Cuidados para los padres adultos

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Queremos hablar hoy acerca de honrar a nuestros padres. ¿Qué significa dar “honra” a nuestra madre y a nuestro padre? ¿Qué viene a tu mente cuando pensamos acerca de honrar a tus progenitores? Si los honramos, ¿eso cambia la manera en que les hablamos y como les tratamos? ¡Debería ser! En la Biblia, la Palabra de Dios, se nos pide honrar a nuestros padres. Es uno de los 10 mandamientos que podemos encontrar en Éxodo capítulo 20 donde dice “Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida”. Lamentablemente nuestra sociedad piensa acerca de la vejez de una manera negativa y asocia la fuerza, la belleza, el éxito y el triunfo con los años juveniles, desacreditando a las personas adultas mayores. Sin embargo al leer la Biblia, más específicamente en el Antiguo Testamento, podemos saber que el pueblo Hebreo consideraba que vivir largos años era una bendición especial de Dios (Prov. 16:31).

Un proverbio de la Biblia dice: «Las canas son una honrosa corona, que se obtiene en el camino de la Justicia«. Y otro proverbio (20:29) dice: “La gloria de los jóvenes es su fortaleza, la hermosura de los ancianos es su vejez”.

Sin embargo cuántos hijos (de todas las edades) le faltan el respeto a sus padres adultos y los deshonran de muchas maneras. Puede ser con palabras crueles, acciones descuidadas y con dureza no tomando en cuenta que al ser adultos mayores están más frágiles en su salud y en sus fuerzas. Cuando nuestros padres eran jóvenes nos cuidaron, nos alimentaron, nos animaron a superarnos y nos enseñaron muchas cosas. Al crecer nosotros, nuestros padres se han puesto más ancianos. Algunos se han enfermado, otros se han puesto frágiles y necesitarán un cuidado especial. Es el curso de la vida, y si bien el vivir muchos años puede brindarnos muchas cosas hermosas, también nos traerá muchos desafíos porque la salud y el cuerpo se van desgastando y presentando limitaciones.

Cuando el cuerpo físicamente hablando se gasta vienen limitaciones en todo sentido; en lo físico y también en la mente y en el espíritu. Pero es importante si tenemos padres ancianos, saber que su dignidad está intacta aunque el físico pueda ser que no. Dios nuestro creador nos hizo a su imagen y hasta el último día de nuestra vida lo seremos. Para los que creemos en Dios, Él es el mismo para nosotros ya seamos jóvenes o ancianos. El profeta Isaías escribió un mensaje del Señor a su pueblo: «Aún en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice y cuidaré de ustedes, los sostendré y los libraré» (Isaías 46:4). Preciosa promesa que trae ánimo a los que están en la etapa de ser ancianos. Es el momento de tomarse fuerte de la mano de Dios nuestro creador. Cuando tus fuerzas mengüen tómate fuerte de las promesas del Señor.

Es la etapa en que también se necesita la ayuda de la familia. Conozco muchas mujeres que deben cuidar de sus padres ancianos o de un familiar enfermo. Si es así debes saber que Dios te mira con amor, con agrado y quiere ayudarte a hacerlo, para que esos padres ancianitos o el familiar enfermo y limitado lo pase lo más aliviado posible. Y aunque es cierto que muchas familias llevan a su adulto mayor a un residencial u hogar de ancianos, hay otros que han decidido tenerlo en su casa hasta el final de sus días. ¡Ese es un hecho admirable y de destacar!

Es cierto que vivir muchos años y llegar a la vejez puede brindarnos muchas satisfacciones y alegrías, pero también puede significar muchos desafíos y pesares. Todo nuestro físico comienza a deteriorarse trayéndonos dolencias y enfermedades. También nuestra mente se pone frágil y olvidadiza, y no podremos reaccionar con agilidad para recordar hechos, lugares o cosas que hemos dejado por allí. Como el salmista, nos vamos dando cuenta de que ya no es como antes y clamamos: “Dios mío, no me abandones aún cuando ya esté viejo y canoso…”. Comenzamos a creer que necesitamos el cuidado de otros hacia nuestra persona. Alguien que nos ayude con el baño, la comida, el paseo y todo lo demás. En una palabra, nos volvemos dependientes y dejamos de ser auto-válidos. Es entonces que necesitamos a alguien más a nuestro lado; ya no podemos estar solas.

A continuación te daremos algunas recomendaciones por si tienes adultos mayores a tu cuidado:

Lo primero es hacer un plan o rutina. Habrá ciertas tareas que necesitarás hacer regularmente y cada día con la persona que tendrás a tu cuidado. Por ejemplo, piensa qué deberás hacer cada mañana al despertarse. Es bueno que tenga la misma hora siempre para ayudarla a salir de su cama. Si aún camina ayúdale a bajar sus pies a un lado de su cama, antes de pararla. Y lentamente pasar a la otra posición así la sangre fluirá a sus piernas y será más fácil ponerse en pie. Si ya está confinada a su cama, es importante darla vuelta con suavidad cada dos horas más o menos. Esto es muy importante para evitar que se le formen llagas en su piel. Las llagas son dolorosas y son causadas por la constante presión por estar muchas horas acostada.

En segundo lugar, habla con tu ser querido acerca de las comidas. Cuándo y qué le gustaría comer. Trata de servir la comida aproximadamente a la misma hora cada día. Algo importante es asegurarte si puede tragar los alimentos sin dificultad, si no tiene problemas con sus dientes y si es necesario cortar muy fino todos los alimentos o frutas que coma. Un recurso muy útil es licuar los vegetales si haces sopa por ejemplo. Si toma medicinas en forma de píldoras una manera puede ser poniendo la pastilla aplastada dentro de la sopa para que la trague mejor. Las personas mayores van perdiendo sus sentidos, por tanto les resultará más difícil ver, oír, gustar, oler. Por eso es importante que pruebes si los alimentos están a la temperatura adecuada antes de servirlos al anciano.

En tercer lugar, es importante mantener la higiene y la limpieza del familiar. El baño es una parte importante de la higiene personal. No solo hace que la persona se sienta mejor, sino que es importante para mantener la salud lo mejor posible. Si el adulto mayor está enfermo o muy frágil necesitarás considerar darle un baño ya sea en la cama o sentado en una silla, donde se sienta más cómodo y sin temor a caerse. Comienza lavando su cabello con agua tibia y con suaves masajes en el cuero cabelludo. Seca su cabello y luego continúa por su cara, sus ojos y así por cada parte de su cuerpo desde arriba hasta abajo. Usa toallitas limpias y evita pasar alguna infección de un lado a otro del cuerpo. Debes saber que es fácil llevar una infección de una persona a otra. Una de las maneras más fáciles de prevenir infecciones es estar segura de que lavas tus manos y las manos del ser querido a menudo.

Recuerda que cuidar de un ser querido de edad avanzada, no se trata solo de una serie de acciones como lavar sus cabellos o su cuerpo o darle de comer, sino que es también tener una actitud amable, amorosa y cuidadosa. Llegar a ser más y más anciano y más frágil en nuestro cuerpo es algo que trae temor. La mayoría de nosotras estamos acostumbradas a ser independientes, a valernos por nosotras mismas, hacer todas las tareas del hogar y fuera de él por nosotras mismas. Cuando pasan los años nos volvemos más frágiles y más inestables. Puede ser que ya no recordaremos cosas simples y necesitemos la ayuda de otros. Si Dios nos da vida llegaremos a ser ancianas también, por tanto seamos comprensivas con nuestros mayores hoy día y hagamos una atmósfera agradable para nuestros seres queridos. Tengamos paciencia si no nos escuchan o no nos comprenden. Hablemos lento y claro, pero no les gritemos.

No olvides darle sus medicinas a la hora y la cantidad correcta. Si es necesario lleva una planilla para no olvidar tú tampoco.

Y queremos decirte una palabra final acerca de tu propia salud. Sí, las cuidadoras necesitamos permanecer saludables también para cuidar mejor a nuestro familiar adulto. Asegúrate de comer bien y descansar lo más que puedas. Si puedes pide ayuda a otro miembro de la familia para que te dé una mano con el enfermo. Así podrás salir a dar una vuelta y tomar aire para renovar tus fuerzas.

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  1. […] el artículo «Cuidados para los padres adultos«, hemos aprendido cómo cuidar de nuestros seres queridos si ya no pueden cuidarse por sí mismos. […]

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