El Dios de todo consuelo

Quiero contarte de una mujer que en el transcurso de dos años perdió a su esposo, a su padre y a sus dos hijos. Sin embargo cuando la vi en el funeral del último que falleció quedé impresionada por lo amable y cortésmente que iba saludando a cada uno que llegaba para darle los pésames. Ofrecía consuelo a otros; cuando era ella quien lo necesitaba. Me preguntaba ¿Cómo era posible que tuviera tanta fortaleza?

Entre todos los nombres que revelan las características de Dios hay uno que parece ser el más amoroso y reconfortante, nos referimos al “Dios de todo consuelo”.
Encontramos esta expresión bien desarrollada en la Biblia en 2 Corintios capítulo 1 versos 3 al 7 y dice así:
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.
Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados es para vuestra consolación y salvación, la cual opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.
Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.”

¡Qué descripción! Nos dice que tenemos un Dios maravilloso, fuente de toda misericordia que nos consuela y nos fortalece cuando enfrentamos dificultades y pruebas. ¿Y por qué lo hace? Para que cuando otros estén en pruebas y necesidades podamos brindarles simpatía y ánimo, el mismo consuelo que Dios nos da a nosotras.

¿Anhelas tener consuelo? Si buscas a Dios lo encontrarás.
En el proceso puedes descubrir que tu sufrimiento y cansancio son transformados en una fuente de crecimiento espiritual, sabiduría y compasión.
Alguien ha dicho: “Dios no nos consuela para que estemos confortables sino para que seamos consoladores”.
Al estudiar la Biblia seremos impactados al subrayar y ver cuántos versos se relacionan con el consuelo.
Jesús mismo dijo: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mateo 5:4)
“No se pongan tristes porque el gozo del Señor es vuestra fuerza”
(Nehemías 8:10).
La excesiva tristeza puede quitarnos la fuerza y el gozo y eventualmente dañar nuestra salud mental y física.
Cada vez que me siento abrumada por las cargas y tristezas reclamo la promesa de Dios en Isaías 53:4 que dice: “Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”.
Ya que Jesús cargó sobre Él toda la miseria que experimentamos en esta vida, podemos abrazar el sufrimiento como parte del proceso sanador de Dios, y podríamos rechazar el sufrimiento que destruiría nuestro bienestar.

El deseo de Dios de consolarnos es tan grande que nos ha dado a su Santo Espíritu a quién Jesús llamó “El Consolador” para que more en nosotros continuamente (Juan 14:16). Mientras haya tiempos cuando el Señor use a otros para consolarnos; nunca deberíamos olvidar que nuestra más grande fuente de consuelo es a través de una oración.

Otra manera en que Dios nos ofrece consuelo es a través de su Palabra.
El Salmo 119:50 dice: “Porque tu dicho me ha vivificado, Tu Palabra es mi consuelo en la aflicción”.

Esta palabra “Consuelo” es la palabra que encontramos en el Evangelio de Juan capítulo 14 y es la figura de alguien que camina junto a ti para ayudarte. Podemos pensar en una hermosa figura de una ancianita parada al borde de una calle transitada y se le acerca un fuerte joven, la toma por el brazo y amablemente la ayuda a cruzar. Es uno que se pone a tu lado para ayudarte.
Esta palabra es la combinación de dos palabras latinas que significan “fuerza”.
Consuelo es cuando Dios simpatiza contigo y te da la fuerza que necesitas.
El Apóstol Pablo está diciendo “En medio de las luchas y de las cargas de la vida Dios se pone en medio y te fortalece a tal grado que eres capaz aún de alabarle a pesar de todo”. ¡Eso es maravilloso!

Mi amiga ¿Tienes ese consuelo de Dios para ti? El consuelo de la paz con Dios como Señor y Padre de tu vida.
¿Tienes el consuelo de Jesucristo como Salvador y Maestro quien ha perdonado tus pecados y te ha hecho una hija de Dios?
Es muy reconfortante tener el consuelo del Señor en cualquier circunstancia que lo necesites.
Si sientes que tu vida está vacía, que no tienes ni paz ni gozo y que no logras la satisfacción que buscas, queremos decirte que Dios quiere darte todo eso porque Él es el Dios de todo consuelo.
Joni Earekson Tada, una mujer que pasa su día sobre una silla de ruedas ha dicho: “¡No tienes porqué estar sola en tu dolor! Jesucristo quien sufrió la soledad y el dolor quiere estar contigo para fortalecerte, animarte y ayudarte a cargar tu dolor y sufrimiento.

1 Comentario

  1. Mari river dice:

    Me justo mucho tu refleccion en este párrafo porque cuando estamos bajo grandes pruebas y situaciones muy pero muy difíciles sentimos como si Dios no nos escucha y sentimos gran tristeza y sufrimiento. Pero sabemos y sentimos en lo más profundo de nuestro corazón que si no fuera por amor 💘 eterno y su gracia no podríamos resistir las grandes dificultades y pruebas. Y yo quiero pedirles por favor oren por mi esposo porque está muy enfermo y sólo esperamos por un milagro de Dios que lo sane y me siento muy agobiada y triste pero creo que El Dios todo poderoso hará ese milagro y lo esperaré con muchas hancias porque se que ocurrira. Que El Dios Altísimo las bendiga y por favor mantengame sin cesar en sus oraciones que cuando ocurra el milagro lo compartiré con uds

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