Jesús cuida de los enfermos

Hay una historia en la Biblia que siempre conmovió mi corazón. Se encuentra relatada en el Evangelio de Marcos cap.5. En esta historia puedo ver el cuidado cariñoso de Jesús hacia una mujer que estaba soportando el sufrimiento, el dolor y el rechazo.

Esta mujer sufría de un problema de pérdidas de sangre. Nosotras las mujeres sabemos acerca de estas situaciones. Pero el hecho era que esta mujer estuvo así por doce años seguidos. La Biblia nos dice que hacía muchos años que sufría en manos de los médicos. Esta mujer que no le sabemos su nombre tenía otro problema. Debido a que había visto a muchos médicos en estos doce años gastó todo su dinero y ahora ya no podía seguir atendiéndose ni buscar ayuda de ellos. La otra situación y más seria aún era que en vez de mejorar estaba peor.

Debido a las leyes judías se le presentaba otra situación adversa y era que la consideraban impura todos esos años. La ley judía decía que por su impureza, todo lo que tocaba o se sentaba también era impuro. Cualquier persona que tocara su asiento llegaría a ser considerada impura de igual modo.

¿Puedes imaginar como se sentiría esa mujer?. Anémica, cansada y enferma, sin dinero, rechazada por los demás. Era una mujer intocable.

¿Te puedes identificar con esta mujer?. Hay veces cuando ni los médicos pueden descubrir el problema de salud física de una persona y concluyen creyendo que son situaciones mentales y mandan a su paciente al psiquiatra.

Aquel día, nos dice el relato bíblico, mucha gente, una gran multitud rodeaba a Jesús. Esta mujer escuchó hablar acerca de El. Se enteró de los maravillosos milagros que hacía y que podía sanar a la gente. Por tanto se le fue acercando poco a poco por detrás abriéndose paso entre la multitud. Deseaba tocarle el manto, tenía la más absoluta seguridad de que si lo tocaba sanaría.

En ese momento dos cosas maravillosas sucedieron. Tan pronto lo tocó y el derrame cesó y se sintió perfectamente bien. Y Jesús conoció enseguida que de El había salido poder sanador. Jesús dando media vuelta preguntó a la multitud, “¿Quién me tocó?”. Sus discípulos le respondieron confundidos: “Pero si la gente te está apretando, ¿cómo se te ocurre preguntar quien te tocó?”.

Este es uno de los momentos más significativos de esta historia. Jesús obviamente sabía que alguien había sido sanado. El sabía quien tocó su manto con una fe especial. Pero El quería darle a esta mujer más que la sanidad física. Quería hablar con ella, darle el consuelo. Esta mujer que quería pasar inadvertida estaba ahora temblando de miedo y emoción. Se arrodilló ante El y le confesó lo que había hecho. Allí estaba Jesús en medio de una multitud, todos esperando recibir sanidad o algo de El. Pero los ojos de Jesús estaban fijos solo en esta mujer y sus oídos atentos al relato de ella. Cuanto amor, compasión y cuidado.

Seguramente Jesús le tendió la mano y le ayudó a levantarse de sus rodillas con ternura. La llamó Hija y le dijo “tu fe te ha sanado, vete en paz que ya no estás enferma”. Su vida había cambiado, obtuvo paz y sanidad.

Amiga, ¿has oído acerca de Jesús y de su poder?, ¿has oído que El tiene cuidado de ti?. No importa cual es tu situación o tus sufrimientos, ya sean físicos o emocionales, Jesús quiere “oír tu historia” y El está pronto para escucharte si te acercas a El con fe como lo hizo la mujer de la Biblia.

Árele tu corazón a El y cuéntale todo acerca de ti, El es compasivo y se interesa por tu vida, más de lo que puedas imaginar. El desea hacer por ti lo mejor. No dejes pasar esta oportunidad. Ábrele tu mente y tu corazón a Cristo, invítale a vivir en tu vida.

1 Comentario

  1. un sitio donde gracias a Dios encontramos direccion , Dios los bendiga

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