Manos útiles

Manos limpias
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¡Qué cosa más maravillosa son nuestras manos! Están perfectamente bien hechas. Con ellas podemos sostener cosas, levantar a nuestros bebés, acariciarlos, mimarlos y sostenerlos en momentos de peligro. Con los dedos de las manos podemos tocar instrumentos y producir buena música para el alma. Los que carecen de la vista usan sus manos para leer – ¡y esto es maravilloso! Con ellas el médico hace la cirugía en el cuerpo enfermo para extraer el tumor y  sanar las heridas. ¿Apreciamos realmente este precioso regalo que Dios nos dio?

Mira tus manos, amiga, ¿consideras que son un precioso regalo? ¿Haces cosas buenas con ellas? ¿Valoras este regalo y lo disfrutas cada día?

¿Por qué te lo pregunto? Porque hay manos que dañan, que roban, que lastiman. Están las que destruyen la inocencia del niño o hieren profundamente el cuerpo y el alma.

Las que esgrimen un arma mortal y dejan sin vida al semejante. Las que rompen la cerradura de la casa y violan tu intimidad. Las que golpean, las que secuestran…

Dios, Creador nuestro y del universo quiere usar nuestras manos. ¿Estás dispuesta a darle tus manos a Dios? ¿Para qué las quiere… está realmente interesado en ellas?

Alguien escribió esta oración: “Señor, dame manos limpias y un corazón puro y sin vanidades, enséñame a amar.” Dios quiere usar nuestras manos para mostrar Su amor al mundo. Jesús dijo en una ocasión, “El Hijo de Dios no vino para ser servido, sino para servir y dar Su vida en rescate por muchos.” Vemos aquí dos características de la vida de Jesús, servir y dar Su vida. ¿Quieres ser como Jesús? Sirve y date a ti misma.

Dios no tiene un cuerpo humano pero quiere usar nuestros cuerpos para llegar a los necesitados, a los que sufren, a los heridos y tristes. Las manos son dos instrumentos de valor a través de las cuales Dios quiere servir a la humanidad sufriente. ¿Estarás dispuesta a prestar tus manos a Dios?

Estoy segura que como mujer valoras tremendamente esas dos manos que tienes. ¿Qué sería de ti sin ellas? Hoy día y a través de los siglos las mujeres han estado y están con sus manos llenas de trabajo. Hay países como sucede en Asia y en Latinoamérica donde las mujeres realizan el 75 por ciento de las tareas del campo. Ellas mismas luego desempeñan la tarea en su hogar como cocinar, limpiar y criar a los hijos pequeños. Trabajan entre 12 y 14 horas por día. Quizás tú seas una de esas mujeres, brindando servicio a los demás. Te guste o no, tienes que servir.

Desde el momento que una mujer concibe a su bebé se espera que esté dispuesta a realizar muchas cosas a la vez. Luego cuando nace ese hijo la tarea es interminable, durante el día y también por la noche. No hay duda que el servicio es una parte inherente en la vida de una mujer.

¿Cual es tu actitud frente al servicio? Sé de mujeres que no les gusta cocinar, ni limpiar y odian tener que estar todo el día realizando tareas para otros. Ellas sirven con un sentido de obligación. Se les ve enojadas, gritan y golpean a sus hijos. En los trabajos fuera de casa están siempre desconformes, critican a los jefes y hablan mal de las compañeras. Esta es una manera muy desagradable de brindar un servicio.

Pero hay otro tipo de mujeres, las que sirven con gozo, con gusto y con un corazón agradecido por el privilegio de poder hacer algo por otras personas. Son mujeres que aman lo que hacen. Aman a sus hijos, a sus esposos y si trabajan fuera de casa, agradecen a la vida por tener trabajo. ¿Conoces a mujeres que sean así?

La felicidad para ellas consiste en servir. La podemos comparar con la mujer virtuosa de la cual nos habla la Biblia en Proverbios 31. Allí dice que “con alegría trabaja con sus manos.” Esas tareas tediosas de todos los días en el hogar o fuera de él se hacen más llevaderas si las acompañamos con alegría, ¿no te parece?

Dijimos que Dios no tiene manos, pero ama a las personas y quiere el bien para ellas.

El Salmo 100 nos anima con estas palabras: “servid al Señor con alegría”

Cada vez que servimos a otros podemos servir a Dios.  Podemos servirle con nuestras manos y si lo hacemos con alegría podemos superar sentimientos negativos, malas actitudes como la pereza y la queja.

Los Evangelios nos dicen que Jesús anduvo haciendo bienes mientras caminó sobre la tierra. Sus manos bendijeron a mucha gente. Partió el pan y alimentó a miles con hambre, sanó a los enfermos, consoló a los tristes y abatidos de corazón. Sus manos estaban llenas de amor, siempre prontas para ayudar. Esas manos preciosas de Jesús fueron despreciadas y clavadas en una cruz como si fuera un delincuente. El murió por nuestros pecados, cargó con la pesada y vergonzosa cruz por amor.

Cuántas veces nosotras las mujeres nos cansamos de servir a otros. Cuántas veces son desagradecidos con lo que hacemos aún si lo hacemos con amor. Jesús es el ejemplo máximo a seguir. A pesar de los desprecios El sirvió hasta la muerte. Dale tus manos y tu vida a Dios y permite que Él muestre Su amor a la humanidad perdida mientras Dios te dé vida. “No te canses de hacer el bien, el Señor te recompensará a su debido tiempo.

Permite que el Señor quite toda amargura, todo sentimiento negativo, malas actitudes, la pereza y todo lo que te impide vivir una vida de servicio con alegría como que lo haces todo para Dios.

Si estás sobrecargada y cansada de servir siempre a los demás, te invitamos venir a Jesús y descansar en Sus fuerzas. El prometió: “Vengan a mi todos los que están cansados y cargados que yo los haré descansar”.  Acepta la invitación de Jesús de acercarte a El para obtener nuevas fuerzas.

6 Comments

  1. […] (Proyecto Ana) ¡Qué cosa más maravillosa son nuestras manos! Están perfectamente bien hechas. Con ellas podemos sostener cosas, levantar a nuestros bebés, acariciarlos, mimarlos y sostenerlos en momentos de peligro. Con los dedos de las manos podemos tocar instrumentos y producir buena música para el alma. Los que carecen de la vista usan sus manos para leer – ¡y esto es maravilloso! Con ellas el médico hace la cirugía en el cuerpo enfermo para extraer el tumor y sanar las heridas. ¿Apreciamos realmente este precioso regalo que Dios nos dio? […]

  2. Silvia dice:

    (Proyecto Ana) primero dar gracias a Dios por esta pagina que Uds. dirijen es la segunda vez que entro para leer y de verdad este estudio esta muy bueno y voy ha compartir con otras mujeres, debemos dar siempre nuestras manos a nuestro Creador, y estar siempre prestos y atentas a su llamado en todo tiempo. Gracias por los temas DIOS LAS BENDIGA.

  3. elena s dice:

    esta reflexion de este articulo me parecio exelente para mi. y me ayudo a dar una nueva perspectiva de servir a Dios con las manos q EL me dio. gracias Dios los siga usando para su gloria

  4. Celina Leal dice:

    Dios bendiga x siempre este minidterio y provea recursos n abundancia para q crezca cada dia mas.

  5. Celina Leal dice:

    Dios bendiga su ministerio y q no falte la provicion del Sr.Dios les guarde.

  6. claudia dice:

    Gracias a Dios por este articulo ,que Dios me ayude a usar bien mis manos.
    Bendiciones

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