se llenaron de asombro y admiración por lo que le había acontecido. (Hechos 3: 1-10)

Esta es una maravillosa historia que sucedió frente a la puerta del templo llamadaLa Hermosa.  Pedroy Juan iban al templo a orar porque esa era la hora en que acostumbraban hacerlo en ese lugar. Y como pasa hoy, ese día también estaba alguien mendigando monedas a la entrada del lugarde adoración. Pedro yJuan no lo ignoraron como muchas veces hacemos las personas con los mendigos. Nos dice la historia que lo miraron fijamente, como toda persona merece ser tenida en cuenta, no importando su situación ni su necesidad porque cada persona es de valor delante de los ojos de Dios. El cojo esperaba dinero, pero ellos no tenían nada de dinero. Pero Pedro le ofreció algo mejor… ¡Ser capaz de caminar y moverse por sí mismo!

¿Has visto algo así? Yo he visto que cuando una persona es tocada por el poder de Jesucristo, su vida ya no es la misma, se cambia para bien. Dios es un Dios amoroso y compasivo y siempre quiere lo mejor para sus hijos. ¿Quieres saber lo que sucedió luego?

 “Entonces, una multitud se juntó. Estaban asombrados y maravillados. Pedro les dijo: ¿Por qué están sorprendidos? ¿Por qué nos miran a nosotros como si con nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a este hombre? Nó,el Dios de nuestros antepasados le ha dado el poder y gloria a Su Siervo Jesús, al cual ustedes entregaron y negaron ante las autoridades romanas y le han matado. Pero, Dios le levantó de los muertos, y nosotros somos testigos de esto. Y la fe en Jesús le ha dado una completa sanidad en presencia de todos ustedes. Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes lo hicieron por ignorancia así como también las autoridades. Pero Dios anunció el sufrimiento de Jesús por boca de los profetas.

Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse para que sus pecados sean borrados, de modo que de la presencia del Señor vengan tiempos de refrigerio y un día Jesús regresará nuevamente. Por ahora debe permanecer en los cielos, hasta que llegue el tiempo de hacer todas las cosas nuevas.

Muchos de la multitud creyeron a lo que decía Pedro y pusieron su fe en Jesucristo. Pero, las autoridades se enojaron y arrestaron a Pedro y a Juan. Y les ordenaron que de ningún modo hablaran  o enseñaran de Jesús. Pero Pedro y Juan respondieron: “Juzguen ustedes si está bien delante de Dios obedecer a ustedes antes que a Dios. Porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.” Y después de amenazarles más, les soltaron, pues por causa del pueblo, no hallaban ninguna razón de castigarlos, porque todos glorificaban a Dios por lo que había acontecido.” (Hechos 3: 11-4:31)

Pedro dejó bien en claro que no fue por su poder que el hombre quedó sano. El nunca antes había sanado a alguien. Jesús era el Sanador y ahora Él había dado de Su Espíritu a sus seguidores. Pedro quería que entendieran bien que no era por su poder sino “en el Nombre de Jesucristo” ordenó al hombre que se levantara y con la fe en Jesús, el lisiado se puso en pie y anduvo. Eso fue algo maravilloso…

Después de ese suceso, Pedro aprovechó a hacer un llamado a las personas que estaban allí para que se arrepintieran de sus pecados y se volvieran a Dios.  Hasta hoy día Dios nos busca y nos llama a acercarnos a Él. La Biblia nos dice que “Todos hemos pecado y nos hemos apartado de Dios. Tenemos que volvernos a Él y pedir perdón al Señor. En Su misericordia y amor, Dios nos perdona y nos recibe nuevamente a través de Jesucristo que murió en la cruz por nuestros pecados. Hoy es tú oportunidad de creer en Jesucristo como tu Salvador personal. Piénsalo y toma una decisión.

:ES� �D>(՘h�n para frenar el dolor…

 

Y si está cerca de los ojos, debes tener un control médico adecuado.

Recuerda observar aquellas pequeñas úlceras que tienen una costra, por si  están infectadas de otro germen. Asegúrate de no tocar con tus dedos  las costras pues pasas los gérmenes a otros. Si puedes cúbrelas con una gaza.

Familiares cerca de ti podrían ser vacunados si aún no han tenidola varicela. Ymantente lejos de los bebés, embarazadas y personas enfermas.

Para aliviarte del fastidioso malestar prueba poner compresas frías o calientes; según te funcione mejor.

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